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Geoactivismo revisited #1

Geoactivismo revisited #1

¡Geoactivismo está de regreso! Tras un año de voluntaria “hibernación”, volvemos renovando el sitio y explicándote nuestra nueva propuesta…

Las geografías del cuerpo

Las geografías del cuerpo

El cuerpo como lugar se ha convertido en una pieza prácticamente imprescindible de análisis para poder interpretar la complejidad que nos envuelve. Poder y resistencias confluyen en el mismo lugar, el cuerpo, primera escala de análisis geográfico. Esas confluencias pueden y deben ser cartografiadas, para aportar algo más de claridad a ese aparente sinsentido ultraviolento en el que se ha convertido la vida cotidiana en cada vez más zonas del planeta. Ese es, por lo menos, el papel que le asignamos en Geographiando a las geografías del cuerpo.

“Un sentido global del lugar”. Doreen Massey

se gentrifica

Gentrificación #01

Gentrificación #01
Los procesos de gentrificación no son propios del mundo anglosajón ni propios del neoliberalismo sino intrínsecos a la sociedad capitalista
Ibán Díaz Parra (2014)
GENTRIFICACIÓN #01 · Foto: Santiago Cirugeda / Todo por la praxis (CC BY-NC 4.0)
mapa de la densidad del cultivo de coca en el Resguardo Nukak en 2014 y la cartografía del IGAC de 2012

Uso de cartografía obsoleta minimiza el drama Nükak

Uso de cartografía obsoleta minimiza el drama Nükak

El uso de cartografía obsoleta de los Resguardos Indígenas que utiliza la UNODC, en su censo anual de cultivos de coca, minimiza el área afectada en el Resguardo Nükak.

El Gran Dictador – versión Google Earth

El Gran Dictador – versión Google Earth

Muy bueno el video de Benjamin Saglio con su “pequeño” cambio del globo terráqueo por el de Google Earth.
La alegoría es muy potente y sugestiva… ¿cierto?

Mapeos mexicanos

Mapeos mexicanos

En México se está haciendo un geoactivismo bien interesante. Merece la pena hacer un breve recorrido por algunas de las iniciativas que se vienen publicando en la web.

Geoactivismo

Geoactivismo

Porque no es la proyección utilizada (ni el viejo Mercator) lo que le da un sentido político al mapa, es… el propio mapa. Un repaso a las dimensiones políticas del mapa. Del viejo Estrabón a Lacoste pasando por Rado/Dora o la Alemania nazi y del judo al geoactivismo.

Narcotráfico y guerra contra las drogas como desastre ambiental

Narcotráfico y guerra contra las drogas como desastre ambiental

Hoy en Twitter: #NOALOSAGROTÓXICOS
Donde confluyen los flujos 5

De todas las posibles respuestas que se han discutido, analizado o incluso probado -en mayor o menor medida- para enfrentar al narcotráfico (interdicción, inversión social y sustitución de cultivos, legalización,…), se ha terminado aplicando la que, a juzgar por sus resultados, parece ser la peor posible: la (necro) política de erradicación de cultivos a partir de la aspersión aérea y de la erradicación manual forzosa a partir de brigadas terrestres de erradicación.

Cuando Mercator era comunista

Cuando Mercator era comunista
El mapa es un artefacto político #2

En tiempos de la posmodernidad ya se ha de-construido lo suficiente el mapa y su lenguaje implícito (y explícito) como para no reconocer la estrecha relación y el gran amor que profesa el poder hacia los mapas y hacia cualquier manera de influenciar la forma que tenemos de percibir el mundo.

geografía el roto

Genial viñeta de ‘El Roto’. Como siempre, metiendo el dedo en el ojo….

Por eso siempre resulta tan apetitoso acudir a la controversia de Peters cuando tratamos sobre la naturaleza de los mapas y sus relaciones con el poder. Y además de pertinente, resultará enormemente pedagógico y muy lúdico hacer un simple ejercicio de comparativa entre, por ejemplo, el tamaño real de Groenlandia y África con el que resulta tras proyectarlos en el mapa en Mercator. Sin duda, será muy ilustrativo de lo poco adecuada que resulta esta proyección como imagen global del mundo, o por lo menos del mundo tal y como lo percibimos en estos inicios del Siglo XXI.

