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«Un sentido global del lugar». Doreen Massey

«Un sentido global del lugar». Doreen Massey
Necesitamos mapas del poder
Doreen Massey (1944-11 de marzo de 2016)

«Estos ejemplos, tanto cotidianos y locales como globales y ‘geopolíticos’, nos muestran dos cosas. Primero nos muestran que la geografía humana en el fondo trata con las relaciones del poder. Dentro de la ciudad sabemos que la geografía desigual – las grandes diferencias entre las partes distintas de la ciudad – se ve en términos de la vivienda, del ingreso, del nivel de educación, y muchas otras cosas. Pero refleja, en el fondo, la desigualdad del poder – poder económico, poder cultural, poder político. Es interesante que hay mapas de la distribución de los tipos de vivienda, de los ingresos, … pero mucho más raro encontramos mapas del poder. Es como si, como el poder no se ve, se esconde. Pero la realidad es que sirve de base a todo. Necesitamos mapas del poder

Doreen Massey (2008)

El mejor tributo y homenaje a Massey es hacer esos mapas… porque «Geography matters!» (1984)

 

Tributes to Doreen Massey

Ellas tienen nombre

Ellas tienen nombre

CARTOGRAFÍA DIGITAL · MÉXICO        [Actualizado en octubre de 2019]

Ellas tienen nombre. Cartografía Digital de Feminicidios

⇒Ellas tienen nombre · Mapeo de Ivonne Ramírez Ramírez

«En este mapa se muestra la ubicación geográfica donde fueron asesinadas, abandonadas y/o encontradas algunas de las niñas y mujeres víctimas de feminicidio en Ciudad Juárez de 1993 a la fecha».

El lugar

¿Puedes encontrar la frontera en la imagen que encabeza este texto? Porque los FEMINICIDIOS DIBUJAN PERFECTAMENTE LA FRONTERA…  

«El lugar: La Gran Frontera
Frontera entre el exceso y la falta, Norte y Sur, Marte y la Tierra, Ciudad Juárez no es un lugar alegre. Abriga muchos llantos, muchos terrores.
La frontera que el dinero debe atravesar para alcanzar la tierra firme donde el capital se encuentra finalmente a salvo y da sus frutos en prestigio, seguridad, confort y salud. La frontera detrás de la cual el capital se moraliza y se encuentran los bancos que valen la pena. La frontera con el país más controlado del mundo, con sus rastreos de vigilancia cerrada y casi infalible. A partir de ese punto, de esa línea en el desierto, cualquier negocio ilícito debe ser ejecutado con un sigilo más estricto, en sociedades clandestinas más cohesionadas y juradas que en cualquier otro lugar. El lacre de un silencio riguroso es su requisito. La frontera donde los grandes empresarios viven de un lado y «trabajan» del otro; de la gran expansión y valorización territorial —literalmente, terrenos robados al desierto cada día, cada vez más cerca del río Bravo. La frontera del tráfico más lucrativo del mundo: tráfico de drogas, tráfico de cuerpos. La frontera que separa una de las manos de obra más caras
del mundo de una de las manos de obra más baratas. Esa frontera es el escenario del mayor y más prolongado número de ataques y  asesinatos de mujeres con modus operandi semejante del que se tiene noticia en «tiempos de paz».» Rita Laura Segato (La guerra contra las mujeres, 2016)

El mapa

El mapeo  está desarrollado sobre la aplicación Google Maps y es definido por su autora como «proyecto feminista de cartografía online» que, además, «es una iniciativa personal y no cuenta con NINGÚN tipo de fondo y/o apoyo económico». 

Haciendo clic sobre cualquiera de los marcadores que figuran en el mapa puedes acceder a diversos datos -y en ocasiones fotografías- de los feminicidios y de las mujeres asesinadas, porque ellas tienen nombre

El mapa permite filtrar por año. Una selección de los feminicidos del año 2019 dimensiona la aterradora impunidad de la que siguen gozando los criminales en Juárez, encabezando la macabra estadística de este crimen en México.

Otras cartografías del feminicidio

No te pierdas la completa recolección de otras cartografías del feminicidio que la autora del sitio incorpora en la pestaña de enlaces:

Sin ninguna duda, ¡Geoactivismo del bueno!

Fidel

 

 

Mapeos mexicanos

Mapeos mexicanos

En México se está haciendo un geoactivismo bien interesante. Merece la pena hacer un breve recorrido por algunas de las iniciativas que se vienen publicando en la web.

Narcotráfico y guerra contra las drogas como desastre ambiental

Narcotráfico y guerra contra las drogas como desastre ambiental

Hoy en Twitter: #NOALOSAGROTÓXICOS
Donde confluyen los flujos 5

De todas las posibles respuestas que se han discutido, analizado o incluso probado -en mayor o menor medida- para enfrentar al narcotráfico (interdicción, inversión social y sustitución de cultivos, legalización,…), se ha terminado aplicando la que, a juzgar por sus resultados, parece ser la peor posible: la (necro) política de erradicación de cultivos a partir de la aspersión aérea y de la erradicación manual forzosa a partir de brigadas terrestres de erradicación.

