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Buscando las coordenadas

Las fuentes de las coordenadas de las fosas en Andalucía

El punto de partida es el de cartografiar las fosas para poder poner en el mapa las víctimas de la desaparición forzada perpetradas por el fascismo en Andalucía (1936-1951). En el cartografiado elaborado se ha tomado la fosa como unidad geográfica mínima. Las fosas cartografiadas comprenden todos aquellos enterramientos clandestinos, ilegales e irregulares de víctimas de la represión fascista en Andalucía de los que tenemos registro. Los enterramientos, tanto colectivos (fosas comunes o fosas colectivas) como individuales, atendieron a distintas modalidades y características que impusieron los victimarios, siempre siguiendo una estrategia premeditada y orquestada de hacer desaparecer a las víctimas y, de paso, hacer desaparecer el delito o cualquier rastro de la actividad criminal perpetrada.

Las fosas nos permitirán estimar el rango mínimo de la desaparición forzada en Andalucía. Por eso el primer paso para dimensionar este crimen empieza por cartografiar las fosas y el número estimado de víctimas en ellas. Además de lo que cuente la tierra (obviamente siempre que se le haga hablar a partir de las excavaciones de las fosas y las exhumaciones de las víctimas), deberá acudirse a los distintos archivos de la represión y el conjunto de investigaciones que recogen memoria e historia, para así ajustar ese rango mínimo y conocer las dimensiones de este crimen atroz.

La entidad cartográfica más utilizada para representar esas fosas en nuestro cartografiado es el punto. Cada uno de esos puntos en el mapa representan la ubicación exacta, aproximada, representativa o aleatoria de cada una de las fosas, dependiendo de las fuentes utilizadas. Porque georreferenciar las fosas es ubicar o poner en el mapa a las víctimas que fueron clandestinamente arrojadas en ellas.

Buscando las coordenadas

Es la obligación de cualquier Estado de Derecho encontrar a sus víctimas de desaparición forzada. Tampoco está de más recordar que por definición se trata de un crimen de Estado. Por eso parece lógico acudir al Estado como fuente de ubicación y repertoriado de las fosas que queremos mapear. La base inicial del cartografiado será entonces la información oficial que ofrece el Estado sobre los lugares en los que se estima que aún hoy se encuentran las víctimas. Actualmente, la «herramienta» legal que ofrece el Estado para informar a la ciudadanía es lo que llaman mapa de fosas.

Los mapas de fosas

Los mapas de fosas que elabora la administración pública del Estado en el Reino de España cumplen una función parecida a la que le podemos atribuir al mexicano Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO): no sirven para encontrar a las personas desaparecidas forzadas. Aunque, eso sí, tal vez sirvan para mostrar que las administraciones concernidas están haciendo algo.

Ese algo puede abarcar desde el registrar o «contar para no buscar» (Tzuc, 2022) del caso mexicano (y según mi criterio también del colombiano) hasta el mapear para no buscar que se estila en el reino europeo.  Porque un mapa de fosas como el que plantean sirve de bien poco.

La primera versión de este mapeo fue publicada en 2011 bajo la formal denominación de «Mapa Oficial de fosas de España de la Guerra Civil y la Dictadura franquista». Un mapa en el que todo estaba mal…

Captura del Mapa de Fosas del Ministerio de Justicia (2011) 

Todo en ese mapa web se hizo con una asombrosa torpeza. Absolutamente todo, desde la simbología y uso de colores empleados hasta la información de contexto incluída pasando por el relato que el mapa trasmitía o la geolocalización distorsionada de todas y cada una de las fosas…

Efectivamente, al hacer zoom sobre cualquiera de las fosas se llegaba siempre a un punto aleatorio del casco urbano del municipio donde se hallaba la fosa. Pero ni siquiera llegabas a un sitio público representativo (como el ayuntamiento) o un sitio aleatorio dentro del espacio público. No, acababas en la vivienda o propiedad de cualquier particular !!!! En algún lugar podía encontrarse un aviso (tipo disclaimer) donde se informaba de que las fosas estaban colocadas aleatoriamente en los núcleos de población respectivos...

Coordenadas aleatorias → geolocalización distorsionada → ¿encubrimiento, desidia, chapucería pura y dura?

