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Extracción de hidrocarburos en La Macarena

Extracción de hidrocarburos en La Macarena

GEOACTIVISMO · MAPAS · AMBIENTALISMO · PERIODISMO                                                                                                           [Actualizado en octubre de 2019]

Este mapa se hizo para ilustrar un artículo del diario El Espectador [⇒Contradicciones de la ANLA] sobre la negación de la autoridad ambiental de la presencia de proyectos de explotación de hidrocarburos en el área de manejo especial de La Macarena. Negación que se enmarca en la polémica surgida tras el licenciamiento de un sector del Bloque Serranía -LAM5450- y su posible incidencia sobre Caño Cristales («el río de los 7 colores»).

Los infografistas del diario hicieron su lectura del mapa, adaptándolo al formato con el que aparece publicado en el artículo. La evidencia de que sí existían bloques petroleros queda patente, dejando en entredicho las declaraciones del director de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (reflejadas en el artículo).

Si bien en ambas versiones queda patente que el bloque OMBU está en producción, tal vez no se resaltó suficiente que una mitad del bloque en extracción drena hacia la Zona Hidrográfica del Orinoco y la otra hacia la Zona Hidrográfica del Amazonas.

Cualquier derrame de alguno de lo pozos situados en la ZH del Orinoco drenaría hacia el río Losada; cosa que evidentemente también pasaría en cualquier derrame que se diera en el área LAM5460. Siendo este último hecho el que motivó toda la polémica respecto a la concesión de la licencia ambiental LAM5460 al bloque Serranía y la posible afectación a Caño Cristales.

La ANLA no pudo ser más torpe cuando preparó su respuesta, en formato mapa, a una polémica eminentemente mediática. Distintas instancias gubernamentales se hicieron eco del material preparado por esta autoridad ambiental, lo que aumentó aún más la controversia.

Cada quien pone lo que le interesa en sus mapas…

Lo más destacable del mapa de la ANLA es precisamente lo que no muestran. Ya sabemos que «el mapa es una Interpretación selectiva, abstracta y simbólica del paisaje y de las distribuciones geográficas» (Alegre) pero creo que se les fue un poco la mano con lo de «selectiva». @Cloquis (Claudia Calao) no se hizo esperar y encendió el debate desde Twitter…

Touchées!

Es cierto que hay unos 68 km. en línea recta entre el LAM5460 y Caño Cristales pero si se fijan en la red hídrica -interesadamente «ocultada» por la ANLA- cualquier derrame de hidrocarburos (o de los químicos utilizados) acaba drenando hacía los ríos Losada y Guayabero. Dos de los mapas que circularon en las redes por esos días mostraban el sombrío panorama que acechaba sobre el PNN Tinigua…

Es claro e innegable que la subzona hidrográfica ‘Guayabero y Río Losada’ podía verse afectada ante cualquier derrame y también es claro que es bastante complicado que un derrame de crudo sobre Losada-Guayabero pueda remontar mucho aguas arriba por Caño Cristales, así que quedaría afectado su tramo bajo (vierte aguas en el río Guayabero) pero las mentiras del director de la ANLA sumadas a las medias verdades del mapa presentado alimentaron una polémica que acabó con la suspensión de la LAM5460.

El desarrollo de la trama, en lo que a la participación de Geoactivismo.org respecta- fue algo así:

La polémica en redes estaba en su apogeo – @Cloquis nos pidió un mapa completo de las áreas para un artículo en El Espectador – Un análisis del mismo muestra/demuestra claramente que el director de la ANLA mentía pues sí hay explotación en el área y sí puede haber vertido hacia el complejo fluvial Losada/Guayabero – La info circula entre geoactivistas, ambientalistas y periodistas – El diario El Espectador publicó el artículo incluyendo el mapa ( puedes leer la historia periodística detrás de la noticia ) – La presión sobre Ministerio y Gobierno se hizo insostenible – Desde la presidencia de la República se anula la licencia ambiental.

El bloque Serranía, a fecha de 17/09/2019 (último Mapa de Tierras publicado por la ANH), sigue sin actividad, estando clasificado como Bloque Reservado por la ANH. Los bloques en exploración y explotación del área siguen activos.

@Geographiando

Ellas tienen nombre

Ellas tienen nombre

CARTOGRAFÍA DIGITAL · MÉXICO        [Actualizado en octubre de 2019]

Ellas tienen nombre. Cartografía Digital de Feminicidios

⇒Ellas tienen nombre · Mapeo de Ivonne Ramírez Ramírez

«En este mapa se muestra la ubicación geográfica donde fueron asesinadas, abandonadas y/o encontradas algunas de las niñas y mujeres víctimas de feminicidio en Ciudad Juárez de 1993 a la fecha».

El lugar

¿Puedes encontrar la frontera en la imagen que encabeza este texto? Porque los FEMINICIDIOS DIBUJAN PERFECTAMENTE LA FRONTERA…  

«El lugar: La Gran Frontera
Frontera entre el exceso y la falta, Norte y Sur, Marte y la Tierra, Ciudad Juárez no es un lugar alegre. Abriga muchos llantos, muchos terrores.
La frontera que el dinero debe atravesar para alcanzar la tierra firme donde el capital se encuentra finalmente a salvo y da sus frutos en prestigio, seguridad, confort y salud. La frontera detrás de la cual el capital se moraliza y se encuentran los bancos que valen la pena. La frontera con el país más controlado del mundo, con sus rastreos de vigilancia cerrada y casi infalible. A partir de ese punto, de esa línea en el desierto, cualquier negocio ilícito debe ser ejecutado con un sigilo más estricto, en sociedades clandestinas más cohesionadas y juradas que en cualquier otro lugar. El lacre de un silencio riguroso es su requisito. La frontera donde los grandes empresarios viven de un lado y «trabajan» del otro; de la gran expansión y valorización territorial —literalmente, terrenos robados al desierto cada día, cada vez más cerca del río Bravo. La frontera del tráfico más lucrativo del mundo: tráfico de drogas, tráfico de cuerpos. La frontera que separa una de las manos de obra más caras
del mundo de una de las manos de obra más baratas. Esa frontera es el escenario del mayor y más prolongado número de ataques y  asesinatos de mujeres con modus operandi semejante del que se tiene noticia en «tiempos de paz».» Rita Laura Segato (La guerra contra las mujeres, 2016)

El mapa

El mapeo  está desarrollado sobre la aplicación Google Maps y es definido por su autora como «proyecto feminista de cartografía online» que, además, «es una iniciativa personal y no cuenta con NINGÚN tipo de fondo y/o apoyo económico». 

Haciendo clic sobre cualquiera de los marcadores que figuran en el mapa puedes acceder a diversos datos -y en ocasiones fotografías- de los feminicidios y de las mujeres asesinadas, porque ellas tienen nombre

El mapa permite filtrar por año. Una selección de los feminicidos del año 2019 dimensiona la aterradora impunidad de la que siguen gozando los criminales en Juárez, encabezando la macabra estadística de este crimen en México.

Otras cartografías del feminicidio

No te pierdas la completa recolección de otras cartografías del feminicidio que la autora del sitio incorpora en la pestaña de enlaces:

Sin ninguna duda, ¡Geoactivismo del bueno!