¡Mercator rules! (o Gerardus el geek)

¡Mercator rules! (o Gerardus el geek)
El mapa es un artefacto político #3   [Actualizado en octubre de 2019]

Para liberarnos un poco de la fuerza que le otorgamos a los convencionalismos cartográficos y darle un mayor peso a nuestras percepciones, nada mejor que pasar un rato visualizando el globo terrestre con Google Earth (aunque sea de Google… pero si lo prefieres puedes asomarte a Marble). Con esta aplicación geoespacial (yo no la llamaría mapa) podremos “jugar” con el globo terráqueo girándolo en cualquier sentido. Así, podremos contemplar la Tierra desde cualquier dirección posible gracias a que el punto de observación es vertical y extraterrestre. En este girar y girar el planeta virtual podremos darnos cuenta enseguida de que no hay un “arriba” y un “abajo” o un “derecha” o “izquierda” predeterminado. De hecho, no hay ninguna orientación correcta o incorrecta ya que todo dependerá de nuestra ubicación como observadores.

El impacto de Google (tanto Earth como Maps) sobre nuestra forma de ver el mundo ha sido brutal, aunque sin duda será algo especialmente significativo para las nuevas generaciones de nativos digitales ( a no ser que seas terraplanista, pero entonces sin duda tendrás otros problemas en los que pensar…) . Estas nuevas generaciones ya no crecen con un mapa en proyección de Mercator colgado en la pared de su aula (claro, ni en proyección de Peters tampoco) sino que disponen de la suficiente cantidad de imágenes del planeta, ya sean fotografías, filmaciones o aplicaciones informáticas, como para tener una idea clara de la fisonomía de la superficie terrestre.

as17-148-22727

The Blue Marble. NASA AS17-148-22727 , primera fotografía del planeta entero. Tomada desde el Apolo 17 en el último viaje tripulado a la Luna (1972)

Pero aunque esta fisonomía se haya ido incorporando a nuestro imaginario (por lo menos al de la parte ‘conectada’ de la humanidad), seguimos teniendo el mismo e histórico problema cuando queremos proyectar la imagen en dos dimensiones, o sea en un mapa. Es claro, por lo menos matemáticamente hablando, desde Euler (o desde Gauss si prefieren) que es imposible hacerlo sin distorsión. Es el precio a pagar por pasar de la superficie geoidal a la superficie plana de cualquier mapa. Cierto, ya contamos con poderosas herramientas informáticas y con numerosos sistemas de representación gráfica que nos permiten proyectar la superficie terrestre sobre un plano de dos dimensiones… pero ninguno es «EL BUENO» (sorry ‘humilde’ Peters pero no, el tuyo tampoco).

Por eso inicié un trabajo sistemático y desprovisto de prejuicios; eliminé lo insostenible, y a partir de lo correcto elaboré una nueva teoría, en la cual fundamenté sólidamente el nuevo principio universal de proyección, adecuado para todos los mapas generales y aceptable por todos los pueblos del mundo. Su tratamiento paritario de todos los países de la Tierra es consecuencia directa de su objetividad. Siguiendo una vieja tradición cartográfica, pronto se dio al nuevo planisferio el nombre de su autor: «proyección Peters». Ésta se caracteriza por su fidelidad de superficie, de eje y de posición. (PETERS, Arno)

Si comparamos cualquier imagen fotográfica del globo terrestre (o sea, tomada desde fuera de nuestro planeta, imágenes que existen desde la segunda década del siglo pasado) con un mapa realizado en proyección de Mercator nos daremos cuenta rápidamente de la deformidad del mismo: ¡la superficie emergida de la Tierra no es así! Y si hacemos la misma comparación con un mapa en proyección de Peters obtendremos un resultado exactamente equivalente: solo habremos cambiado una deformación por otra. En realidad, no podemos afirmar que ninguno de los dos mapas sea incorrecto pero ambos son lo bastante deformes como para parecernos terriblemente distorsionados.

Por todo esto, tal vez las nuevas generaciones, nativas digitales o no, tendrán algunas dificultades en entender de qué trata realmente la controversia de Peters y cuál es el empeño en emplear una proyección o la otra; ya que la imagen que se tiene actualmente del mundo no coincide con la que proyectaron ni Arno Peters ni Gerardus Mercator, aunque, todo hay que decirlo, seguramente reconocerán más fácilmente esta última. ¿Por qué?