El problema suele aparecer cuando se quiere ir mucho más allá de lo que el ejercicio realmente permite o cuando se acaba en el usual y abusivo carrusel de simplificaciones groseras y extrañas argumentaciones que tanto abundan en algunos artículos, foros y debates sobre el tema que se pueden encontrar fácilmente en la web (basta con teclearle “controversia Peters Mercator” al ojo-que-todo-lo-ve, o sea Google, para poder encontrar bastantes e ilustrativos ejemplos). Cayendo en esto, el pedagógico y útil ejercicio se desvirtúa convirtiéndose en casi una caricatura. Así, podemos acabar descubriendo que Mercator era algo así como un alemán malo-malote, imperialista y colonialista que puso Alemania en el centro del mapa y dibujó la colonial Europa de un tamaño muy superior al de sus colonizados africanos, asiáticos y latinoamericanos, a los que hizo muy pequeñitos y además los puso abajo…y si no era todo eso, por lo menos era un tecnócrata gris que colaboró en que eso fuese así y en cambio San Peters nos abrió los ojos a la manipulación imperialista de los opresores de los pueblos. Los del “otro bando” tampoco se quedan cortos y nos acaban descubriendo que Mercator era algo así como un sabio insigne e íntegro pro-hombre de ciencia que ayudó a iluminar el progreso de la humanidad y el avance inexorable de la civización.. y si no era eso por lo menos fue el padre de la cartografía moderna y en cambio Peters era un desvergonzado demonio comunista conspiranoico que copió descaradamente la proyección de Gall y la patentó ganado muchísimos royalties cuando al fin y al cabo no tenía ni idea de matemáticas ni de proyecciones cartográficas y acabó engañando a la ONU.

Si lo que queremos es trascender un poco este tipo de debates, si no queremos repetir argumentos a modo de consignas políticas ni tampoco queremos acabar haciendo algún delirante chiste de lo imperialistas que resultaron ser los pingüínos que viven en Groenlandia (¿lo pillan? ja,ja,ja), debemos enfocar de manera diferente nuestro nudo argumentativo. Y para ello, resulta especialmente útil desligar un poco los argumentos de los personajes de Mercator o Peters, ya que finalmente esto no nos aportará mucho en el análisis y, en cambio, distorsionará terriblemente el discurso.

Así pues, atribuirle a Mercator, por ejemplo, que hiciera más grande a la imperialista Europa, a costa de empequeñecer las tierras que colonizaba a sangre y fuego, para así justificar el colonialismo europeo está totalmente fuera de lugar. No era eso lo que buscaba el flamenco (pues no, no era alemán) y no era para eso para lo que ideó su proyección. De hecho, Gerardus Mercator (o Gerard Kremer) tuvo una vida bastante más atribulada de lo que algunos de sus críticos imaginan. Incluso hizo un mapa, en proyección cordiforme, susceptible de ser acusado de subvertir el orden religioso imperante en el Flandes de los años ’40 del Siglo XVI. Y así fue. Tras la caza de herejes desatada en 1544 por las muy católicas autoridades Habsburgo, Mercator acabó en prisión siendo juzgado por herejía. Si bien salvó la vida y fue finalmente liberado, acabó exiliándose en Duisbourg (esto sí es Alemania) donde en 1569 haría su famoso mapa (fama posterior a su muerte y que él no llegó ni a atisbar).

En fin, acusar al cartógrafo flamenco de ser etnocéntrico tampoco servirá de mucho. ¡Claro que era etnocéntrico! Tanto como lo han sido todos los hacedores de mapas a lo largo de la historia y en cualquiera de las culturas o latitudes habitadas por humanos (Yi-Fu Tuan, 1974). El pecado no es que Mercator fuera naturalmente eurocéntrico, el pecado es pretender que un mapa elaborado desde un entorno concreto, Europa, y para una función determinada, la navegación marina, se convirtiese en “LA” representación universal y “correcta” del mundo.