Fidel

 

 

Globo de los territorios Afro/Negros en 2015 en Sudamérica

Territorialidades Afrodescendientes/Negras

Territorialidades Afrodescendientes/Negras

Estamos reorganizando la galería de mapas dedicada a las Territorialidades Negras/Afrodescendientes. Hemos aprovechado para actualizar nuestro globo de territorios afro/negros con una actualización de las Tierras de Comunidades Negras en Colombia (IGAC, 2015) y de las comunidades Quilombolas en Brasil (INCRA, 2015). Además, hemos añadido algunos de los Territorios Cimarrones de Suriname, no titulados oficialmente (R. Kemper – Amazon Conservation Team, 2015). Con esta actualización se incluyen en el globo:

184 TCN (COL)  ·  296 QUILOMBOLAS (BRA)  ·  6 MAROON TERRITORIES (SUR)

Nota enero de 2016: Se ha actualizado el mapa especificando que los territorios Maroon de Surinam no están titulados oficialmente por el Estado.

Uso de cartografía obsoleta minimiza el drama Nükak

Uso de cartografía obsoleta minimiza el drama Nükak

El uso de cartografía obsoleta de los Resguardos Indígenas que utiliza la UNODC, en su censo anual de cultivos de coca, minimiza el área afectada en el Resguardo Nükak.

derechos pueblos indigenas 2017

Derechos de los Pueblos Indígenas: estado de la cuestión 2017, un mapa crítico.

Derechos de los Pueblos Indígenas: estado de la cuestión 2017, un mapa crítico.

Mapa donde todos sus elementos juegan para conseguir una imagen crítica sobre el estado de los derechos de los pueblos indígenas en el año 2017.

Mapeos mexicanos

Mapeos mexicanos

En México se está haciendo un geoactivismo bien interesante. Merece la pena hacer un breve recorrido por algunas de las iniciativas que se vienen publicando en la web.

Represando Panamá #1: buscando las coordenadas

Represando Panamá #1: buscando las coordenadas

represas

[Actualizado en noviembre de 2019]

Vamos a organizar un mapeo con los proyectos hidráulicos activos, en desarrollo o proyectados en Panamá. Para ponerlos en el mapa, necesitaremos conocer sus coordenadas.

¿Qué queremos hacer exactamente?

Queremos ubicar las represas existentes (y las proyectadas) sobre un mapa de Panamá. Además, queremos que el mapa esté disponible online en internet. Vamos a representar todos esos proyectos hidroeléctricos mediante puntos o marcadores. Finalmente, queremos que al hacer clic sobre cada uno de ellos se despliegue una ventana que contenga algún tipo de información sobre los mismos.

¿Cómo hacerlo?

Realmente las posibilidades son muchas, cada vez más, pero las herramientas y las metodologías siempre dependerán de cada proyecto concreto. A priori, solo necesitamos recopilar los datos y subirlos a internet en forma de mapa online. No obstante, siempre es útil servirse de un SIG para trabajar los datos (por ejemplo, cambios de formato o de proyección) y para trabajar el mapa. En el proceso iremos viendo que programas y aplicaciones nos resultan más útiles o interesantes.

¿Qué necesitamos?

Coordenadas.

Necesitamos las coordenadas.

Vamos a trabajar con puntos. Cada punto representará una represa o proyecto hidroeléctrico. Lo básico e imprescindible que necesitamos saber de cada punto es su ubicación en el mapa, o sea, sus coordenadas.

Y… ¿de dónde las sacamos? o mejor dicho, ¿cómo obtenemos esas coordenadas?

Buscar las coordenadas

En ocasiones es tan sencillo como descargarlas de internet en forma de listado o de archivo (de una hoja de cálculo, un shapefile,…), pero en nuestro caso no va a ser tan sencillo. De hecho, aunque haber debe haberlo, no conocemos ningún archivo o listado de las coordenadas de las represas que se pueda descargar libremente de la web, así que vamos a tener que elaborarlo nosotras mismas.

En dos etapas:

  1. Primero, necesitaremos partir de una base, de un inventario mínimo de las represas. Algo así como un punto de partida que luego deberemos actualizar, filtrar o completar.
  2. Seguidamente, ya podemos empezar a buscar las coordenadas de cada una de las represas que queremos representar en nuestro mapa. Para ello, nos bastará con hacer la captura de las coordenadas de un punto de la represa que nos ayude a marcar su ubicación en un mapa. Y esto podemos hacerlo a partir de métodos directos, con la ayuda de un dispositivo GPS, o por métodos indirectos, a partir del análisis de mapas y documentación variada.

Cuando utilizamos métodos directos podemos considerar que somos la fuente de la información y conocemos tanto la calidad de los datos como las características del proceso de captura. Trabajar con información primaria siempre es preferible, pero no siempre es posible. De hecho, casi siempre acudiremos a métodos indirectos, cosa que será importante a la hora de definir el alcance de nuestro trabajo… Por el momento lo dejamos así de difuso, volveremos a este tema importante en las siguientes entradas (será más claro conforme avancemos en el mapeo).

A la captura de coordendas mediante GPS, smartphones y otros dispositivos GNNS les dedicaremos su espacio en su momento. Ahora, vamos a revisar algunas de las posibilidades que podemos encontrar en internet.

Métodos indirectos

Decíamos que podíamos obtener las coordenadas a partir del análisis de mapas y/o de documentación variada. En el primer caso acudiremos, por ejemplo, a plataformas cartográficas como Google MapsOpenStreetMap; y en el segundo caso, nos tocará buscar la información de cada represa en los respectivos sitios web de las empresas o en los documentos sobre los proyectos que encontremos en internet… porque no aparecen todas las represas en las imágenes satelitales ni todas están cartografiadas en los mapas de Google, OSM, Bing o Here.

Comencemos con los primeros pasos:

1. Recopilar la información

Para poder elaborar nuestro inventario de represas acudiremos en primera instancia a las fuentes oficiales y/o estatales que se ocupan de este tema. Que sean fuentes oficiales no implica necesariamente que sean las más fiables o las más actualizadas. De hecho, hasta es posible que no hagan pública su información pero, en un sector fuertemente regulado por los Estados como el de la energía eléctrica y para un Estado como el panameño, no habrá excesivo problema para encontrar la información oficial.

Será útil empezar buscando por las instituciones encargadas, lo que nos llevará, por ejemplo, al sitio web de la ASEP (Autoridad Nacional de los Servicios Públicos) donde encontraremos una relación de concesiones y licencias. Y también podemos visitar el sitio web de ETESA (Empresa de Transmisión Eléctrica SA, de capital estatal) donde encontraremos el Plan de Expansión del Sistema Interconectado Nacional entre cuyos documentos figura toda la información relativa a la generación de energía hidroelectrica y sus planes futuros de expansión. Finalmente, las estadísticas mensuales de generación de energía de la Secretaría Nacional de Energía nos permitirán saber cuales son los proyectos hidroeléctricos en producción (y así distinguirlos de los proyectados… los listados no siempre son claros).

Con esta información podemos comenzar pero obviamente hay que entender los datos que recopilamos. Así que se hace necesario ir familiarizándose con el tema que mapeamos. En este caso, conviene ir conociendo los distintos tipos de represas, embalses y centrales hidroeléctricas.

En un principio sería interesante recopilar todos los proyectos hidroeléctricos activos/productivos (tipo embalse o represa y tipo filo de agua o desviación), los que están en construcción y los proyectados (aprobados, en etapa de diseño, etcétera). Más adelante, a la hora de elaborar nuestro mapa ya definiremos si los ponemos todos o solo algunos de ellos, dejando el filtrado de los datos para ese momento en el que ya tendremos una idea más global y profunda del tema a mapear.