Sencillo de entender: prácticamente cualquiera, entre los varios miles de millones de personas que actualmente tienen acceso a internet (ya sea a partir de un ordenador o de cualquier dispositivo móvil tipo Smartphone), conoce o habrá utilizado alguna vez un servicio de mapas y geolocalización como Google Maps u OpenStreetMap (o Bing Maps de Microsoft, Here de Nokia o cualquier otro existente) y todos ellos utilizan una proyección de Mercator modificada (Web Mercator). Finalmente, ¡Mercator rules!

Así, se da la paradoja de que grandes defensores de los mapas en proyección de Peters -y grandes críticos del uso de la proyección de Mercator- se ven irremediablemente «condenados» a utilizar su detestada proyección cuando hacen un mapeo web o utilizan un servicio de mapas online (Ö !!!!)

Oxfam_Mercator

:O

¿Y por qué GoogleOSM utilizan la proyección de Mercator? Quienes estén interesados o interesadas en entrar en complejidades tecnológicas pueden acudir directamente a las secciones de ayuda de sus respectivos sitios web. Para el resto, aquí dejamos unas pinceladas:

  • En el foro de ayuda de Google Maps  Why does Google maps use the inaccurate, ancient and distorted Mercator Projection? Alguien interroga a Google sobre «why does the most sophisticated information technology company in the world use the most distorted and archaic world map known to humankind?«. La respuesta de Google: «Maps uses Mercator because it preserves angles. The first launch of Maps actually did not use Mercator, and streets in high latitude places like Stockholm did not meet at right angles on the map the way they do in reality. While this distorts a ‘zoomed-out view’ of the map, it allows close-ups (street level) to appear more like reality. The majority of our users are looking down at the street level for businesses, directions, etc… so we’re sticking with this projection for now. In the meantime, you might want to look at our favorite 3D view of the world». O sea que si quieres ver el mundo en su totalidad sin la distorsión de Mercator te vas a Google Earth, porque para el resto manda la conservación de los ángulos.
  • En el foro de discusión de OSM Spain Mercator-Peters. Alguien se interroga sobre el tema: «Me ha sorprendido ver que OpenStreetMap utiliza el diseño renacentista de Mercator, en el que el hemisferio sur está anormalmente infradimensionado y el Ecuador aparece en el tercio inferior del mapa en lugar de en el centro, como corresponde. Personalmente hubiera preferido el mapa de Arno Peters, que respeta las dimensiones reales de cada país y sitúa el Ecuador en su sitio. Un mapa es la representación de algo imposible: la transfomación de una esfera en planisferio. ¿No hubiera sido más lógico reducir al mínimo unas distorsiones que venimos arrastrando desde hace más de cuatro siglos?» Tras las obligadas chanzas de rigor de varios foristas, Jorge Sanz (OSGEO, gvSIG) se pone serio y responde que «Bueno en serio, mientras pintemos tiles renderizadas tendremos que apañarnos con UNA proyección, y en su día se eligió la de Mercator. He visto ya algún experimento de ir cambiando la proyección en función del nivel de zoom y el área visualizada. Esto si lo juntas con pintar en vectorial todos los elementos, pues ya tienes un sistema que podría descartar Mercator y empezar a usar otras proyecciones más bonitas como la dymaxion o la waterman (a mí me gusta la Robinson) y poniendo arriba el rumbo en el que te sientas más realizado.» Interesante, esperemos la evolución…

En fin, más de lo de siempre, se utiliza Mercator porque su proyección es óptima para la navegación y en cuestión de teselas, cachés, zooms, ángulos y-todo-eso también parece ser lo óptimo. ¡Si es que Mercator estaba hecho todo un geekie! Aunque seguramente ni en sus sueños más locos y salvajes, Gerardus Mercator, habría podido imaginar una magia como la que actualmente nos brindan el GPS y la navegación satelital, las aplicaciones geoespaciales, internet o los smartphones. Y menos aún que poseyendo tan poderosas herramientas siguiera imperando sin competencia su proyección.

mercator google

Rápido, que alguien avise a Oxfam, de pronto podrían cambiar su mapa on line por este otro… siempre que se conformen con el limitado zoom dispuesto, claro que mirando la finalidad de simple localización de su mapa creo que les serviría perfectamente.

Es probable que no debamos seguir dedicando más tiempo a este tema pero también es más que probable que en un corto periodo de tiempo estaremos repitiendo una nueva controversia, esta vez en contra de Google. De hecho, ya se le está acusando, entre otras muchas cosas, de «homogeneizar los mapas imponiendo una sola mirada geoespacial sobre el mundo, lo que se asimilaría a una táctica propiamente cyber-imperialista» (Brotton, 2013-Traducción propia).