La proyección de Mercator deforma progresivamente la forma de las tierras emergidas conforme te acercas a los polos, y esto tiene más que ver con la geometría que con el imperialismo cartográfico. El problema no reside en las distintas proyecciones cartográficas sino en el uso que se hace de las mismas, o mejor aún, en un uso inapropiado de ellas. Cada proyección se ha concebido para un uso concreto.  Es de sobras conocido que la proyección de Mercator se concibió con la idea de facilitar la navegación marina, ya que permite trazar el rumbo constante entre dos puntos a partir del trazado de una línea recta, la famosa loxodrómica.  Simple cuestión de utilidad o uso apropiado. Cuatro décadas después de la controversia de Peters, encontraremos muy pocos disensos relativos a lo poco adecuados que resultan los mapas en proyección de Mercator para la ilustración de textos escolares o como representación de la totalidad del planeta.  En cambio, nos encontraremos irremediablemente con esta proyección si utilizamos cualquier aplicación de mapas en línea desde internet. Efectivamente: Mercator rules!

Y llegados a este punto tal vez resulte de interés aterrizar el tema con un ejemplo concreto. Podemos observar atentamente el siguiente mapa, en proyección Mercator, publicado en 1930 por Alex Radó.

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Rado, Alex (1899-1981) -Atlas fur Politik Wirtschaft Arbeiterbewegung; I der Imperialismus (1930)

O este otro del mismo autor y también en proyección de Mercator. Su sesgo político es bien evidente, cosa que no nos debe extrañar si pensamos que Radó fue el legendario espía Dora; quien por ejemplo informó a los soviéticos desde Suiza de cuándo y cuantas divisiones nazis iban a atacar la Unión Soviética; quien tuvo que huir perseguido por la Gestapo y cuya familia fue diezmada por los nazis; quien después de la guerra fue deportado al Gulag por Stalin; quien finalmente sobrevivió a Siberia y fue rehabilitado por el régimen, siendo considerado un renombrado cartógrafo y comprometido hombre de su tiempo.

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“La gran potencia proletaria – La Unión Soviética”

Karl Schlögel (2003) nos cuenta respecto a los mapas de Radó que

en 1924 publica en una renombrada editorial de Braunschweig, Wetermann, el primer mapa político de la Unión Soviética, donde se instala ese mismo año y prepara una guía de viajes de la URSS que aparecería en 1925 en alemán e inglés y habría de servir de “Braedeker rojo” a toda una generación de fellow travellers. (…) Karl Haushofer, el “padre intelectual de la geopolítica”, comparó una vez los efectos de la guía de la Unión Soviética de Radó a la película de Eisenstein El Acorazado Potemkim, porque alcanzaba a extensas franjas de población que nada tenían que ver con el bolchevismo. Otro geógrafo cercano al nacionalsocialismo, Max Eckert-Greifendorff, reprochaba a Radó que al aplicar la proyección de Mercator a su mapa de Rusia había hecho “aparecer la extensión del Imperio soviético aún más importante de lo que ya era por naturaleza, por demostrar y acreditar así también en forma externa el poder abrumador del bolchevismo en la Tierra”.

¡Vaya una sorpresa! ¡Se puede utilizar la proyección de Mercator para realzar y hacer más grandes a los bolcheviques! ¿Será que podremos acusar a Mercator de haber sido comunista?