2. Organiza un listado

¿Y para qué necesitamos hacer un listado de las represas?

Para poder llevarlas al mapa.

Por el momento, se puede realizar algo tan sencillo como abrir una hoja de cálculo (Calc o Excel o Google Drive o la que utilices habitualmente) y colocar el nombre de cada proyecto hidroeléctrico en una columna. Cuando tengamos las coordenadas de cada represa las añadiremos a nuestra hoja (la coordenada X en una columna y la coordenada Y en otra) y así podremos:

  • Hacer un shapefile de puntos en apenas 3 clics. Para ello nos bastará con tener el archivo .CSV o .XLS que hemos creado con nuestra hoja de cálculo. Este .SHP nos servirá para hacer mapas en un SIG o para subirlo a nuestro mapeo web.
  • Subir directamente el .CSV o el .XLS a la plataforma online donde vayamos a realizar nuestro mapeo web.
  • Tener nuestro listado de represas listo para hacer un archivo .XML o para poder hacer un .geojson o para casi cualquier cosa que se nos ocurra (a no ser que trabajes directamente en una base de datos espacial… aunque creo que de ser ese el caso no estarás leyendo esta entrada, je, je, je…).
  • El listado también nos servirá para hacer cálculos o para incorporar tablas o diagramas en informes, estudios o páginas web.

Todo esto lo veremos más adelante, cuando tengamos las coordenadas. Ahora pensemos mejor en conseguir que nuestro listado sea lo más completo y actualizado posible.

Fidel                                                                                                                                                                                 …→

Algunos comentarios sobre los mapas petroleros

Algunos comentarios sobre los mapas petroleros

Hemos comenzado el año publicando una serie de mapas sobre la explotación de hidrocarburos en Territorios Indígenas. Vamos a comentarlos con el ánimo de ayudar en su interpretación… porque un mapa se interpreta.

Un mapa se mira, se observa, se lee y se interpreta. Claro que no es algo estrictamente obligatorio pero así puede hacerse, siendo precisamente por eso por lo que cada cual podrá extraer diferentes informaciones de la lectura de un mismo mapa, dependiendo de sus conocimientos e intereses en el tema. Para ayudar en la lectura de estos mapas vamos a aportar unos comentarios que esperamos puedan ser de utilidad para los y las potenciales lectoras de los mismos. Cualquier comentario será muy bienvenido.

Ummm…vale, pero ¿y la imagen que ilustra esta entrada en el home?

Ah sí, es lo que veo desde el sábado pasado cada vez que me asomo por la ventana. ¿Bonito, no?

Pues sí, pero… ¡que frío!!!

Claro que dentro de casa no hace ese frío… porque hay calefacción alimentada por una caldera… que consume… gas…

Efectivamente, el autor de los mapas es un consumidor de hidrocarburos común y corriente. Sí, al igual que una (cada vez mayor) parte de la población planetaria, vivo inmerso en una sociedad terriblemente energívora. Esto es precisamente lo que me hace plantearme de forma crítica muchos cuestionamientos en torno a la energía y el modelo energético hegemónico en el que estamos inmersos. También me hace consciente de lo que significa energía barata/energía cara o de lo que significaría un desabastecimiento repentino de hidrocarburos (je,je,je, se imaginan con toda esa nieve fuera); no es la mía una mirada ingenua. Además, puedo añadir que el autor de los mapas sabe también lo que significa vivir en una ciudad petrolera (residí unos 7 meses en Barracancabermeja, respirando día y noche los efluvios petroleros que excreta la omnipresente refinería, la mayor de Colombia, y conociendo de primera mano sus luchas sociales) y conoce muchos de los territorios que mapea y de los Pueblos que los habitan.

Creo que es relevante destacar esta doble experiencia como consumidor -o sea como participante de la cadena económica- y como observador de los impactos que causa la industria petrolera. Este hecho influye enormemente en mi visión a la hora de tratar el tema y elaborar los mapas.

En fin, me parecía interesante comenzar así una temática tan amplia y compleja como la de la energía para destacar, por ejemplo, que el hecho que más me sigue sorprendiendo de todo este tema es el altísimo grado de desconocimiento que tienen la gran mayoría de los consumidores de energía sobre la misma; sobre su costo; sobre su procedencia; en fin, sobre el modelo energético. Compruébalo, hazte las preguntas… por supuesto que sabes lo que pagas de gas, electricidad o gasolina, pero ¿sabes cual es su costo de extracción, de transporte y transformación?, ¿conoces realmente cuál es tu consumo?, ¿sabes quién fija los precios y por qué?, ¿distingues entre energía y electricidad?, ¿sabes quién gana y quién pierde con el mercado energético?, ¿sabes qué efectos se causan en las zonas de extracción para que nosotros podamos viajar o tener la energía en nuestro hogar? (y así yo poder escribir estas líneas y tú poder leerlas en tu pantalla).

Los siguientes mapas no te aclararán todo esto pero quieren llevar tu atención hacia uno de los segmentos de esa cadena de la producción de energía. El objetivo comunicativo de los mapas es claramente ese.

Hidrocarburos y territorios indígenas

Los mapas dibujan e interpretan una de las partes del sistema energético actualmente hegemónico: las áreas de extracción de hidrocarburos. Y lo hacen poniéndolas en relación con algunos de los Territorios Indígenas, por ser éstos parte fundamental de uno de los colectivos afectados muy duramente por este extractivismo tan voraz.

El primer mapa que elaboramos en este 2015 no es un mapa nuevo, es la actualización -su versión nº 8- del mapa de la Colombia petrolera y los Territorios Indígenas.

mapa de la Colombia petrolera y territorios Indígenas en diciembre 2014

Como cualquier mapa de este tamaño -formato A4- y a esta escala -una escala nacional en la que se representa todo el territorio continental colombiano-, nuestro mapa no puede entrar en muchos detalles. Esos detalles es poco probable que aporten información relevante y además, se corre el riesgo de distraer al lector del objetivo principal del mapa, añadiéndole «ruido» visual al mismo.

¿Y cuál es el objetivo principal de este mapa?

El mapa pretende mostrar el grado de invasión -o sea, de superposición- de los bloques petroleros sobre los Territorios Indígenas. Todo ello de un simple vistazo. Nada más y nada menos.

Así, la propuesta cartográfica pretende básicamente que puedas identificar el grado de afectación petrolera del conjunto de Territorios Indígenas en Colombia con una simple mirada. Para ello se han utilizado dos categorías:

leyenda

  1. Todos los Territorios Indígenas de los que actualmente tenemos cartografía. Están representados en un rojo toscana, color intenso y de buen contraste, que les da una buena visibilidad en el mapa.
  2. Todos los bloques petroleros, a 29 de diciembre de 2014 (ANH), ubicados encima de la capa de territorios y con una transparencia del 40%. Esta semi-transparencia permite que la capa de bloques petroleros (que está encima) no oculte la capa de Territorios Indígenas (que en el SIG está colocada debajo ), simplemente le atenúa su color.