Y, atención, no conviene olvidar que gran parte de los contradictores en la controversia del germano Peters -ni que hablar de los potenciales defensores de Google- fueron (son y serán) cartógrafos, ingenieros y otras personas muy cercanas a los paradigmas neopositivistas de la ciencia o a la geografía teorético-cuantitativa, cuyo ejemplo paradigmático puede ser el del cartógrafo  A. H. Robinson (uno de los principales contradictores de Peters, quién llegó a afirmar que en la proyección de Peters “los continentes parecen unas húmedas y andrajosas ropas interiores puestas a secar de la cuerda del Círculo Polar tras un largo invierno”). Personas, casi todas ellas, que usualmente tienen la tendencia a “desechar visiones alternativas de la naturaleza de los mapas, especialmente las que abren perspectivas humanistas. El resultado es el tipo de visión de túnel que hizo comentar a Duane Marble acerca de las proyecciones de mapas que él las ve solo como una transformación matemática y no entiende ‘cómo la política y otras disciplinas similares pueden participar en ella’” (Harley, 1991).

GMaps

¿Perdido? ¿perdida? No se preocupen, Google les dice dónde están (y a una buena cantidad de personas y empresas que usted ni se imagina!)

La pelea contra el paradigma Google promete ser dura.

Por el momento, ya se pueden ir desterrando los manidos y flojos argumentos utilizados en la controversia de Peters por otros más sólidos. Se puede encontrar inspiración en Foucault, Lefebvre, Harley, Milton Santos, Porto-Gonçalves, Harvey, Peet, Massey, Smith, Soja y muchas otras y otros, incluyendo a toda la crítica poscolonial. Las ciencias humanas, en general, y una gran parte de la disciplina geográfica, en particular, aceptan desde hace tiempo que el espacio es una construcción social. Y “toda experiencia social produce y reproduce conocimiento y, al hacerlo, presupone una o varias epistemologías. (…) No hay, pues, conocimientos sin prácticas y actores sociales. (…) En su sentido más amplio, las relaciones sociales son siempre culturales –intraculturales e interculturales- y políticas –representan distribuciones desiguales de poder-” (Santos y Meneses, 2014). Y por eso, si hablamos por ejemplo de Territorialidades, poder y resistencia frente al poder, no podremos ignorar los saberes de las mujeres y hombres negros/afros, indígenas y campesinos ya que son, sin duda, enormes conocedores e imprescindibles actores.

En su momento volveremos a este importante punto, ahora, y como colofón del tema de las proyecciones, pensamos que no hay nada mejor que acudir al humor y a la fina ironía de esa genial parodia del guionista Aaron Sorkin que aparece en un capítulo de la serie televisiva The West Wing (“El ala Oeste de la Casa Blanca”). Dos de los protagonistas habituales de la serie, que hacen parte del gabinete presidencial, reciben a una asociación de cartógrafos por la justicia social (la ficticia OCIS). Éstos, piden la intervención presidencial para que se cambien todos los mapas escolares que estén en proyección de Mercator por mapas en proyección de Peters, en aras de una mayor justicia social. Sorkin consigue plasmar una caricatura genial tanto de los resabios geógrafos críticos de la OCIS como de la rígida lógica con la que los empleados gubernamentales conciben y perciben el mundo (representantes muy dignos del mainstream). Los diálogos no tienen desperdicio y pueden llegar a representar perfectamente (cierto, de manera caricatural…¿o no tanto?) las posiciones enfrentadas y antagónicas que se despliegan en la controversia cartográfico-ideológico-epistemológica a la que nos hemos estado refiriendo.

También se puede ver en versión doblada al castellano

Así, en foros, artículos o vídeos, mientras unos parecen decir: “¿Qué demonios es eso?”, señalando el mapa en proyección de Peters; otros parecen responder con un “en el sitio donde usted siempre ha vivido”. Y ante la asombrada pregunta de si “¿está diciendo que el mapa está mal?”, se obtiene la contundente respuesta de un “desde luego”. Afortunadamente -y en parte gracias a Google Earth– ya nadie se “vuelve loco” al ver un mapa con el Norte geográfico situado en la parte inferior y el Sur en la superior.

O tal vez sí…

…si no, no le habrían dado la vuelta a la famosa foto NASA AS17-148-22727, que originalmente fue tomada así:

as17-148-22727original

Fidel

Referencias:

BROTTON, Jerry. Une histoire du monde en 12 cartes.  Flammarion, 2013.

HARLEY, J.B. La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía. México: Fondo de cultura económica, 2005.

NASA. Apollo Imaginery. NASA AS17-148-22727

PETERS, Arno: La nueva cartografía. Vicens Vives,1992

SANTOS, Boventura de Sousa, MENESES, María Paula (eds.). Epistemologías del Sur (Perspectivas). Madrid: Akal, 2014.

El mapa es un artefacto político 2                                                                                                                     El mapa es una artefacto político 4→

Cuando Mercator era comunista

Cuando Mercator era comunista
El mapa es un artefacto político #2

En tiempos de la posmodernidad ya se ha de-construido lo suficiente el mapa y su lenguaje implícito (y explícito) como para no reconocer la estrecha relación y el gran amor que profesa el poder hacia los mapas y hacia cualquier manera de influenciar la forma que tenemos de percibir el mundo.

geografía el roto

Genial viñeta de ‘El Roto’. Como siempre, metiendo el dedo en el ojo….