Sin embargo, el feo mapa fue un innegable hit de gran impacto visual en las «desprevenidas» retinas de la ciudadanía. Su éxito se debió sin duda al hecho de mostrar a esa «amnésica» ciudadanía que el Reino estaba literalmente sembrado de fosas.

Un mérito que seguramente fue más debido a haber hecho un mapa sobre ese sujeto que al propio mapa, pero al igual que esa cifra inicial y provisional de 114.000 personas desaparecidas que figura en el Auto del juez Baltasar Garzón de 2008, la imagen quedó grabada indeleblemente en el imaginario colectivo. Y esa debió ser su única utilidad real porque, independientemente de su dudosa calidad, un mapa-catálogo de las fosas huérfano de un verdadero proceso de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición no parece tener mucha utilidad para la búsqueda de las personas que fueron desaparecidas.

De hecho, ya desde finales de 2008 se había abortado judicialmente la posibilidad de creación de un censo de personas desaparecidas en el marco de un proceso jurídico o de una comisión de la verdad, pero como la Ley de Memoria Histórica de diciembre de 2007 dictó que «el Gobierno determinará el procedimiento y confeccionará un mapa integrado que comprenda todo el territorio español, que será accesible para todos los ciudadanos interesados y al que se incorporarán los datos que deberán ser remitidos por las distintas Administraciones públicas competentes» (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre. Art. 12), pués había que confeccionarlo…  Daba igual que tuviera poca o ninguna utilidad, pero había que hacer un mapa integrado porque así lo determinaba la ley.

El mapa de las banderitas quedó técnicamente obsoleto muy rápidamente. Tambíen su contenido y la ley que le daba soporte. Los vaivenes y avatares de la política parlamentaria hicieron el resto para que el mapeo web acabara offline.

Pero esos mismos virajes políticos trajeron otro mapa de fosas y una nueva ley, ahora Ley de Memoria Democrática, que le da soporte. Una Ley que, en su artículo 17, determina nuevamente la creación de un «mapa integrado de localización de personas desaparecidas».

Fragmento de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. Captura del BOE

Según esta ley, la administración pública debe elaborar algo así como un mapa integrado de localización de personas desaparecidas, de carácter público y de periódica actualización, en el que las zonas de «localización de restos» mapeadas serán objeto de preservación especial. Suena bien, ¿cierto?

Lamentablemente, lo que han elaborado parece más de lo mismo, aunque eso sí, ahora bajo un barniz tecnológico más avanzado. Actualmente puede encontrarse en línea un «buscador de mapa de fosas georreferenciado» que, como su nombre indica, es un buscador que sirve el resultado de la búsqueda sobre un mapa. Al contrario que el feote mapa de las banderitas, este «buscador georreferenciado» no consigue provocar ningún impacto en quien lo mira.

Capturas del «mapa integrado de localización de personas desaparecidas»

El nuevo mapa continúa manteniendo algunas de las deficiencias del viejo mapa de las banderitas (¡ay el uso de los colores!), pero no puede negarse que algunas cosas han mejorado. Así, por ejemplo, han eliminado (afortunadamente) la enorme estrella azul identificada como «Valle de los Caídos» que tanto distorsionaba el mensaje del mapa o, también, han incorporado al mapa una capa cartográfica del catastro, tal vez para que los propietarios puedan comprobar si les han metido aleatoriamente una fosa en su propiedad (!?!)… porque muchas de las fosas siguen estando ublicadas aleatoriamente en cualquier lugar del municipio. Obviamente no es en el «mapa integrado» donde encontraremos las coordenadas que estamos buscando.

Lo que supuestamente debe integrar el mapa estatal son los datos que le remitan las diferentes «administraciones públicas competentes» (art. 17, Ley 20/2022), que para el caso de Andalucía recaen sobre el gobierno autonómico. Efectivamente, la Junta de Andalucía recopila y publica distintos datos sobre las fosas en Andalucía desde su Mapa de Fosas. Unos datos que, de hecho, no están compartidos en el «mapa integrado» (contradiciendo el art. 7 de la Ley 2/2017 ). Las coordenadas de ese mapa son las coordenadas que buscamos.