Esta combinación de capas, colores y transparencias nos permite identificar de manera rápida e intuitiva qué Terrritorios Indígenas están afectados por los bloques petroleros y cuales no. Sencillamente, aquellos que se mantienen de color rojo toscana están libres de la industria petrolera porque no se solapan con ningún bloque de hidrocarburos.

afectados

Como puedes ver, todos los bloques petroleros se han tratado como una sola entidad. No se distinguen los bloques que están en explotación de los que están en exploración o de los que no están licitados todavía. Distinguir las diferentes categorías de bloques (los diferentes tipos o el estado de los contratos) dificultaría mucho su lectura; habría demasiados colores y se perdería el principal objetivo comunicativo de nuestro mapa.

¿Y se podría hacer un mapa diferenciado los tipos de bloques petroleros y diferenciado también los distintos Territorios Indígenas?

Claro, pero debería ser un mapa bastante más grande que el nuestro. Tienes un ejemplo perfecto en el mapa de tierras que publica periódicamente la ANH (¡cuidado! la agencia estatal de hidrocarburos boliviana también se llama así). Si descargas el mapa en formato PDF podrás comprobar que su paginación corresponde prácticamente a la de un formato A0 (o un Arch E). ¡Necesitaríamos  aumentar 16 veces nuestro mapa en formato A4 para hacer uno igual de grande! El mapa de tierras de la ANH es un mapa inventario que necesita repertoriar todas las áreas de hidrocarburos, y de ahí su mayor tamaño y su mayor grado de detalle.

Mapa inventario de la ANH. El mapa on line está perfecto para hacer consultas (Gesoservidor ANH)

Mapa inventario de la ANH (en formato PDF)

 El  mismo mapa en versión on line está perfecto para hacer consultas (Geovisor ANH)

El  mismo mapa en versión on line está perfecto para hacer consultas (Geovisor ANH)

En cambio, nuestro mapa tiene otro objetivo comunicacional muy distinto, que es el de mostrar de manera sintética el impacto que tiene la ‘Colombia petrolera‘ sobre los Territorios Indígenas. Podríamos entenderlo como la visualización de la mancha petrolera que cubre los Territorios (me gustó el simbolismo de derrame, de mancha petrolera).

Esa «mancha», que llamamos ‘Colombia petrolera’, es el área total de operaciones de la industria petrolera en Colombia. Y como estamos tratando sobre impactos, nuestra mancha incluye necesariamente todos los bloques petroleros, porque hasta las áreas de hidrocarburos sin licitar impactan en los territorios y sobre sus habitantes. Su impacto es diferente del que causan la exploración, la extracción o el transporte de hidrocarburos pero no por ello es menos real. Es una cuestión de especulación de tierras con potencial presencia de hidrocarburos. Especulación de tierras que, en Colombia, está muy asociada a la violencia armada, el despojo y el desplazamiento forzado de millones de personas.

Finalmente, para tener una imagen general de la Colombia petrolera hemos incorporado también al mapa la red de transporte de hidrocarburos (oleoductos, gasoductos, poliductos) porque su geometría nos puede enseñar bastante sobre la orientación de esta explotación. El flujo de los hidrocarburos hacia los puertos marítimos nos dice algunas cosas sobre el carácter extractivista (aquí en el sentido de Gudynas, orientado a la exportación) de este megaproyecto.

Fidel

Borrachera de datos

Borrachera de datos

 [Actualizado y reformulado en noviembre de 2019]

El itinerario del terreno al mapa y del mapa al Territorio #2

Sin datos no hay mapa… cierto, pero tampoco conviene emborracharse de datos

porque ¡el guayabo/resaca puede ser duro!

Hemos repescado este video de Victor Olaya, grabado durante las VII jornadas de SIG Libre de 2013, porque desarrolla muy bien algunos aspectos que nos interesa resaltar en nuestros ejercicios sobre el proceso del mapeo. Por supuesto es bien interesante su visión -e hilo conductor del video- sobre el SmallData versus el BigData pero nos gusta especialmente como trata algunos temas de fondo o de base:

Lo importante es saber en cada momento lo que se está haciendo; tener criterio; comprender los procesos; saber qué necesitamos y qué queremos hacer; distinguir Conocimiento de Información y de Datos nos ayudará a trabajar mejor y con más rigor.

No hay ninguna duda sobre la importancia de los datos en geoactivismo ya que son uno de sus combustibles imprescindibles. De hecho, mapas, mapeos colectivos o uso de SIG sin datos no parecen tener mucho sentido.

Un mapa sin información geográfica simplemente no es un mapa. Y esa información geográfica se nutre obviamente de datos.

Un mapeo colectivo (o colaborativo o cartografía social) tampoco puede elaborarse sin datos. Pero este ejercicio es más que una captura de datos en entornos comunales o colectivos. Muchas veces, para la defensa del Territorio, es más importante el proceso, la articulación, la comunicación, el intercambio, la reflexión colectiva y los aprendizajes que el resultado final en forma de mapa (y por supuesto que los datos utilizados).

Un software sin datos, -como tan bien se explica en el video-, no sirve de mucho. Retomando un fragmento del libro SIG, del mismo Olaya, podemos afirmar que «los datos son el elemento principal del trabajo dentro de un SIG. Sin ellos, no tiene sentido un Sistema de Información Geográfica. Esta relación entre los datos y los elementos de software y hardware empleados en su manejo ha ejercido una notable influencia en el desarrollo de las tecnologías SIG y, recíprocamente, estas han definido el marco de trabajo para los avances en los tipos de datos.» (Olaya, p. 34)

Ahora bien, no nos emborrachemos de datos. Tal vez no haga falta llegar al extremo de considerar que «los datos son secundarios» (Olaya, en el video) pero pongámoslos en su lugar dentro del proceso de mapeo. Entendamos primero el proceso y el papel de los datos en el mismo. Luego sí, Big Data, ciencia de datos, minería de datos y datos abiertos (open data) nos ofrecen un enorme abanico de posibilidades que podremos (intentar) aprovechar.

Primero, lo más básico:

Fidel                                                                                                                                                                                                                                               

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¡Mercator rules! (o Gerardus el geek)

¡Mercator rules! (o Gerardus el geek)
El mapa es un artefacto político #3   [Actualizado en octubre de 2019]

Para liberarnos un poco de la fuerza que le otorgamos a los convencionalismos cartográficos y darle un mayor peso a nuestras percepciones, nada mejor que pasar un rato visualizando el globo terrestre con Google Earth (aunque sea de Google… pero si lo prefieres puedes asomarte a Marble). Con esta aplicación geoespacial (yo no la llamaría mapa) podremos “jugar” con el globo terráqueo girándolo en cualquier sentido. Así, podremos contemplar la Tierra desde cualquier dirección posible gracias a que el punto de observación es vertical y extraterrestre. En este girar y girar el planeta virtual podremos darnos cuenta enseguida de que no hay un “arriba” y un “abajo” o un “derecha” o “izquierda” predeterminado. De hecho, no hay ninguna orientación correcta o incorrecta ya que todo dependerá de nuestra ubicación como observadores.

