CARTOGRAFÍAR DE LA NECROPOLÍTICA: MAPEOS Y CONTRAMAPEOS DE UNA GEOGRAFÍA QUE NO DEBERÍA ACONTECER

3. Mapeo de la desaparición forzada en Colombia paso a paso

Por FIDEL MINGORANCE

Texto publicado el 09 de junio de 2026 | Actualizado 10/06/2026

PASOS PREVIOS

Antes de empezar siquiera a mapear debemos reflexionar sobre algunas de las cosas fundamentales que van a guiar todo nuestro ejercicio de mapeo. Son cosas que influyen profundamente en el concepto, el contenido y la estética de cada mapa. Así, por ejemplo, en la forja de los mapas que siguen a continuación hemos seguido nuestros principios geoactivistas fundamentales:

O MAPEAS O TE MAPEAN · MAPEA INFORMACIÓN MEJOR QUE DATOS · MAPEA ÉTICAMENTE  

¡O mapeas o te mapean! Cuando mapeamos para que no nos mapeen otros es porque, entre otros motivos, tenemos el convencimiento de que sus mapas →M son poco o nada útiles, desinforman o ayudan a generar impunidad distorsionando o borrando el delito.

Esos otros que nos motivan a mapear están encabezados sin ningún tipo de duda por el Estado. Por definición y por tipificación internacional, el crimen de la desaparición forzada de personas es un crimen de Estado. Los criminales desaparecedores de personas son siempre agentes del Estado o personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado (Artículo 2 de la Convención Int…). El Estado, por definición garante y también violador de los Derechos Humanos, conoce a cuantos de sus ciudadano.as ha desaparecido forzadamente y no solo debe combatir esa práctica criminal sino que debe hacer un integro ejercicio de verdad, justicia, reparación y garantizar la no repetición (al menos en aquellos casos en que se autodefine como Estado de Derecho y es signatario de los Tratados y Convenciones Internacionales de derechos colectivos e individuales).

Cualquier Estado tiene la obligación de explicar a su ciudadanía a cuántas personas ha desaparecido forzadamente y dónde están. Pero el Estado colombiano tiene una velada política de borrado de este crimen, así que no esperes que te facilite las cosas. Además, el Estado colombiano mapea este crimen particularmente poco y mal…

Mapa publicado en uno de los volúmenes de la CEV | Mapa online del INMLCF ↑ [clic en la imagen para ampliar]

En las capturas de imagen anteriores puedes observar un par de ejemplos ilustrativos de cómo mapea la desaparición forzada el Estado colombiano. El mapa estático de la izquierda «ilustra» el volumen Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivas (pdf) de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV). El mapa dinámico de la derecha «informa» online y (dicen que) en tiempo real desde la página web de Medicina Legal (INMLCF).

¿Qué decir de este último mapa web? Medicina Legal sigue utilizando irregularmente la aplicación de mapas de Google… cierto, ya por fin regularizó el mapa del SIRDEC (¡ha tardado años!), pero no este del Capítulo Especial UBPD. No me resulta particularmente interesante saber o discutir si alguien cumple o no los términos de servicio de un gigante como Google, pero habla muy mal de una institución del Estado como Medicina Legal.

Cuando elaboras y pones en línea un mapa web sin pensar ni un segundo en tus potenciales usuario.as es probable que acabes haciendo algo similar a este mapa de Medicina Legal. Si nos centramos en la faceta comunicativa del mapa (¡del resto mejor no hablar!), porque explicitan que es una plataforma de información para «comunidades» (?), comprobarás que es muy difícil entender qué datos se están mapeando porque no hay nada parecido a una guía o texto orientador. Si finalmente comienzas a investigar en las distintas secciones de su página web, distintos documentos y distintas webs de distintas instituciones estatales que tienen alguna relación con este tema, descubrirás que hay muchas (demasiadas) cifras diferentes, nunca coincidentes unas con las otras. Tantas cifras discordantes D-E-S-I-N-F-O-R-M-A-N.

Por eso, entre otras cosas, insistimos en que no mapees datos y mapees información. Si te has descargado el último archivo de datos de personas desaparecidas del INMLCF en el Portal de Datos Abiertos del Estado colombiano y con esos datos haces un mapa titulado «Desaparición forzada en Colombia (1930-abril de 2026)», estás engañando a las personas que miren o consulten tu mapa. Con esos datos, simple y llanamente, no puedes mapear la desaparición forzada en Colombia [más adelante veremos por qué], puedes mapear otras cosas. Conocer qué se mapea requiere de información y no de un simple listado o tabla de datos →D.

Por último, si miramos el mapa de la izquierda (el mapa verde), podemos comentar tranquilamente que no es un mapa absoluta y totalmente incorrecto, cartográficamente hablando, pero sí que es muy deficiente. No solo tiene un diseño extremadamente básico y feo y una paleta de color bastante inadecuada (¿verdeeee?) sino que está incorrectamente representando variables absolutas con coropletas (¡un #mapfail clásico!) y sin discretizar adecuadamente [si no tienes ni idea de semiología cartográfica no te preocupes, ¡lo trataremos más adelante!]. Podemos destacar este mapa por su pobreza comunicacional (efectivamente, ¿qué te está contando este mapa…?) y por su más que dudosa corrección simbólica. Es importante precisar que no estamos criticando en absoluto a la o las personas que elaboraron el mapa (que seguramente hicieron lo que pudieron o supieron en las condiciones que les brindaron) sino a la Comisión de la Verdad: ¿cómo después de elaborar una de las integraciones de bases de datos de violaciones de derechos humanos más grandes del mundo acompañas tus informes con unos mapas tan… tan pendejos?

Tampoco parece muy afortunado el encabezado o título de la leyenda cartográfica «cantidad de víctimas». Y no lo digo por lo reiterativo y obvio que puede resultar (¡ya se ve que la simbología representa cantitades numéricas!) sino por la falta de sensibilidad o empatía con uno.as familiares de las víctimas que insisten e insiten y vuelven a insistir en que no son estadísticas ni puntos en un mapa… son una mamá, un hermano, un hijo, una abuela. No son «cantidades» porque no estamos haciendo un mapa de zanahorias ni un mapeo de variedades de lechuga cultivadas en la sabana de Bogotá, ¡estamos haciendo un mapa de víctimas de desaparición forzada! (y más si cabe en un ejercicio como el de la CEV, que se supone es restaurador y esclarecedor de la verdad).

De hecho, cuando miras un mapa, son muchos los detalles individuales en los que no te fijas conscientemente, pero que en su conjunto acaban marcando el impacto comunicativo del mapa. Por eso hablamos de mapas propagandísticos, de mapas políticos y de mentir, manipular o engañar con mapas. Como seminalmente propuso o insinuó J. B. Harley (1991) deberíamos dotarnos de una ética cartográfica aplicable y aplicada a todos nuestros mapas y mapeos. Seguro que todo esto resultará más claro cuando lo apliquemos de manera práctica en los siguientes pasos.

Iremos ampliando los conceptos, ideas, reflexiones y principios hasta ahora tratados de una manera práctica en los siguientes pasos de nuestro mapeo. El primer paso será siempre mapear la magnitud de crimen.

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