El mapa de fosas de Andalucía

Este mapa de fosas tiene su fundamento en la Ley 2/2017, de 28 de marzo, de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía. Una Ley en la que se especifica que:

Captura de texto de la Ley 2/2017. El subrayado amarillo es obviamente nuestro

En base a esa disponibilidad legalmente determinada, el equipo que elaboramos la Cartografía de la Desaparición Forzada en Andalucía solicitamos las coordenadas de las fosas a la Administración Pública concernida. Petición que nos fue denegada, ya que nos contaron que esos datos eran gestionados por una empresa privada y que, entonces, no podían entregárnoslos (?!?!).

Pero aunque no nos entregaron la información (y ya que especifica la ley que la documentación cartográfica, geográfica y las localizaciones «estarán a disposición de las personas interesadas, y del público en general (…) y accesibles mediante servicios webs»), nos la tomamos. Esa información pública que no te quieren dar está publicada en línea y, aunque no es fácil ni evidente obtenerla, ahí está, solo tienes que tomarla. Por supuesto respetando su licencia CC BY.

Así, la segunda edición del Mapa de Fosas de Andalucía (2018) nos sirvió como base para generar nuestro primer cartografiado. Para poder dimensionar y comprender la evolución de este mapeo también acudimos cuando fue necesario a la primera edición del mapa (2011), que mantiene en línea la iniciativa Todos los NombresPor último, hemos analizado la reciente actualización del Mapa  de Fosas (2023), para incluir una parte de las nuevas fosas registradas por la administración pública andaluza en nuestra reciente y primera gran actualización de datos y mapas.

Mapa de Fosas de Andalucía 2023, 2018 y 2011

Si bien el Mapa de Fosas de Andalucía se autoproclama (en la sección «El Proyecto») como «una herramienta de precisión cartográfica» está bastante lejos de serlo. Está plagada de aproximaciones y contiene numerosos (e inexplicables) errores de localización. No obstante, es muy notablemente superior al mapa integrado nacional. En el mapa andaluz también hay cientos de coordenadas aleatorias, pero, al menos, lo están en el lugar donde se encuentra la fosa. Así, por ejemplo, una fosa de la que no conocen su ubicación exacta, pero saben que está en el cementerio del municipio, es ubicada aleatoriamente dentro de ese cementerio y no en cualquier otro lugar del área municipal. Es, sin duda, una buena solución: aunque desconocen la ubicación exacta o precisa de muchas fosas, al menos las ubican aleatoriamente en EL LUGAR donde se encuentran.

Construyendo una base, generando la cartografía

No hay duda de que el  Mapa de Fosas de Andalucía proporciona una buena base con la que comenzar a construir un repositorio georreferenciado de fosas. Ahora bien, una vez descargamos las coordenadas de las fosas descubrimos que el número de coordenadas era inferior al número de fosas mapeadas. Tras analizar los datos descubrimos que el Mapa de Fosas de Andalucía localiza lugares donde hay fosas y no todas y cada una de las fosas. O sea, que localiza con un solo par de coordenadas las fosas que están en un mismo lugar. Así, las 9 fosas que hay en el cementerio de Almería, por poner un ejemplo, quedan representadas en el mapa con un único par de coordenadas y no con 9 pares.

Esto es todo un disparate desde un punto de vista cartográfico y de organización de una base de datos espacial (bastante injustificable al menos en un mapeo web). Por eso, la primera tarea que me tocó abordar fue la de completar todas las localizaciones de las fosas faltantes. Con muy pocas excepciones, en la Cartografía de la desaparición forzada de Andalucía se ubican todas y cada una de las fosas repertoriadas en el repositorio. Cada fosa tiene asignada su correspondiente par de coordenadas geográficas. De ahí que no se localicen aquellos lugares dónde hay fosas sino cada una de las fosas individualmente. Así, por ejemplo, mientras que en el MFA representan en un lugar (un único par de coordenadas) las 4 fosas del antiguo cementerio de la Puebla de Guzmán (Huelva), en nuestro cartografiado figuran las 4 fosas.

Entre las excepciones, como por ejemplo las fosas de los patios 3 y 6 del cementerio de San José de Cádiz, se ha optado por representar agrupaciones de varias fosas colectivas e individuales con un solo par de coordenadas, debido fundamentalmente a temas de legibilidad (cantidad o densidad de fosas y escalas de mapeo utilizadas o claridad de la información disponible), dejando abierta la posibilidad de individualizar estas fosas en mapas de mayor detalle.