El impacto de Google (tanto Earth como Maps) sobre nuestra forma de ver el mundo ha sido brutal, aunque sin duda será algo especialmente significativo para las nuevas generaciones de nativos digitales ( a no ser que seas terraplanista, pero entonces sin duda tendrás otros problemas en los que pensar…) . Estas nuevas generaciones ya no crecen con un mapa en proyección de Mercator colgado en la pared de su aula (claro, ni en proyección de Peters tampoco) sino que disponen de la suficiente cantidad de imágenes del planeta, ya sean fotografías, filmaciones o aplicaciones informáticas, como para tener una idea clara de la fisonomía de la superficie terrestre.

as17-148-22727

The Blue Marble. NASA AS17-148-22727 , primera fotografía del planeta entero. Tomada desde el Apolo 17 en el último viaje tripulado a la Luna (1972)

Pero aunque esta fisonomía se haya ido incorporando a nuestro imaginario (por lo menos al de la parte ‘conectada’ de la humanidad), seguimos teniendo el mismo e histórico problema cuando queremos proyectar la imagen en dos dimensiones, o sea en un mapa. Es claro, por lo menos matemáticamente hablando, desde Euler (o desde Gauss si prefieren) que es imposible hacerlo sin distorsión. Es el precio a pagar por pasar de la superficie geoidal a la superficie plana de cualquier mapa. Cierto, ya contamos con poderosas herramientas informáticas y con numerosos sistemas de representación gráfica que nos permiten proyectar la superficie terrestre sobre un plano de dos dimensiones… pero ninguno es «EL BUENO» (sorry ‘humilde’ Peters pero no, el tuyo tampoco).

Por eso inicié un trabajo sistemático y desprovisto de prejuicios; eliminé lo insostenible, y a partir de lo correcto elaboré una nueva teoría, en la cual fundamenté sólidamente el nuevo principio universal de proyección, adecuado para todos los mapas generales y aceptable por todos los pueblos del mundo. Su tratamiento paritario de todos los países de la Tierra es consecuencia directa de su objetividad. Siguiendo una vieja tradición cartográfica, pronto se dio al nuevo planisferio el nombre de su autor: «proyección Peters». Ésta se caracteriza por su fidelidad de superficie, de eje y de posición. (PETERS, Arno)

Si comparamos cualquier imagen fotográfica del globo terrestre (o sea, tomada desde fuera de nuestro planeta, imágenes que existen desde la segunda década del siglo pasado) con un mapa realizado en proyección de Mercator nos daremos cuenta rápidamente de la deformidad del mismo: ¡la superficie emergida de la Tierra no es así! Y si hacemos la misma comparación con un mapa en proyección de Peters obtendremos un resultado exactamente equivalente: solo habremos cambiado una deformación por otra. En realidad, no podemos afirmar que ninguno de los dos mapas sea incorrecto pero ambos son lo bastante deformes como para parecernos terriblemente distorsionados.

Por todo esto, tal vez las nuevas generaciones, nativas digitales o no, tendrán algunas dificultades en entender de qué trata realmente la controversia de Peters y cuál es el empeño en emplear una proyección o la otra; ya que la imagen que se tiene actualmente del mundo no coincide con la que proyectaron ni Arno Peters ni Gerardus Mercator, aunque, todo hay que decirlo, seguramente reconocerán más fácilmente esta última. ¿Por qué?

Sencillo de entender: prácticamente cualquiera, entre los varios miles de millones de personas que actualmente tienen acceso a internet (ya sea a partir de un ordenador o de cualquier dispositivo móvil tipo Smartphone), conoce o habrá utilizado alguna vez un servicio de mapas y geolocalización como Google Maps u OpenStreetMap (o Bing Maps de Microsoft, Here de Nokia o cualquier otro existente) y todos ellos utilizan una proyección de Mercator modificada (Web Mercator). Finalmente, ¡Mercator rules!

Así, se da la paradoja de que grandes defensores de los mapas en proyección de Peters -y grandes críticos del uso de la proyección de Mercator- se ven irremediablemente «condenados» a utilizar su detestada proyección cuando hacen un mapeo web o utilizan un servicio de mapas online (Ö !!!!)

Oxfam_Mercator

:O

¿Y por qué GoogleOSM utilizan la proyección de Mercator? Quienes estén interesados o interesadas en entrar en complejidades tecnológicas pueden acudir directamente a las secciones de ayuda de sus respectivos sitios web. Para el resto, aquí dejamos unas pinceladas:

  • En el foro de ayuda de Google Maps  Why does Google maps use the inaccurate, ancient and distorted Mercator Projection? Alguien interroga a Google sobre «why does the most sophisticated information technology company in the world use the most distorted and archaic world map known to humankind?«. La respuesta de Google: «Maps uses Mercator because it preserves angles. The first launch of Maps actually did not use Mercator, and streets in high latitude places like Stockholm did not meet at right angles on the map the way they do in reality. While this distorts a ‘zoomed-out view’ of the map, it allows close-ups (street level) to appear more like reality. The majority of our users are looking down at the street level for businesses, directions, etc… so we’re sticking with this projection for now. In the meantime, you might want to look at our favorite 3D view of the world». O sea que si quieres ver el mundo en su totalidad sin la distorsión de Mercator te vas a Google Earth, porque para el resto manda la conservación de los ángulos.
  • En el foro de discusión de OSM Spain Mercator-Peters. Alguien se interroga sobre el tema: «Me ha sorprendido ver que OpenStreetMap utiliza el diseño renacentista de Mercator, en el que el hemisferio sur está anormalmente infradimensionado y el Ecuador aparece en el tercio inferior del mapa en lugar de en el centro, como corresponde. Personalmente hubiera preferido el mapa de Arno Peters, que respeta las dimensiones reales de cada país y sitúa el Ecuador en su sitio. Un mapa es la representación de algo imposible: la transfomación de una esfera en planisferio. ¿No hubiera sido más lógico reducir al mínimo unas distorsiones que venimos arrastrando desde hace más de cuatro siglos?» Tras las obligadas chanzas de rigor de varios foristas, Jorge Sanz (OSGEO, gvSIG) se pone serio y responde que «Bueno en serio, mientras pintemos tiles renderizadas tendremos que apañarnos con UNA proyección, y en su día se eligió la de Mercator. He visto ya algún experimento de ir cambiando la proyección en función del nivel de zoom y el área visualizada. Esto si lo juntas con pintar en vectorial todos los elementos, pues ya tienes un sistema que podría descartar Mercator y empezar a usar otras proyecciones más bonitas como la dymaxion o la waterman (a mí me gusta la Robinson) y poniendo arriba el rumbo en el que te sientas más realizado.» Interesante, esperemos la evolución…

En fin, más de lo de siempre, se utiliza Mercator porque su proyección es óptima para la navegación y en cuestión de teselas, cachés, zooms, ángulos y-todo-eso también parece ser lo óptimo. ¡Si es que Mercator estaba hecho todo un geekie! Aunque seguramente ni en sus sueños más locos y salvajes, Gerardus Mercator, habría podido imaginar una magia como la que actualmente nos brindan el GPS y la navegación satelital, las aplicaciones geoespaciales, internet o los smartphones. Y menos aún que poseyendo tan poderosas herramientas siguiera imperando sin competencia su proyección.

mercator google

Rápido, que alguien avise a Oxfam, de pronto podrían cambiar su mapa on line por este otro… siempre que se conformen con el limitado zoom dispuesto, claro que mirando la finalidad de simple localización de su mapa creo que les serviría perfectamente.

Es probable que no debamos seguir dedicando más tiempo a este tema pero también es más que probable que en un corto periodo de tiempo estaremos repitiendo una nueva controversia, esta vez en contra de Google. De hecho, ya se le está acusando, entre otras muchas cosas, de «homogeneizar los mapas imponiendo una sola mirada geoespacial sobre el mundo, lo que se asimilaría a una táctica propiamente cyber-imperialista» (Brotton, 2013-Traducción propia).