Por eso siempre resulta tan apetitoso acudir a la controversia de Peters cuando tratamos sobre la naturaleza de los mapas y sus relaciones con el poder. Y además de pertinente, resultará enormemente pedagógico y muy lúdico hacer un simple ejercicio de comparativa entre, por ejemplo, el tamaño real de Groenlandia y África con el que resulta tras proyectarlos en el mapa en Mercator. Sin duda, será muy ilustrativo de lo poco adecuada que resulta esta proyección como imagen global del mundo, o por lo menos del mundo tal y como lo percibimos en estos inicios del Siglo XXI.

El problema suele aparecer cuando se quiere ir mucho más allá de lo que el ejercicio realmente permite o cuando se acaba en el usual y abusivo carrusel de simplificaciones groseras y extrañas argumentaciones que tanto abundan en algunos artículos, foros y debates sobre el tema que se pueden encontrar fácilmente en la web (basta con teclearle «controversia Peters Mercator» al ojo-que-todo-lo-ve, o sea Google, para poder encontrar bastantes e ilustrativos ejemplos). Cayendo en esto, el pedagógico y útil ejercicio se desvirtúa convirtiéndose en casi una caricatura. Así, podemos acabar descubriendo que Mercator era algo así como un alemán malo-malote, imperialista y colonialista que puso Alemania en el centro del mapa y dibujó la colonial Europa de un tamaño muy superior al de sus colonizados africanos, asiáticos y latinoamericanos, a los que hizo muy pequeñitos y además los puso abajo…y si no era todo eso, por lo menos era un tecnócrata gris que colaboró en que eso fuese así y en cambio San Peters nos abrió los ojos a la manipulación imperialista de los opresores de los pueblos. Los del «otro bando» tampoco se quedan cortos y nos acaban descubriendo que Mercator era algo así como un sabio insigne e íntegro pro-hombre de ciencia que ayudó a iluminar el progreso de la humanidad y el avance inexorable de la civización.. y si no era eso por lo menos fue el padre de la cartografía moderna y en cambio Peters era un desvergonzado demonio comunista conspiranoico que copió descaradamente la proyección de Gall y la patentó ganado muchísimos royalties cuando al fin y al cabo no tenía ni idea de matemáticas ni de proyecciones cartográficas y acabó engañando a la ONU.

Si lo que queremos es trascender un poco este tipo de debates, si no queremos repetir argumentos a modo de consignas políticas ni tampoco queremos acabar haciendo algún delirante chiste de lo imperialistas que resultaron ser los pingüínos que viven en Groenlandia (¿lo pillan? ja,ja,ja), debemos enfocar de manera diferente nuestro nudo argumentativo. Y para ello, resulta especialmente útil desligar un poco los argumentos de los personajes de Mercator o Peters, ya que finalmente esto no nos aportará mucho en el análisis y, en cambio, distorsionará terriblemente el discurso.

Así pues, atribuirle a Mercator, por ejemplo, que hiciera más grande a la imperialista Europa, a costa de empequeñecer las tierras que colonizaba a sangre y fuego, para así justificar el colonialismo europeo está totalmente fuera de lugar. No era eso lo que buscaba el flamenco (pues no, no era alemán) y no era para eso para lo que ideó su proyección. De hecho, Gerardus Mercator (o Gerard Kremer) tuvo una vida bastante más atribulada de lo que algunos de sus críticos imaginan. Incluso hizo un mapa, en proyección cordiforme, susceptible de ser acusado de subvertir el orden religioso imperante en el Flandes de los años ’40 del Siglo XVI. Y así fue. Tras la caza de herejes desatada en 1544 por las muy católicas autoridades Habsburgo, Mercator acabó en prisión siendo juzgado por herejía. Si bien salvó la vida y fue finalmente liberado, acabó exiliándose en Duisbourg (esto sí es Alemania) donde en 1569 haría su famoso mapa (fama posterior a su muerte y que él no llegó ni a atisbar).

En fin, acusar al cartógrafo flamenco de ser etnocéntrico tampoco servirá de mucho. ¡Claro que era etnocéntrico! Tanto como lo han sido todos los hacedores de mapas a lo largo de la historia y en cualquiera de las culturas o latitudes habitadas por humanos (Yi-Fu Tuan, 1974). El pecado no es que Mercator fuera naturalmente eurocéntrico, el pecado es pretender que un mapa elaborado desde un entorno concreto, Europa, y para una función determinada, la navegación marina, se convirtiese en “LA” representación universal y “correcta” del mundo.