Confesando que quien escribe estas líneas puede caer habitualmente en cierto sesgo “estructuralista” que suelen/solemos compartir quienes se ocupan de la defensa de derechos (evidentemente se busca siempre el victimario, o sea a quien ejecuta o viola el derecho, pero siempre se va más allá y se busca al responsable político o a quien da la orden de ejecución en la sombra, se busca también a quién o quienes financian a los victimarios y en fin, se busca toda la cadena de beneficiarios activos o pasivos de la violación cometida: se busca una estructura completa), es difícil meter en el mismo saco a Mercator, a los bolcheviques o a los imperialistas victorianos que decidieron que el meridiano central pasaba por Greenwich. Mercator me hace pensar en Kaláshnikov…

¿Prohombre de ciencia y padre de la cartografía moderna o tecnócrata gris al servicio del poder imperial y colonialista europeo? Tanto da. Quedarse en ese debate es alejarse del centro de la cuestión, ya que la pretensión de universalidad de los mapas en proyección Mercator- y de que el mundo no solo es así sino que debe representarse siempre así- no se le puede achacar al propio Mercator.

En cambio, resultará sumamente interesante buscar mayor fuerza argumentativa en los discursos críticos que atacan “la colonialidad del poder y del saber” (que diría Anibal Quijano). Así, se puede ir directamente al centro de la controversia sin pasar por las descalificaciones al cartógrafo flamenco ni por los argumentos (a veces un tanto… ummm ¿qué?) de Arno Peters. Boaventura de Sousa Santos lo disecciona muy bien:

La espistemología que confirió a la ciencia la exclusividad del conocimiento válido se tradujo en un vasto aparato institucional –universidades, centros de investigación, sistemas expertos, dictámenes técnicos- que hizo más difícil o casi imposible el diálogo entre la ciencia y el resto de saberes. Sin embargo, esta dimensión institucional, a pesar de ser crucial, quedó fuera del radar epistemológico. De este modo, el conocimiento científico pudo ocultar el contexto sociopolítico de su producción que subyace a la universalidad descontextualizada de su pretensión de validez (Santos y Meneses, 2014).

Si a estas sugerentes ideas se le suman, por ejemplo, unas gotas de un discurso como el de J. B. Harley, y su de-construcción del mapa de inspiración foucaultiana/derridiana, se obtendrá una poderosa batería de argumentos apta para abordar la colonialidad subyacente en la cartografía occidental.

Referencias:

BROTTON, Jerry. Une histoire du monde en 12 cartes.  Paris: Flammarion, 2013.

HARLEY, J.B. La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía. México: Fondo de cultura económica, 2005.

SANTOS, Boventura de Sousa, MENESES, María Paula (eds.). Epistemologías del Sur (Perspectivas). Madrid: Akal, 2014.

SCHLÖGEL, Karl. En el espacio leemos el tiempo. Madrid: Siruela, 2007.

TUAN, Yi-Fu. Topofilia. Melusina, 2007.

foto miami nasa

Donde confluyen los flujos

Donde confluyen los flujos

Un tiempo atrás, reflexionando sobre conflicto y resistencia en el Tipnis, constatábamos (una vez más) que no se podía entender la “guerra de alta intensidad territorial y baja intensidad mediática que se libra en América latina y El Caribe”  por el control de recursos y territorios sin adoptar una mirada multiescalar.

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Mapa del cuerpo: relieve e isolíneas de la mano del que esto escribe (Yo, 2014)

Esa mirada se mueve necesariamente -zoom arriba/zoom abajo- por las diferentes escalas posibles de lo espacial-social, abarcando desde la globalidad planetaria hasta el cuerpo humano, última frontera del extractivismo colonial.

¿Cómo entender si no la complejidad aparente del mundo en qué vivimos? Las nuevas geografías ya vienen transitando hace rato por esta multiescalabilidad, llave de acceso necesaria para (por lo menos) poder llegar a vislumbrar el sistema extractivista colonial vigente (sistema que, dicho sea de paso, tiene muchos otros nombres…¡pero nos gusta este!). En el fondo, lo que estamos buscando es la trazabilidad de un flujo.

Un flujo que empieza allí donde se esclaviza, abusa, tortura, asesina, desaparece, fumiga, contamina y reprime el cuerpo de tantas y tantos en la plantación, la mina o el campo petrolero. Todo ello para, tras una larga circulación a lo largo y ancho de océanos y tierras, llegar finalmente a una lejana masa consumidora y, en última instancia, a una pequeña élite que solaza su cuerpo en exclusivos y restringidos lugares. Control y vigilancia sobre cuerpos, flujos comerciales y sitios de extracción que dibujan una inhumana geografía de obsesión securitaria.