Una vez completadas las ubicaciones y corregidos los errores de ubicación más groseros (o al menos más claros) construimos la base cartográfica de nuestro primer mapeo (con fecha de corte de los datos del 31/12/2022).

Para nuestra primera gran actualización de datos (con fecha de corte del 31/12/2023) se han incorporado 147 nuevas fosas que no teníamos repertoriadas y se han eliminado 21 (todas ellas de entre las 51 de los traslados de cuerpos desde Andalucía a Cuelgamuros). Además de la adición de nuevas fosas se ha aprovechado para revisar (corregir o actualizar cuando necesario) los datos asociados a cada una de las fosas ya repertoriadas, incorporando, además, nuevos datos relativos a las fosas o a los municipios donde se ubican.

Nuestro objetivo nunca ha sido el de elaborar un mapa de fosas sino el de cartografiar las víctimas de la desaparición forzada. Por eso, también hemos seguido ajustando el número de víctimas y ampliado las informaciones que pensamos que pueden ser de interés sobre ellas. Además, hicimos una mejora sustancial de las localizaciones de las fosas. La principal tarea acometida fue la de recopilar todas las coordenadas publicadas en los informes técnicos de las exhumaciones de fosas.

En el Equipo DFA no determinamos si una fosa existe o no existe, simplemente la incorporamos o no a nuestro repositorio y a nuestro mapeo en base a las referencias que encontramos sobre esa fosa (testimonios orales, informes, documentación histórica, investigaciones locales o provinciales, estudios académicos, prensa, …) y en el Mapa de Fosas de Andalucía no se referencian ni documentan muchas de esas fosas. Hemos rastreado las 192 nuevas fosas de su reciente actualización, pero actualmente existen déficits evidentes de la información que comparten con las personas usuarias de ese Mapa. De esas 192 nuevas fosas registradas no hemos incorporado a nuestro repositorio unas 80, en las que se ha optado por esperar hasta que obtengamos más información sobre ellas… momento en el que el número de fosas en Andalucía puede fácilmente rebasar el millar.

Con las 945 fosas repertoriadas en el repositorio se han actualizado los mapas de la Cartografía DFA y se han elaborado otros nuevos. En la sección de descarga de datos de la página del proyecto puede descargarse la información de las fosas en distintos formatos tabulares y geográficos. En los datos relativos a cada fosa siempre figura información relativa a la fuente de las coordenadas, para que cada persona usuaria pueda conocer el alcance, grado de precisión o calidad de las coordenadas en base a su origen:

Fuente de las coordenadas

Coordenadas cuya fuente es directa o indirectamente el Mapa de Fosas de Andalucía:

  • MAPA DE FOSAS DE ANDALUCÍA (2018-2023)Es la fuente oficial de datos de fosas en Andalucía. Las coordendas utilizadas son las mismas que figuran en el Mapa de Fosas. El grado de precisión de las mismas es bastante variado. Conviene siempre tener presentes los datos relativos a «localización» y «actuación» que figuran en cada fosa.
  • MAPA DE FOSAS DE ANDALUCÍA (2018-2023) COMPLETADO. Todas las fosas faltantes (por estar agrupadas bajo un solo par de coordenadas) se han añadido de manera aleatoria en los lugares referenciados. En los casos en los que figura información sobre la localización específica de las fosas se han seleccionado coordenadas cercanas al lugar indicado. Siempre se trata de coordenadas aproximadas, ya que si  averiguamos o contamos con información sobre las coordenadas de la fosa pasamos a categorizarla como incorporada por EQUIPO DFA.
  • MAPA DE FOSAS DE ANDALUCÍA (2018-2023) CORREGIDO. En los casos en los que el lugar o el municipio donde el MFA  ubica las fosas son claramente erróneos se ha llevado la fosa al lugar indicado. Siempre se trata de coordenadas aproximadas, ya que si  averiguamos o contamos con información sobre las coordenadas de la fosa pasamos a categorizarla como incorporada por EQUIPO DFA.