La proyección de Mercator deforma progresivamente la forma de las tierras emergidas conforme te acercas a los polos, y esto tiene más que ver con la geometría que con el imperialismo cartográfico. El problema no reside en las distintas proyecciones cartográficas sino en el uso que se hace de las mismas, o mejor aún, en un uso inapropiado de ellas. Cada proyección se ha concebido para un uso concreto.  Es de sobras conocido que la proyección de Mercator se concibió con la idea de facilitar la navegación marina, ya que permite trazar el rumbo constante entre dos puntos a partir del trazado de una línea recta, la famosa loxodrómica.  Simple cuestión de utilidad o uso apropiado. Cuatro décadas después de la controversia de Peters, encontraremos muy pocos disensos relativos a lo poco adecuados que resultan los mapas en proyección de Mercator para la ilustración de textos escolares o como representación de la totalidad del planeta.  En cambio, nos encontraremos irremediablemente con esta proyección si utilizamos cualquier aplicación de mapas en línea desde internet. Efectivamente: Mercator rules!

Y llegados a este punto tal vez resulte de interés aterrizar el tema con un ejemplo concreto. Podemos observar atentamente el siguiente mapa, en proyección Mercator, publicado en 1930 por Alex Radó.

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Rado, Alex (1899-1981) -Atlas fur Politik Wirtschaft Arbeiterbewegung; I der Imperialismus (1930)

O este otro del mismo autor y también en proyección de Mercator. Su sesgo político es bien evidente, cosa que no nos debe extrañar si pensamos que Radó fue el legendario espía Dora; quien por ejemplo informó a los soviéticos desde Suiza de cuándo y cuantas divisiones nazis iban a atacar la Unión Soviética; quien tuvo que huir perseguido por la Gestapo y cuya familia fue diezmada por los nazis; quien después de la guerra fue deportado al Gulag por Stalin; quien finalmente sobrevivió a Siberia y fue rehabilitado por el régimen, siendo considerado un renombrado cartógrafo y comprometido hombre de su tiempo.

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«La gran potencia proletaria – La Unión Soviética»

Karl Schlögel (2003) nos cuenta respecto a los mapas de Radó que

en 1924 publica en una renombrada editorial de Braunschweig, Wetermann, el primer mapa político de la Unión Soviética, donde se instala ese mismo año y prepara una guía de viajes de la URSS que aparecería en 1925 en alemán e inglés y habría de servir de «Braedeker rojo» a toda una generación de fellow travellers. (…) Karl Haushofer, el «padre intelectual de la geopolítica», comparó una vez los efectos de la guía de la Unión Soviética de Radó a la película de Eisenstein El Acorazado Potemkim, porque alcanzaba a extensas franjas de población que nada tenían que ver con el bolchevismo. Otro geógrafo cercano al nacionalsocialismo, Max Eckert-Greifendorff, reprochaba a Radó que al aplicar la proyección de Mercator a su mapa de Rusia había hecho «aparecer la extensión del Imperio soviético aún más importante de lo que ya era por naturaleza, por demostrar y acreditar así también en forma externa el poder abrumador del bolchevismo en la Tierra».

¡Vaya una sorpresa! ¡Se puede utilizar la proyección de Mercator para realzar y hacer más grandes a los bolcheviques! ¿Será que podremos acusar a Mercator de haber sido comunista?

Confesando que quien escribe estas líneas puede caer habitualmente en cierto sesgo «estructuralista» que suelen/solemos compartir quienes se ocupan de la defensa de derechos (evidentemente se busca siempre el victimario, o sea a quien ejecuta o viola el derecho, pero siempre se va más allá y se busca al responsable político o a quien da la orden de ejecución en la sombra, se busca también a quién o quienes financian a los victimarios y en fin, se busca toda la cadena de beneficiarios activos o pasivos de la violación cometida: se busca una estructura completa), es difícil meter en el mismo saco a Mercator, a los bolcheviques o a los imperialistas victorianos que decidieron que el meridiano central pasaba por Greenwich. Mercator me hace pensar en Kaláshnikov…

¿Prohombre de ciencia y padre de la cartografía moderna o tecnócrata gris al servicio del poder imperial y colonialista europeo? Tanto da. Quedarse en ese debate es alejarse del centro de la cuestión, ya que la pretensión de universalidad de los mapas en proyección Mercator- y de que el mundo no solo es así sino que debe representarse siempre así- no se le puede achacar al propio Mercator.

En cambio, resultará sumamente interesante buscar mayor fuerza argumentativa en los discursos críticos que atacan “la colonialidad del poder y del saber” (que diría Anibal Quijano). Así, se puede ir directamente al centro de la controversia sin pasar por las descalificaciones al cartógrafo flamenco ni por los argumentos (a veces un tanto… ummm ¿qué?) de Arno Peters. Boaventura de Sousa Santos lo disecciona muy bien:

La espistemología que confirió a la ciencia la exclusividad del conocimiento válido se tradujo en un vasto aparato institucional –universidades, centros de investigación, sistemas expertos, dictámenes técnicos- que hizo más difícil o casi imposible el diálogo entre la ciencia y el resto de saberes. Sin embargo, esta dimensión institucional, a pesar de ser crucial, quedó fuera del radar epistemológico. De este modo, el conocimiento científico pudo ocultar el contexto sociopolítico de su producción que subyace a la universalidad descontextualizada de su pretensión de validez (Santos y Meneses, 2014).