Este flujo suele ir acompañado de otros flujos globales cibernéticos, comandados por algoritmos matemáticos que lanzan los traders (ahora geeks sin traje) de bancos y empresas financieras, diseñando una geografía de servidores de internet, bolsas donde se definen los precios, despachos de alta gerencia y dirección de empresa donde unos pocos deciden el destino de muchas y muchos. El cabildeo y las puertas giratorias son oficios de moda. Y claro, siempre asociada (aunque poco visible) una geografía de paraísos fiscales y otros sitios des-regulados donde regularizar lo no regularizable. Eso sí, siempre muy muy lejos de las zonas de producción que alimentan la economía real y la virtual.

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Costa del Golfo por la noche (NASA, 15/08/2014)

De todo esto queremos reflexionar un poco. Buscando, unas veces, donde confluyen los flujos y otras veces, en cambio, buscando donde quedas ubicada , donde quedo ubicado yo, cada vez que consumimos carne, alimentos pre-cocinados, gasolina, electrodomésticos…o cada vez que hacemos lo que yo estoy haciendo ahora: utilizar una máquina para poder escribir este texto y lanzarlo al flujo global de internet.

Fidel

foto miami nasa

PLANETA: Miami, un cruce de numerosos flujos latinoamericanos (imagen NASA, 2014)

Nuevas cartografías en ‘Dia da Consciência Negra’

Nuevas cartografías en ‘Dia da Consciência Negra’

Tengo que reconocer que esto del ‘día de…’ siempre levanta mis suspicacias. Hoy, sin ir más lejos, parece ser que es el GISday o día del SIG. Bueno, hay días para casi todo… Pero no es sobre GIS/SIG sobre lo que queremos tratar en el día de hoy. Más bien nos vamos para el Brasil, donde se celebra el Dia Nacional de Zumbi e da Consciência Negra.

Resguardos Indígenas…¡en las bananeras! (sobre minería y resguardos)

Resguardos Indígenas…¡en las bananeras! (sobre minería y resguardos)

El maquinista de la locomotora minera, el presidente Santos, publicitaba recientemente en Cartagena los trabajos, avances y planes que está llevando a cabo su gabinete para poner ‘orden’ en el caos que caracteriza operativa y legislativamente al sector minero colombiano. Por ejemplo, destaca que “Lo que hicimos fue destrabar los dos cuellos de botella que estaban entorpeciendo esos procesos [licencias ambientales]: la expedición de las certificaciones sobre presencia étnica y las propias consultas. Antes, certificar la presencia de comunidades étnicas tardaba unos 6 meses; hoy el promedio es de 15 días – cuando no se requiere verificación en terreno- y de 45 días- si se necesita-“.

Este punto es bien interesante. En 15 días, la autoridad correspondiente, puede saber desde Bogotá si hay o no ‘presencia étnica’ en una zona determinada de Colombia. ¿Cómo lo pueden hacer? Fácil, basta con cruzar las bases de datos georreferenciadas de las áreas que se quieren concesionar o titular para minería con la de Territorios Indígenas titulados, o sea, Resguardos. Actualmente, sería algo así como buscar el área minera o petrolera requerida sobre un mapa en el que se superponga la capa de Resguardos Indígenas o Títulos de Comunidades Negras del IGAC (institución que desarrolla todos esos mapas como misión constitucional). Así, pongamos el caso que el funcionario de turno busca la ‘presencia étnica’ al Oriente del municipio de Apartadó para saber si una solicitud de título minero o de exploración de hidrocarburos tiene algún tipo de requerimiento ‘étnico’. Tras consultar con los datos que maneja el Ministerio del Interior -que es quien decide si uno es indígena o no-, se consultan los títulos de los Resguardos -que titula el INCODER- en los mapas del IGAC.

Si hiciéramos ese ejercicio cartográfico, podríamos comprobar fácilmente que no hay Resguardos Indígenas al Este del municipio de Apartadó, los Resguardos están en el Oeste según el mapa….