Coordenadas facilitadas por otras fuentes o incorporadas por el EQUIPO DFA en base a la búsqueda propia de información:

  • INCORPORADAS POR EL EQUIPO DFA. Son las coordenadas de las fosas que tienen una fuente distinta a la del mapa de fosas oficial. En algunos casos nos han sido facilitadas por asociaciones memorialistas o personas investigadoras y no suelen estar repertoriadas en el mapa oficial. En otros casos son algunas de las fosas del MFA (2018-2023) de las que hemos encontrado datos más aproximados o exactos sobre su ubicación.
  • FOSAS DE UBICACIÓN DESCONOCIDA. Las fosas de las que se desconoce su localización no pueden ubicarse en un mapa. Por eso para poderlas representar en el mapa hay que darles necesariamente una ubicación arbitraria. Esta ubicación debe tener un sentido y ser consecuente con el relato que quiere transmitir el mapa. Poner coordendas aleatorias en cualquier lugar no es una solución (y menos incluyendo una capa cartográfica del catastro, tal y como han hecho en el mapa integrado nacional!!!). En el caso de nuestro mapa se ha decidido ponerlas en el Ayuntamiento del municipio donde se encuentran. Y esto tiene su sentido fundamentalmente por dos motivos de temporalidades bien diferentes. Por un lado, en la actualidad es el ayuntamiento la administración pública estatal más cercana al pie de fosa y, por ley, debe ser informada de cualquier actuación y «preservará, delimitará y vigilará la zona de aparición de los restos» (art. 12, Ley 2/2017). Es (o debería ser) un actor principal en el tema de las exhumaciones. Por otro lado, los ayuntamientos conformados por los fascistas fueron una pieza fundamental en el engranaje de la delación y represión desde julio de 1936. La responsabilidad política pasada y presente de los ayuntamientos es innegable y poner en ellos las fosas de ubicación desconocida es un buen reclamo.
  • TRASLADOS AL «VALLE DE LOS CAÍDOS». Los cuerpos exhumados, trasladados y vueltos a inhumar en Cuelgamuros deben ubicarse lógicamente en Cuelgamuros (El Escorial, Madrid), pero se ha querido dejar una huella en el mapa de Andalucía del lugar desde dónde se los llevaron.  Las víctimas de la represión fascista que acabaron enterradas en Cuelgamuros, siendo desaparecidas doblemente, no se enviaron con el permiso de sus familiares sino que fue una decisión tomada en y por los ayuntamientos franquistas, o sea, el eslabón más local del sistema de traslado de cuerpos. Por eso hemos ubicado estos traslados en esos ayuntamientos.

Coordenadas recopiladas de los Informes Técnicos de las intervenciones en las fosas:

  • INFORMES TÉCNICOS DE EXHUMACIÓN. Son las coordenadas de las fosas intervenidas en procesos de localización, identificación, delimitación, excavación y exhumación de los cuerpos. Normalmente hemos tomado un par de coordenadas del centro de la fosa o que, al menos, quede dentro de ella. En algunos casos hasta se han tomado las coordenadas del lugar exacto donde se ubica alguno de los cuerpos. Sobre estos informes podemos destacar que hay Informes Técnicos cuyos datos permiten incluso cartografiar el polígono de la fosa (para nuestro mapeo nos basta un solo par de coordenadas: es un cartografiado puntual y no poligonal) y hay otros, normalmente los más antiguos, que no incluyen este dato (al menos en el documento publicado en Internet). También es importante destacar que en algunos de estos informes antiguos las coordenadas dadas aparecen desplazadas de hasta una veintena de metros (a veces más). Estas coordenadas no están erradas, simplemente están tomadas en el sistema ED50 vigente en la época. Basta con transformarlas a a ETRS89 para poderlas ubicar correctamente en el mapa.

El conjunto de imágenes que encabezan este texto son un excelente ejemplo del tipo de material que puede encontrarse en estos Informes Ténicos. Los fragmentos de la foto georreferenciada y de los planos de las fosas con esqueletos enmarcados en un sistema de coordenadas se han extraído del Informe Técnico de la intervención de las fosas de Víznar (Granada) y han sido elaboradas por los equipos participantes en esa intervención. Nuestro homenaje y nuestra sincera felicitación a todos los equipos de intervención, excavación y exhumación de fosas.

Ojalá un día podamos ponerles coordenadas a todas y a cada una de las, al menos, 44.000 víctimas asesinadas y arrojadas a fosas en Andalucía. Ese es el verdadero mapa de la desaparición forzada en Andalucía.

Fidel Mingorance

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