Si a estas sugerentes ideas se le suman, por ejemplo, unas gotas de un discurso como el de J. B. Harley, y su de-construcción del mapa de inspiración foucaultiana/derridiana, se obtendrá una poderosa batería de argumentos apta para abordar la colonialidad subyacente en la cartografía occidental.

Referencias:

BROTTON, Jerry. Une histoire du monde en 12 cartes.  Paris: Flammarion, 2013.

HARLEY, J.B. La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía. México: Fondo de cultura económica, 2005.

SANTOS, Boventura de Sousa, MENESES, María Paula (eds.). Epistemologías del Sur (Perspectivas). Madrid: Akal, 2014.

SCHLÖGEL, Karl. En el espacio leemos el tiempo. Madrid: Siruela, 2007.

TUAN, Yi-Fu. Topofilia. Melusina, 2007.

El mapa es un artefacto político 1                                                                                                                   El mapa es una artefacto político 3→

El mapa en tiempos de Google Maps…

El mapa en tiempos de Google Maps…
El mapa es un artefacto político #1

Hace más de dos años, comenzamos a preguntarnos desde otramérica sobre la naturaleza de los mapas y sus relaciones con el poder. En aquel texto acabábamos lanzando una serie de cuestiones sobre las que queríamos reflexionar y a las que no les dimos continuidad:

Tal vez podamos avanzar algunas respuestas, pero por el momento, lo que queremos es poner las preguntas. ¿Qué representan los mapas? ¿Qué tan reales son? ¿Mienten los mapas? ¿Al servicio de quién o de qué están?  En las próximas entradas seguiremos tratando estas cuestiones y, aunque no sea estrictamente necesario leer a Brian Harley para poderlo hacer, ¡es altamente recomendable!

Ha llegado el momento de continuar ese hilo temático. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que comenzar reflexionando en torno a las proyecciones cartográficas?

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Imagen: NASA

Porque los tiempos cambian…

Hace ya cuarenta años que Arno Peters presentó su proyección cartográfica como crítica a la habitual representación del mundo mediante la proyección de Mercator. En aquel momento (1974), la controversia planteada por Peters tuvo una gran repercusión mediática que acabó provocando una intensa discusión científica, técnica, ideológica y política en torno a la naturaleza de los mapas y sus relaciones con el poder.

A pesar de la revolución tecnológica de las últimas décadas, que sin duda ha modificado enormemente nuestra visión del mundo, y a pesar de lo manido que pueda ya estar el debate sobre las proyecciones cartográficas, los ecos de esa controversia siguen resonando todavía. Tanto, que sigue siendo habitual que desde perspectivas de pensamiento contra-hegemónico se acuda a la controversia de Peters para ilustrar cualquier temática referida a la representación cartográfica o a los mapas. La crítica a la proyección de Mercator se convierte así en un ejercicio casi obligatorio en cualquier discurso contra-hegemónico que se precie.

Esto no tiene nada de extraño ya que podemos utilizar muchos de los argumentos esgrimidos en la controversia para desarrollar un excelente y muy pedagógico ejercicio sobre representaciones cartográficas, propaganda política y poder colonial. Al fin y al cabo, “el verdadero tema en el caso de Peters es el poder; no cabe duda de que lo que Peters pretendía era investir de poder a las naciones del mundo que él pensaba que habían sufrido una discriminación cartográfica histórica. Sin embargo para los cartógrafos, era su poder y sus ‘exigencias de verdad’ lo que estaba en juego” (Harley, 1991). No se debe pasar por alto que la controversia también ataca en profundidad la supuesta ‘imparcialiadad ciéntifica’ de cartógrafos y otros hombres de ciencia.

Lo que sí resulta algo extraño, o por lo menos chocante, es que en demasiadas ocasiones esta utilización argumental acaba siendo un lastre para la credibilidad global del mencionado ejercicio, fundamentalmente debido al uso y abuso de argumentos distorsionados (por no decir falsos), descontextualizados, mal utilizados o burdamente simplificados sobre proyecciones cartográficas, mapas, y también -por qué no decirlo- sobre Mercator y Peters.

Lo cierto es que, a día de hoy, el debate parece lo suficientemente agotado como para pretender aportar nuevos argumentos a favor o en contra del uso de cualquiera de las proyecciones cartográficas mencionadas. Aunque tal vez sí resulte interesante puntualizar algunos de estos argumentos para, por lo menos, ayudar a cualquier discurso contra-hegemónico a mantener cierto grado de rigurosidad argumentativa.