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Pero como da la casualidad que conozco la zona, enseguida me tengo que dar cuenta que algo no está bien. Veamos, si estoy llegando a Apartadó y vengo por carretera desde Medellín o desde el aeropuerto de Apartadó (que está en Carepa) veo que a mi izquierda sólo hay banano, ¡un mar de banano!, y a la derecha (al Este) también hay algo de banano (aunque mucho menos) y puedo ver además que comienza el monte, la Serranía de Abibe. ¿Será que hay Resguardos en medio del banano como indica el mapa? Además, si llego hasta Apartadó y tomo a la derecha (al Este) la carretera que sube a San José de Apartadó, en un momento del camino me toparé con un cartel enorme que señala que estamos atravesando el Resguardo Indígena Las Playas. O por lo menos eso era así hace unos años…ri_bananeras11

Si ponemos las tres versiones del mapa de Resguardos publicadas por el IGAC en el SIGOT ya vemos que éstos son de ese tipo de Resguardos que ‘se mueven’. Por ejemplo, el Resguardo Las Playas lo podemos ver en el mapa coloreado en verde (año 2006), azul (2008) y rojo (2010) lo que significa que cada 2 años cambia de lugar (los Resguardos que se ven sólo de un color son aquellos en los que las tres capas coinciden…todos los Resguardos deberían verse en color rojo!). Bueno, por lo menos este Resguardo no se ha movido 90 km….

Por si me falla la memoria, ya que hace años que no voy por allá (y no puedo asegurar la existencia actual del letrero a pie de carretera que señaliza el Resguardo), voy a ver que me muestra el ‘Gran hermano’ que todo-lo-ve (o sea, Google):

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¡Vaya! Parece que no hay Resguardos en el Oeste como dice el mapa del IGAC, sólo hay… banano.

En las mayoría de los casos relativos a Resguardos Indígenas no tenemos otra fuente cartográfica con la qué comparar, pero en este caso podemos mirar el mapa de Comunidades y Resguardos Indígenas de la Gobernación de Antioquia (2000). Lamentablemente este mapa no es muy claro en lo que se refiere a los Resguardos Las Playas y La Palma, aunque eso sí, los coloca al Este de la carretera (la vía al mar) y no al Oeste.

Nuestro último recurso es la consulta de los Títulos otorgados por el Incora (ahora Incoder), para ver si obtenemos información de la ubicación de los Resguardos. Podemos acudir al Incoder o consultar en el SIGANH:

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Veamos lo que nos cuenta el Título del Resguardo Las Playas:

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Efectivamente, el Resguardo Las Playas se encuentra en la zona oriental del municipio de Apartadó, en el Corregimiento de San José de Apartadó. Mi memoria es buena y el Resguardo se encuentra subiendo hacia San José y no en medio del banano al Occidente de Apartadó.

La ubicación de este Resguardo en el mapa del IGAC está errada (y no es el único caso…qué cartografía más deficiente!). Podemos pensar que se equivocaron en el año 2006 cuando hicieron el mapa de Resguardos pero ¿nadie les ha dicho en todos estos años que el resguardo no está en medio de las bananeras? ¿No se han dado cuenta al hacer las distintas aplicaciones relativas al ordenamiento territorial de que la zona está llena de banano industrial (sí, de ese de plantación) ¿Será que piensan que los señores bananeros de Augura van a ‘permitir’ la presencia de indígenas en sus dominios?

