CARTOGRAFÍAS DE LA NECROPOLÍTICA: MAPEAR LA VIOLENCIA POLÍTICA Y LA REPRESIÓN 

4. Mapeado del universo de víctimas (Paso 1)

Por FIDEL MINGORANCE

Texto publicado el 10 de junio de 2026 | Actualizado 10/06/2026

PASO 1: MAPEADO DEL UNIVERSO DE VÍCTIMAS

Como vimos anteriormente, el primer paso de nuestro cartografiado de la desaparición forzada pasa siempre por mapear la magnitud del crimen, por mapear el universo de víctimas. Para ello vamos a elaborar un primer mapa estático en formato imagen y vamos a reflexionar las posibilidades de hacer el mismo en formato dinámico y en línea en Internet. Obviamente puede haber tantos mapas como mapistas, este es solo uno entre todos los posibles.

Lo primero, el mapa base o fondo del mapa

Como base cartográfica se ha elaborado un fondo de mapa con muy pocos elementos, apenas la silueta de los Estados y su correspondiente topónimo. En este tipo de mapas no necesitaremos de elementos supérfluos que nos recarguen o ensucien la composición del mapa, que finalmente quedará bien bien llena. Para otros mapas, como en algunos mapeos de territorialidades indígenas, ni siquiera he incluido fronteras o toponimia… pero la desaparición forzada es un crimen de Estado y por eso parece interesante o importante que queden representados los Estados.

El tapizado gris semitransparente que cubre toda la superficie terrestre no es casual. Los tonos grises serán predominantes en toda esta serie cartográfica. Entre el mapa de localización (en la parte superior derecha), las fronteras y el etiquetado con el nombre de cada país queda perfectamente referenciado el mapa →M. No es necesario incluir capitales, ciudades, carreteras o ríos porque realmente no van a aportar nada ni para la comprensión del mapa ni para la temática mapeada. Y, por supuesto, nada de retículas ni coordenadas por los márgenes…

Ahora incluyamos los datos del universo de víctimas

Una vez que hemos reflexionado y tenemos claro qué queremos contar en nuestros mapas, [porque básicamente es eso lo que vamos a hacer, contar o explicar cosas con mapas], hemos buscado los datos →D existentes y los hemos entendido, filtrado y procesado [porque no vamos a mapear datos sino información], podemos empezar a imaginar cómo vamos a incorporarlos y simbolizarlos en nuestro mapa.

Todo ese trabajo de búsqueda y procesado de los datos puede y suele ser la parte más larga y laboriosa de cualquier mapeo. Aunque normalmente es la fase del trabajo menos visible, no por ello es la menos importante. Para llevar al mapa el universo de víctimas podemos utilizar el resultado del ejercicio de integración de datos y estimación estadística del proyecto conjunto JEP-CEV-HRDAG. Vamos a utilizar la última versión actualizada de los datos (V2, 2025). En la galería de imágenes que sigue podrás acceder a las distintas páginas web donde consultar las metodologías empleadas y descargar los datos (basta con hacer clic sobre cada imagen).

Tras la vinculación de registros de 112 bases de datos de 44 fuentes («lo observado») y la imputación estadística de campos faltantes («lo imputado», o sea, completar esos campos faltantes con tratamiento estadístico), HRDAG calculó un estimado estadístico de entre 169.711 y 181.572 víctimas de desaparición forzada vinculadas al conflicto armado y durante el periodo 1985-2016 («lo estimado»). Dentro de ese rango, el número de víctimas más probable, con un 95% de credibilidad, sería de 175.384 personas desaparecidas forzadas.

Por el momento, vamos a poner en el mapa a esas 175.384 personas. Esto significa que podemos incluir a todas las víctimas, incluyendo aquellas que no están registradas (¡el subregistro de víctimas!). Vale la pena recalcar e insistir en que finalmente no son todas las víctimas de desaparición forzada en Colombia sino aquellas vinculadas al conflicto armado y en el periodo temporal entre 1985 y 2016, fecha del acuerdo de paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP [esperamos próximamente incluir también las víctimas no vinculadas al mencionado conflicto armado y en las fechas excluidas].