Y no nos referimos a pulir detalles del tipo de si se debe utilizar “proyección de Gall-Peters” en vez de “proyección de Peters”. Más bien, queremos modificar la manera de abordar algunas de las cuestiones de fondo, cosa que permitiría cambiar fácilmente el tono general de la argumentación, dándole una mayor fuerza y rigor. O por lo menos, nos permitirá dejar de utilizar algunas de las gastadas (y flojas) argumentaciones que se repiten, como consignas de obligada repetición, en los distintos documentos y foros de internet donde se trata la cuestión.

Precisamente porque queremos dotar de mayor fuerza argumentativa al discurso contra-hegemónico, nos proponemos fijar especialmente la atención en tres elementos, que pensamos útiles para el debate y que iremos analizando en posteriores entradas:

  • La nueva imagen del mundo… porque los tiempos cambian. La imagen del mundo que tenemos hoy ha cambiado enormemente respecto a la que se tenía, por ejemplo, en 1974.
  • El uso o no adecuado de las proyecciones cartográficas, porque no debería centrarse el debate en la proyección sino en el uso que se hace de ella o en la intención que se le atribuye al mapa.
  • La excesiva personalización del debate en torno a las figuras de Peters y Mercator.

Referencias:

HARLEY, J.B. La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía. México: Fondo de cultura económica, 2005.

                                                                                                                                                                                                            El mapa es una artefacto político 2→

foto miami nasa

Donde confluyen los flujos

Donde confluyen los flujos

Un tiempo atrás, reflexionando sobre conflicto y resistencia en el Tipnis, constatábamos (una vez más) que no se podía entender la “guerra de alta intensidad territorial y baja intensidad mediática que se libra en América latina y El Caribe”  por el control de recursos y territorios sin adoptar una mirada multiescalar.

cuerpo isolineas mano

Mapa del cuerpo: relieve e isolíneas de la mano del que esto escribe (Yo, 2014)

Esa mirada se mueve necesariamente -zoom arriba/zoom abajo- por las diferentes escalas posibles de lo espacial-social, abarcando desde la globalidad planetaria hasta el cuerpo humano, última frontera del extractivismo colonial.

¿Cómo entender si no la complejidad aparente del mundo en qué vivimos? Las nuevas geografías ya vienen transitando hace rato por esta multiescalabilidad, llave de acceso necesaria para (por lo menos) poder llegar a vislumbrar el sistema extractivista colonial vigente (sistema que, dicho sea de paso, tiene muchos otros nombres…¡pero nos gusta este!). En el fondo, lo que estamos buscando es la trazabilidad de un flujo.

Un flujo que empieza allí donde se esclaviza, abusa, tortura, asesina, desaparece, fumiga, contamina y reprime el cuerpo de tantas y tantos en la plantación, la mina o el campo petrolero. Todo ello para, tras una larga circulación a lo largo y ancho de océanos y tierras, llegar finalmente a una lejana masa consumidora y, en última instancia, a una pequeña élite que solaza su cuerpo en exclusivos y restringidos lugares. Control y vigilancia sobre cuerpos, flujos comerciales y sitios de extracción que dibujan una inhumana geografía de obsesión securitaria.

Este flujo suele ir acompañado de otros flujos globales cibernéticos, comandados por algoritmos matemáticos que lanzan los traders (ahora geeks sin traje) de bancos y empresas financieras, diseñando una geografía de servidores de internet, bolsas donde se definen los precios, despachos de alta gerencia y dirección de empresa donde unos pocos deciden el destino de muchas y muchos. El cabildeo y las puertas giratorias son oficios de moda. Y claro, siempre asociada (aunque poco visible) una geografía de paraísos fiscales y otros sitios des-regulados donde regularizar lo no regularizable. Eso sí, siempre muy muy lejos de las zonas de producción que alimentan la economía real y la virtual.

costa golfo imagen nasa

Costa del Golfo por la noche (NASA, 15/08/2014)

De todo esto queremos reflexionar un poco. Buscando, unas veces, donde confluyen los flujos y otras veces, en cambio, buscando donde quedas ubicada , donde quedo ubicado yo, cada vez que consumimos carne, alimentos pre-cocinados, gasolina, electrodomésticos…o cada vez que hacemos lo que yo estoy haciendo ahora: utilizar una máquina para poder escribir este texto y lanzarlo al flujo global de internet.

Fidel

foto miami nasa

PLANETA: Miami, un cruce de numerosos flujos latinoamericanos (imagen NASA, 2014)

Cartografías de la selva: Alicia Cahuia

Cartografías de la selva: Alicia Cahuia

Cartografías de la selva: lección magistral a cargo de Alicia Cahuia, lideresa Huaorani

Video de Carlos Andrés Vera