Capitalismo

Por el momento, -y mientras pensamos como abordar este amplio y complejo concepto- dejaremos que sea un poeta quien nos introduzca sobre este sujeto…

 

«CAPITALISMO

Un negocio sencillo:

Los ricos ganan dinero,

los pobres pierden la vida»

 (Orihuela, A.)

 

CAPITALISMO: “Un negocio sencillo: Los ricos ganan dinero, los pobres pierden la vida” (ORIHUELA, Antonio. ‘Arquitectura del miedo’ en su antología poética: Esperar sentado. Poesía completa 1992-2012)

esperar sentado orihuela

De esta descripción tan clara y concisa podemos extraer uno de los fundamentos inherentes del capitalismo. Entender esto resulta imprescindible para comprender y contextualizar los efectos que está causando en Territorios y Cuerpos.

Territorios y cuerpos que el capitalismo necesita conquistados, disciplinados, explotados y exprimidos hasta la última gota… especialmente si se trata de cuerpos de mujer, porque «el cuerpo de la mujer es la última frontera del capitalismo” (FEDERICI, Silvia).

Así se presenta la actual fase del capitalismo en estos, nuestros tiempos: una fase [agudamente] definida como de capitalismo gore (VALENCIA, Sayak).

Toda una serie de términos, casi más bien palabrotas, derivables todas del capitalismo, como extractivismomegaproyecto, paramilitarismo, feminicidio, necropolítica, gentrificación, offshore, …, irán engrosando este glosario.

Imagen 1: Orihuela, Antonio (2013). Esperar sentado. Poesía completa 1992-2012. Ediciones la Baragaña

Imagen 2: Valencia, Sayak (2010). Capitalismo Gore. Barcelona: Melusina.

Cartografía

«Cartography is dead (¡Thank God!)» (Wood, Denis)

Compartimos plenamente con Wood que gracias a las diosas la cartografía ha muerto. Compartíamos esta idea ya en 2006 (antes de leer a Wood), cuando comenzábamos seriamente a darle forma a nuestra andadura geoactivista y lo hacemos aún más ahora, en 2022, momento en el que es mucho más evidente que en 2003 cuando Wood lo publicó.

En cambio los mapas, el mapear, los mapeos, los y las mapeadoras ( mapistas, mapmakers y otras especies) y la geovisualización están más vivos que nunca (o tan vivos como siempre). Por eso, recomendamos acceder a las letras M y G del glosario y permanecer aquí lo justo para contextualizar la idea de que la cartografía está muerta o recuperar algunos derivados como Cartopoeta o Prácticas cartográficas (en la acepción de Nuria Font) o porque al fin y al cabo la palabra sigue poblando nuestros textos y conversaciones.

Ya que empezamos con Wood, podemos seguir con sus palabras…

Los hechos son bastante sencillos: por lo que sabemos, «cartografía» fue acuñado como neologismo portugués («carto-graphia») por el vizconde de Santarem en 1839. Helen Wallis y Arthur Robinson dicen que la palabra «fue rápidamente recogida y aplicada a la elaboración de mapas», y que «los cartógrafos no tardaron en llamarse a sí mismos cartógrafos». De hecho, «cartografía» no aparece en el Oxford English Dictionary hasta 1859, «cartógrafo»  hasta 1863, «cartográfico» hasta 1880 (en la frase «el arte cartográfico está solo en su infancia»), y «cartograma»  hasta 1890 (y no en su sentido moderno hasta 1934). La palabra parece haberse impuesto gradualmente, de hecho, precisamente cuando el tema al que se refería se estaba abriendo camino en los salones de la academia. Imagínese que se intenta justificar una plaza de profesor de «cartografía». «Cartografía» suena mucho más respetable. En 1962, Erwin Raisz señalaba que  «en 1920 sólo había dos universidades que impartían cursos de cartografía. En la actualidad, el número supera ampliamente el centenar». Como sabemos, el número siguió aumentando hasta los años 90, cuando empezó a disminuir. Los indicios apuntan a que esta disminución se acelerará. Apuesto a que ninguno de los puestos actualmente ocupados por cartógrafos se renovará una vez que queden vacantes. La cartografía resultará haber sido un fenómeno de mediados del siglo XX. El campo está muerto. Sólo estamos esperando el estertor. (Wood, 2003) [traducción propia]

La realidad extra-académica y las nuevas tecnologías (afortunadamente) han dinamitado esa presunta necesidad de ser «cartógrafo» académico para hacer mapas.

Referencias

Wood, Denis (2003). «Cartography is dead (thank God!)». Cartographic Perspectives, 45 (45), 4-7.