En fin, volvamos a la minería. En el Congreso anual de minería a gran escala de Cartagena, al que nos referíamos al principio, el presidente Santos comentó: ” Pero eso no es lo único que hemos estado haciendo. Hoy les traigo una noticia para ustedes y para el país. El Ministerio de Minas acaba de expedir una resolución en la que se delimitan las Áreas Estratégicas Mineras, con un potencial de recursos de gran relevancia. Estamos hablando de 313 zonas de mínimo 150 hectáreas, que suman 2,9 millones de hectáreas, en 15 departamentos. (…) Vamos a entregar el desarrollo minero de estas áreas a través de procesos de selección objetiva, permitiendo la sana competencia, para que se desarrollen proyectos de diversos tamaños con los mejores estándares de responsabilidad social y ambiental. Esas áreas de reserva se han definido en donde no hay conflictos con títulos vigentes, ni con solicitudes mineras en trámite, ni están ubicadas en zonas vetadas por razones ambientales. Todo este trabajo que hemos venido haciendo nos permite enviar un mensaje contundente para la confianza inversionista: Aquí hay todavía espacio –de sobra– para recibir a las grandes casas mineras –y a las junior, por supuesto– que estén dispuestas a trabajar en armonía con el desarrollo de Colombia.”

Si nos fijamos en cómo están delimitando esas Áreas Estratégicas Mineras, por ejemplo las denominadas como de Tipo I, podemos ver que tras seleccionarlas y recortarles las zonas de Parques Nacionales Naturales, las áreas ya tituladas, etc., llega un momento en que también recortan áreas de Resguardos Indígenas.

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Y llegados a este punto nos preguntamos, si el mapa de Resguardos del IGAC tiene errores, las áreas mineras que se van a comenzar a licitar en abril…¿están bien delimitadas?

¿No será hora de que el Estado colombiano haga un mapa de calidad y de contrastada exactitud de los 821 Resguardos Indígenas que hay en Colombia? (821 Resguardos según la actualización DANE a 31 de diciembre de 2011. El DANE incluye los Resguardos Coloniales en su listado).

Por respeto a los Pueblos Indígenas y por misión constitucional, ¿no será hora de que el IGAC haga y publique un mapa de Resguardos Indígenas en el que incluya todos los Resguardos (en el de 2010 sólo hay 641 Resguardos) y éstos estén corregidos de esos errores tan groseros que caracterizan los mapas de Resguardos de 2006, 2008 y 2010?

Supuestamente a mitad de 2012 el IGAC publicará el nuevo mapa de Resguardos….¡es la oportunidad!

Fidel

Territorios indígenas en Colombia. Actualización mapas

Territorios indígenas en Colombia. Actualización mapas

El mapa:

Versión 2017

Se ha actualizado la versión del mapa de 2011 por la más reciente de 2017.

Escala y proyección

El mapa cubre todo el territorio continental del estado colombiano. Al ser de escala nacional se ha optado por utilizar una proyección nacional. La orientación es muy convencional con el Norte en la parte superior del mapa.

Variables visuales

Mapa temático de simbología cualitativa explicitada en la leyenda. La simbología es uniforme y se aplica igualmente a los Territorios Indígenas en mapas referidos a otros Estados. En los distintos mapas, se juega con colores, rayados (o tramas) y transparencias similares (o con pequeñas variaciones) para uniformizar las distintas figuras legales que reconocen o titulan los Territorios Indígenas, trascendiendo así los límites estatales.
Para la versión de 2011 se especificaba que "este mapa inventario tiene el único fin de recopilar todos los territorios que sirven de base para el resto de los mapas de la serie. Las últimas adiciones han sido las 6 comunidades Bari ubicadas fuera de resguardo; el PNN Río Puré, que hemos catalogado como territorio especial ya que tiene una función social similar al Resguardo y que sirve de protección del territorio del pueblo Yuri o Carabayo; y la 'Línea Negra', que delimita el Territorio Sagrado de la Sierra Nevada de Santa Marta. A los Resguardos sólo le hemos añadido (por el momento) la ampliación del Resguardo Nukak de 1997 que no aparece en el mapa del IGAC (de hecho sólo aparecen 641 Resguardos de los más de 720 que debe haber en la actualidad)". La versión de 2017 incluye más Resguardos -los 718 que ha publicado la ANT-; los resguardos coloniales con cartografía; más comunidades indígenas no resguardadas, así como los cabildos urbanos de las grandes ciudades; la Línea Negra y dos PNN que resguardan PIAs
Éste y otros mapas relacionados se encuentran alojados en la galería: