Donde confluyen los flujos

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Un tiempo atrás, reflexionando sobre conflicto y resistencia en el Tipnis, constatábamos (una vez más) que no se podía entender la “guerra de alta intensidad territorial y baja intensidad mediática que se libra en América latina y El Caribe”  por el control de recursos y territorios sin adoptar una mirada multiescalar.

Esa mirada se mueve necesariamente -zoom arriba/zoom abajo- por las diferentes escalas posibles de lo espacial-social, abarcando desde la globalidad planetaria hasta el cuerpo humano, última frontera del extractivismo colonial.

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ISOLÍNEAS: Mapa del cuerpo. Relieve e isolíneas de la mano de quién escribe esto (Yo, 2014).

¿Cómo entender si no la complejidad aparente del mundo en qué vivimos? Las nuevas geografías ya vienen transitando hace rato por esta multiescalabilidad, llave de acceso necesaria para (por lo menos) poder llegar a vislumbrar el sistema extractivista colonial vigente (sistema que, dicho sea de paso, tiene muchos otros nombres…¡pero nos gusta este!). En el fondo, lo que estamos buscando es la trazabilidad de un flujo.

Un flujo que empieza allí donde se esclaviza, abusa, tortura, asesina, desaparece, fumiga, contamina y reprime el cuerpo de tantas y tantos en la plantación, la mina o el campo petrolero. Todo ello para, tras una larga circulación a lo largo y ancho de océanos y tierras, llegar finalmente a una lejana masa consumidora y, en última instancia, a una pequeña élite que solaza su cuerpo en exclusivos y restringidos lugares. Control y vigilancia sobre cuerpos, flujos comerciales y sitios de extracción que dibujan una inhumana geografía de obsesión securitaria.

Este flujo suele ir acompañado de otros flujos globales cibernéticos, comandados por algoritmos matemáticos que lanzan los traders (ahora geeks sin traje) de bancos y empresas financieras, diseñando una geografía de servidores de internet, bolsas donde se definen los precios, despachos de alta gerencia y dirección de empresa donde unos pocos deciden el destino de muchas y muchos. El cabildeo y las puertas giratorias son los oficios de moda. Y claro, siempre asociada (aunque poco visible) una geografía de paraísos fiscales y otros sitios des-regulados donde regularizar lo no regularizable. Eso sí, siempre muy muy lejos de las zonas de producción que alimentan la economía real y la virtual.

PLANETA: Miami, un cruce de numerosos flujos latinoamericanos (imagen NASA, 2014)

De todo esto queremos reflexionar un poco. Buscando, unas veces, donde confluyen los flujos y otras veces, en cambio, buscando donde quedas ubicada , donde quedo ubicado yo, cada vez que consumimos carne, alimentos pre-cocinados, gasolina, electrodomésticos…o cada vez que hacemos lo que yo estoy haciendo ahora: utilizar una máquina para poder escribir este texto y lanzarlo al flujo global de internet.

Fidel

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 ¡Volvemos a publicar en Otramérica!

Esta es la primera entrada de la serie ‘Donde confluyen los flujos’ que iremos publicando quincenalmente en la sección Mapas de Otramérica.