Este no es nuestro mapa final, es un mapa intermedio. Pero es importante señalar que no es ningún borrador de mapa, es un mapa completo y acabado con todos sus elementos. Es un mapa que incluye elementos pedagógicos importantes y que puede utilizarse perfectamente de forma individual e independiente de nuestro siguiente mapa, en el que -tal y como se señala dentro del propio mapa– cambiamos los puntos por iconos representativos:

Puedo garantizarte que en los mapas anteriores hay 175.384 puntos en uno y 175.384 iconos en el otro. Es más, voy a explicarte como los he metido dentro del mapa y dentro de Colombia. Pero no solo eso, voy a explicar también porque he elegido esa iconografía, esos colores, esos textos y otros elementos del mapa. Con eso va a ser mucho más fácil entender de manera práctica algunos de los conceptos tratados en las secciones anteriores (y evitar así que finalmente resulten demasiado abstractos, especialmente en lo relativo a la ética de los mapas). Para hacer este ejercicio voy a señalar sobre el mapa cada uno de los elementos y explicar su sentido, sus características o la metodología empleada. Para no alargar en exceso este texto vamos a desarrollar la práctica en un espacio aparte, al que podrás acceder [en breve] haciendo clic sobre la correspondiente imagen (↓).

MAPA DE PUNTOS

(en preparación…)

MAPA DE ICONOS

(en preparación…)

Mapeemos también el subregistro

De igual forma que hemos mapeado el universo de víctimas podemos hacerlo con el subregistro. Tras poner en el mapa a todas las víctimas de desaparición forzada vinculadas al conflicto armado (1985-2016) podemos hacer excatamente lo mismo con todas aquellas que no están registradas.

Ya nos referimos anteriormente a la importancia de considerar el subregistro. Por un lado para no sesgar los datos y, por otro, para no abonar o colaborar con los mecanismos de impunidad. Cada víctima no registrada es un éxito para los criminales desaparecedores que, por supuesto, seguirán desapareciendo personas porque no pasa absolutamente nada. Al fin y al cabo ni siquiera está registrada ni la víctima ni el delito ni obviamente el victimario. Las víctimas no registradas son las desaparecidas entre las desaparecidas. Esta es una de las razones fundamentales para devolverlas al espacio geográfico del que las quisieron borrar… aunque sea política y simbólicamente a partir de un mapa.

Tal y como puede apreciarse en el mapa superior (↑) [¡nos gusta contar cosas en los mapas y con los mapas! Nos gusta que nuestros mapas hablen, comuniquen, informen, interpelen…], para calcular el subregistro le hemos sustraido al global de las víctimas estimadas aquellas que están registradas. Tras esta sencilla operación aritmética obtenemos un total de 66.249 personas no registradas («estimado» – «observado» = «no-registrado»). Con lo «observado» HRDAG se está refiriendo al conjunto de víctimas de desaparición forzada (en el marco del conflicto armado entre 1985 y 2016) de las que se tiene todos los registros completos (nombre, apellidos, fecha de la df, etcétera), después de haber cruzado los datos de las 112 bases de datos de las 44 fuentes gubernamentales y no gubernamentales utilizadas.

Para algunas personas esas 108.935 víctimas individual y plenamente identificadas que figuran en los registros son la única magnitud real y utilizable del crimen. Suelen argumentar que son el único universo «real» y conocido o, también, que utilizar cualquier otra magnitud del crimen, no fundamentada en víctimas plenamente identificadas y registradas, es alimentar torticeras guerras de datos o alimentar especulaciones sin base firme y comprobada.

Otros universos de víctimas: el registro de la UBPD

En el paso 2 vamos a ir cambiando de un mapeo más simbólico a uno más analítico. También vamos a ir cambiando de escala geográfica y de un formato más analógico a uno más digital.

5. De los mapeos simbólicos a los mapas analíticos →

Leave a Reply

Share