Y, atención, no conviene olvidar que gran parte de los contradictores en la controversia del germano Peters -ni que hablar de los potenciales defensores de Google- fueron (son y serán) cartógrafos, ingenieros y otras personas muy cercanas a los paradigmas neopositivistas de la ciencia o a la geografía teorético-cuantitativa, cuyo ejemplo paradigmático puede ser el del cartógrafo  A. H. Robinson (uno de los principales contradictores de Peters, quién llegó a afirmar que en la proyección de Peters “los continentes parecen unas húmedas y andrajosas ropas interiores puestas a secar de la cuerda del Círculo Polar tras un largo invierno”). Personas, casi todas ellas, que usualmente tienen la tendencia a “desechar visiones alternativas de la naturaleza de los mapas, especialmente las que abren perspectivas humanistas. El resultado es el tipo de visión de túnel que hizo comentar a Duane Marble acerca de las proyecciones de mapas que él las ve solo como una transformación matemática y no entiende ‘cómo la política y otras disciplinas similares pueden participar en ella’” (Harley, 1991).

GMaps

¿Perdido? ¿perdida? No se preocupen, Google les dice dónde están (y a una buena cantidad de personas y empresas que usted ni se imagina!)

La pelea contra el paradigma Google promete ser dura.

Por el momento, ya se pueden ir desterrando los manidos y flojos argumentos utilizados en la controversia de Peters por otros más sólidos. Se puede encontrar inspiración en Foucault, Lefebvre, Harley, Milton Santos, Porto-Gonçalves, Harvey, Peet, Massey, Smith, Soja y muchas otras y otros, incluyendo a toda la crítica poscolonial. Las ciencias humanas, en general, y una gran parte de la disciplina geográfica, en particular, aceptan desde hace tiempo que el espacio es una construcción social. Y “toda experiencia social produce y reproduce conocimiento y, al hacerlo, presupone una o varias epistemologías. (…) No hay, pues, conocimientos sin prácticas y actores sociales. (…) En su sentido más amplio, las relaciones sociales son siempre culturales –intraculturales e interculturales- y políticas –representan distribuciones desiguales de poder-” (Santos y Meneses, 2014). Y por eso, si hablamos por ejemplo de Territorialidades, poder y resistencia frente al poder, no podremos ignorar los saberes de las mujeres y hombres negros/afros, indígenas y campesinos ya que son, sin duda, enormes conocedores e imprescindibles actores.

En su momento volveremos a este importante punto, ahora, y como colofón del tema de las proyecciones, pensamos que no hay nada mejor que acudir al humor y a la fina ironía de esa genial parodia del guionista Aaron Sorkin que aparece en un capítulo de la serie televisiva The West Wing (“El ala Oeste de la Casa Blanca”). Dos de los protagonistas habituales de la serie, que hacen parte del gabinete presidencial, reciben a una asociación de cartógrafos por la justicia social (la ficticia OCIS). Éstos, piden la intervención presidencial para que se cambien todos los mapas escolares que estén en proyección de Mercator por mapas en proyección de Peters, en aras de una mayor justicia social. Sorkin consigue plasmar una caricatura genial tanto de los resabios geógrafos críticos de la OCIS como de la rígida lógica con la que los empleados gubernamentales conciben y perciben el mundo (representantes muy dignos del mainstream). Los diálogos no tienen desperdicio y pueden llegar a representar perfectamente (cierto, de manera caricatural…¿o no tanto?) las posiciones enfrentadas y antagónicas que se despliegan en la controversia cartográfico-ideológico-epistemológica a la que nos hemos estado refiriendo.

También se puede ver en versión doblada al castellano

Así, en foros, artículos o vídeos, mientras unos parecen decir: “¿Qué demonios es eso?”, señalando el mapa en proyección de Peters; otros parecen responder con un “en el sitio donde usted siempre ha vivido”. Y ante la asombrada pregunta de si “¿está diciendo que el mapa está mal?”, se obtiene la contundente respuesta de un “desde luego”. Afortunadamente -y en parte gracias a Google Earth– ya nadie se “vuelve loco” al ver un mapa con el Norte geográfico situado en la parte inferior y el Sur en la superior.

O tal vez sí…

…si no, no le habrían dado la vuelta a la famosa foto NASA AS17-148-22727, que originalmente fue tomada así:

as17-148-22727original

Fidel

Referencias:

BROTTON, Jerry. Une histoire du monde en 12 cartes.  Flammarion, 2013.

HARLEY, J.B. La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía. México: Fondo de cultura económica, 2005.

NASA. Apollo Imaginery. NASA AS17-148-22727

PETERS, Arno: La nueva cartografía. Vicens Vives,1992

SANTOS, Boventura de Sousa, MENESES, María Paula (eds.). Epistemologías del Sur (Perspectivas). Madrid: Akal, 2014.

El mapa es un artefacto político 2                                                                                                                     El mapa es una artefacto político 4→

Cuando Mercator era comunista

Cuando Mercator era comunista
El mapa es un artefacto político #2

En tiempos de la posmodernidad ya se ha de-construido lo suficiente el mapa y su lenguaje implícito (y explícito) como para no reconocer la estrecha relación y el gran amor que profesa el poder hacia los mapas y hacia cualquier manera de influenciar la forma que tenemos de percibir el mundo.

geografía el roto

Genial viñeta de ‘El Roto’. Como siempre, metiendo el dedo en el ojo….

Por eso siempre resulta tan apetitoso acudir a la controversia de Peters cuando tratamos sobre la naturaleza de los mapas y sus relaciones con el poder. Y además de pertinente, resultará enormemente pedagógico y muy lúdico hacer un simple ejercicio de comparativa entre, por ejemplo, el tamaño real de Groenlandia y África con el que resulta tras proyectarlos en el mapa en Mercator. Sin duda, será muy ilustrativo de lo poco adecuada que resulta esta proyección como imagen global del mundo, o por lo menos del mundo tal y como lo percibimos en estos inicios del Siglo XXI.

El problema suele aparecer cuando se quiere ir mucho más allá de lo que el ejercicio realmente permite o cuando se acaba en el usual y abusivo carrusel de simplificaciones groseras y extrañas argumentaciones que tanto abundan en algunos artículos, foros y debates sobre el tema que se pueden encontrar fácilmente en la web (basta con teclearle «controversia Peters Mercator» al ojo-que-todo-lo-ve, o sea Google, para poder encontrar bastantes e ilustrativos ejemplos). Cayendo en esto, el pedagógico y útil ejercicio se desvirtúa convirtiéndose en casi una caricatura. Así, podemos acabar descubriendo que Mercator era algo así como un alemán malo-malote, imperialista y colonialista que puso Alemania en el centro del mapa y dibujó la colonial Europa de un tamaño muy superior al de sus colonizados africanos, asiáticos y latinoamericanos, a los que hizo muy pequeñitos y además los puso abajo…y si no era todo eso, por lo menos era un tecnócrata gris que colaboró en que eso fuese así y en cambio San Peters nos abrió los ojos a la manipulación imperialista de los opresores de los pueblos. Los del «otro bando» tampoco se quedan cortos y nos acaban descubriendo que Mercator era algo así como un sabio insigne e íntegro pro-hombre de ciencia que ayudó a iluminar el progreso de la humanidad y el avance inexorable de la civización.. y si no era eso por lo menos fue el padre de la cartografía moderna y en cambio Peters era un desvergonzado demonio comunista conspiranoico que copió descaradamente la proyección de Gall y la patentó ganado muchísimos royalties cuando al fin y al cabo no tenía ni idea de matemáticas ni de proyecciones cartográficas y acabó engañando a la ONU.

Si lo que queremos es trascender un poco este tipo de debates, si no queremos repetir argumentos a modo de consignas políticas ni tampoco queremos acabar haciendo algún delirante chiste de lo imperialistas que resultaron ser los pingüínos que viven en Groenlandia (¿lo pillan? ja,ja,ja), debemos enfocar de manera diferente nuestro nudo argumentativo. Y para ello, resulta especialmente útil desligar un poco los argumentos de los personajes de Mercator o Peters, ya que finalmente esto no nos aportará mucho en el análisis y, en cambio, distorsionará terriblemente el discurso.

Así pues, atribuirle a Mercator, por ejemplo, que hiciera más grande a la imperialista Europa, a costa de empequeñecer las tierras que colonizaba a sangre y fuego, para así justificar el colonialismo europeo está totalmente fuera de lugar. No era eso lo que buscaba el flamenco (pues no, no era alemán) y no era para eso para lo que ideó su proyección. De hecho, Gerardus Mercator (o Gerard Kremer) tuvo una vida bastante más atribulada de lo que algunos de sus críticos imaginan. Incluso hizo un mapa, en proyección cordiforme, susceptible de ser acusado de subvertir el orden religioso imperante en el Flandes de los años ’40 del Siglo XVI. Y así fue. Tras la caza de herejes desatada en 1544 por las muy católicas autoridades Habsburgo, Mercator acabó en prisión siendo juzgado por herejía. Si bien salvó la vida y fue finalmente liberado, acabó exiliándose en Duisbourg (esto sí es Alemania) donde en 1569 haría su famoso mapa (fama posterior a su muerte y que él no llegó ni a atisbar).

En fin, acusar al cartógrafo flamenco de ser etnocéntrico tampoco servirá de mucho. ¡Claro que era etnocéntrico! Tanto como lo han sido todos los hacedores de mapas a lo largo de la historia y en cualquiera de las culturas o latitudes habitadas por humanos (Yi-Fu Tuan, 1974). El pecado no es que Mercator fuera naturalmente eurocéntrico, el pecado es pretender que un mapa elaborado desde un entorno concreto, Europa, y para una función determinada, la navegación marina, se convirtiese en “LA” representación universal y “correcta” del mundo.

La proyección de Mercator deforma progresivamente la forma de las tierras emergidas conforme te acercas a los polos, y esto tiene más que ver con la geometría que con el imperialismo cartográfico. El problema no reside en las distintas proyecciones cartográficas sino en el uso que se hace de las mismas, o mejor aún, en un uso inapropiado de ellas. Cada proyección se ha concebido para un uso concreto.  Es de sobras conocido que la proyección de Mercator se concibió con la idea de facilitar la navegación marina, ya que permite trazar el rumbo constante entre dos puntos a partir del trazado de una línea recta, la famosa loxodrómica.  Simple cuestión de utilidad o uso apropiado. Cuatro décadas después de la controversia de Peters, encontraremos muy pocos disensos relativos a lo poco adecuados que resultan los mapas en proyección de Mercator para la ilustración de textos escolares o como representación de la totalidad del planeta.  En cambio, nos encontraremos irremediablemente con esta proyección si utilizamos cualquier aplicación de mapas en línea desde internet. Efectivamente: Mercator rules!

Y llegados a este punto tal vez resulte de interés aterrizar el tema con un ejemplo concreto. Podemos observar atentamente el siguiente mapa, en proyección Mercator, publicado en 1930 por Alex Radó.

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Rado, Alex (1899-1981) -Atlas fur Politik Wirtschaft Arbeiterbewegung; I der Imperialismus (1930)

O este otro del mismo autor y también en proyección de Mercator. Su sesgo político es bien evidente, cosa que no nos debe extrañar si pensamos que Radó fue el legendario espía Dora; quien por ejemplo informó a los soviéticos desde Suiza de cuándo y cuantas divisiones nazis iban a atacar la Unión Soviética; quien tuvo que huir perseguido por la Gestapo y cuya familia fue diezmada por los nazis; quien después de la guerra fue deportado al Gulag por Stalin; quien finalmente sobrevivió a Siberia y fue rehabilitado por el régimen, siendo considerado un renombrado cartógrafo y comprometido hombre de su tiempo.

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«La gran potencia proletaria – La Unión Soviética»

Karl Schlögel (2003) nos cuenta respecto a los mapas de Radó que

en 1924 publica en una renombrada editorial de Braunschweig, Wetermann, el primer mapa político de la Unión Soviética, donde se instala ese mismo año y prepara una guía de viajes de la URSS que aparecería en 1925 en alemán e inglés y habría de servir de «Braedeker rojo» a toda una generación de fellow travellers. (…) Karl Haushofer, el «padre intelectual de la geopolítica», comparó una vez los efectos de la guía de la Unión Soviética de Radó a la película de Eisenstein El Acorazado Potemkim, porque alcanzaba a extensas franjas de población que nada tenían que ver con el bolchevismo. Otro geógrafo cercano al nacionalsocialismo, Max Eckert-Greifendorff, reprochaba a Radó que al aplicar la proyección de Mercator a su mapa de Rusia había hecho «aparecer la extensión del Imperio soviético aún más importante de lo que ya era por naturaleza, por demostrar y acreditar así también en forma externa el poder abrumador del bolchevismo en la Tierra».

¡Vaya una sorpresa! ¡Se puede utilizar la proyección de Mercator para realzar y hacer más grandes a los bolcheviques! ¿Será que podremos acusar a Mercator de haber sido comunista?

Confesando que quien escribe estas líneas puede caer habitualmente en cierto sesgo «estructuralista» que suelen/solemos compartir quienes se ocupan de la defensa de derechos (evidentemente se busca siempre el victimario, o sea a quien ejecuta o viola el derecho, pero siempre se va más allá y se busca al responsable político o a quien da la orden de ejecución en la sombra, se busca también a quién o quienes financian a los victimarios y en fin, se busca toda la cadena de beneficiarios activos o pasivos de la violación cometida: se busca una estructura completa), es difícil meter en el mismo saco a Mercator, a los bolcheviques o a los imperialistas victorianos que decidieron que el meridiano central pasaba por Greenwich. Mercator me hace pensar en Kaláshnikov…

¿Prohombre de ciencia y padre de la cartografía moderna o tecnócrata gris al servicio del poder imperial y colonialista europeo? Tanto da. Quedarse en ese debate es alejarse del centro de la cuestión, ya que la pretensión de universalidad de los mapas en proyección Mercator- y de que el mundo no solo es así sino que debe representarse siempre así- no se le puede achacar al propio Mercator.

En cambio, resultará sumamente interesante buscar mayor fuerza argumentativa en los discursos críticos que atacan “la colonialidad del poder y del saber” (que diría Anibal Quijano). Así, se puede ir directamente al centro de la controversia sin pasar por las descalificaciones al cartógrafo flamenco ni por los argumentos (a veces un tanto… ummm ¿qué?) de Arno Peters. Boaventura de Sousa Santos lo disecciona muy bien:

La espistemología que confirió a la ciencia la exclusividad del conocimiento válido se tradujo en un vasto aparato institucional –universidades, centros de investigación, sistemas expertos, dictámenes técnicos- que hizo más difícil o casi imposible el diálogo entre la ciencia y el resto de saberes. Sin embargo, esta dimensión institucional, a pesar de ser crucial, quedó fuera del radar epistemológico. De este modo, el conocimiento científico pudo ocultar el contexto sociopolítico de su producción que subyace a la universalidad descontextualizada de su pretensión de validez (Santos y Meneses, 2014).

Si a estas sugerentes ideas se le suman, por ejemplo, unas gotas de un discurso como el de J. B. Harley, y su de-construcción del mapa de inspiración foucaultiana/derridiana, se obtendrá una poderosa batería de argumentos apta para abordar la colonialidad subyacente en la cartografía occidental.

Referencias:

BROTTON, Jerry. Une histoire du monde en 12 cartes.  Paris: Flammarion, 2013.

HARLEY, J.B. La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía. México: Fondo de cultura económica, 2005.

SANTOS, Boventura de Sousa, MENESES, María Paula (eds.). Epistemologías del Sur (Perspectivas). Madrid: Akal, 2014.

SCHLÖGEL, Karl. En el espacio leemos el tiempo. Madrid: Siruela, 2007.

TUAN, Yi-Fu. Topofilia. Melusina, 2007.

El mapa es un artefacto político 1                                                                                                                   El mapa es una artefacto político 3→

El mapa en tiempos de Google Maps…

El mapa en tiempos de Google Maps…
El mapa es un artefacto político #1

Hace más de dos años, comenzamos a preguntarnos desde otramérica sobre la naturaleza de los mapas y sus relaciones con el poder. En aquel texto acabábamos lanzando una serie de cuestiones sobre las que queríamos reflexionar y a las que no les dimos continuidad:

Tal vez podamos avanzar algunas respuestas, pero por el momento, lo que queremos es poner las preguntas. ¿Qué representan los mapas? ¿Qué tan reales son? ¿Mienten los mapas? ¿Al servicio de quién o de qué están?  En las próximas entradas seguiremos tratando estas cuestiones y, aunque no sea estrictamente necesario leer a Brian Harley para poderlo hacer, ¡es altamente recomendable!

Ha llegado el momento de continuar ese hilo temático. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que comenzar reflexionando en torno a las proyecciones cartográficas?

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Imagen: NASA

Porque los tiempos cambian…

Hace ya cuarenta años que Arno Peters presentó su proyección cartográfica como crítica a la habitual representación del mundo mediante la proyección de Mercator. En aquel momento (1974), la controversia planteada por Peters tuvo una gran repercusión mediática que acabó provocando una intensa discusión científica, técnica, ideológica y política en torno a la naturaleza de los mapas y sus relaciones con el poder.

A pesar de la revolución tecnológica de las últimas décadas, que sin duda ha modificado enormemente nuestra visión del mundo, y a pesar de lo manido que pueda ya estar el debate sobre las proyecciones cartográficas, los ecos de esa controversia siguen resonando todavía. Tanto, que sigue siendo habitual que desde perspectivas de pensamiento contra-hegemónico se acuda a la controversia de Peters para ilustrar cualquier temática referida a la representación cartográfica o a los mapas. La crítica a la proyección de Mercator se convierte así en un ejercicio casi obligatorio en cualquier discurso contra-hegemónico que se precie.

Esto no tiene nada de extraño ya que podemos utilizar muchos de los argumentos esgrimidos en la controversia para desarrollar un excelente y muy pedagógico ejercicio sobre representaciones cartográficas, propaganda política y poder colonial. Al fin y al cabo, “el verdadero tema en el caso de Peters es el poder; no cabe duda de que lo que Peters pretendía era investir de poder a las naciones del mundo que él pensaba que habían sufrido una discriminación cartográfica histórica. Sin embargo para los cartógrafos, era su poder y sus ‘exigencias de verdad’ lo que estaba en juego” (Harley, 1991). No se debe pasar por alto que la controversia también ataca en profundidad la supuesta ‘imparcialiadad ciéntifica’ de cartógrafos y otros hombres de ciencia.

Lo que sí resulta algo extraño, o por lo menos chocante, es que en demasiadas ocasiones esta utilización argumental acaba siendo un lastre para la credibilidad global del mencionado ejercicio, fundamentalmente debido al uso y abuso de argumentos distorsionados (por no decir falsos), descontextualizados, mal utilizados o burdamente simplificados sobre proyecciones cartográficas, mapas, y también -por qué no decirlo- sobre Mercator y Peters.

Lo cierto es que, a día de hoy, el debate parece lo suficientemente agotado como para pretender aportar nuevos argumentos a favor o en contra del uso de cualquiera de las proyecciones cartográficas mencionadas. Aunque tal vez sí resulte interesante puntualizar algunos de estos argumentos para, por lo menos, ayudar a cualquier discurso contra-hegemónico a mantener cierto grado de rigurosidad argumentativa.

Y no nos referimos a pulir detalles del tipo de si se debe utilizar “proyección de Gall-Peters” en vez de “proyección de Peters”. Más bien, queremos modificar la manera de abordar algunas de las cuestiones de fondo, cosa que permitiría cambiar fácilmente el tono general de la argumentación, dándole una mayor fuerza y rigor. O por lo menos, nos permitirá dejar de utilizar algunas de las gastadas (y flojas) argumentaciones que se repiten, como consignas de obligada repetición, en los distintos documentos y foros de internet donde se trata la cuestión.

Precisamente porque queremos dotar de mayor fuerza argumentativa al discurso contra-hegemónico, nos proponemos fijar especialmente la atención en tres elementos, que pensamos útiles para el debate y que iremos analizando en posteriores entradas:

  • La nueva imagen del mundo… porque los tiempos cambian. La imagen del mundo que tenemos hoy ha cambiado enormemente respecto a la que se tenía, por ejemplo, en 1974.
  • El uso o no adecuado de las proyecciones cartográficas, porque no debería centrarse el debate en la proyección sino en el uso que se hace de ella o en la intención que se le atribuye al mapa.
  • La excesiva personalización del debate en torno a las figuras de Peters y Mercator.

Referencias:

HARLEY, J.B. La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía. México: Fondo de cultura económica, 2005.

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Información geográfica minera

Información geográfica minera

En esta tercera y última parte completamos nuestra búsqueda de Información Geográfica para poder generar una capa minera del Cerrejón. Con ella y con la capa de Resguardos Wayúu generada en la anterior entrada ya se podrá hacer la superposición demandada o cualquier otro análisis espacial.

Nuevas cartografías en ‘Dia da Consciência Negra’

Nuevas cartografías en ‘Dia da Consciência Negra’

Tengo que reconocer que esto del ‘día de…’ siempre levanta mis suspicacias. Hoy, sin ir más lejos, parece ser que es el GISday o día del SIG. Bueno, hay días para casi todo… Pero no es sobre GIS/SIG sobre lo que queremos tratar en el día de hoy. Más bien nos vamos para el Brasil, donde se celebra el Dia Nacional de Zumbi e da Consciência Negra.

Cartografías de la selva: Alicia Cahuia

Cartografías de la selva: Alicia Cahuia

Cartografías de la selva: lección magistral a cargo de Alicia Cahuia, lideresa Huaorani

Video de Carlos Andrés Vera

Nuevos mapas de minería: radiografía minera

Nuevos mapas de minería: radiografía minera

Una de las temáticas que más interés ha suscitado en los usuarios y usuarias de geoactivismo.org (y mucho antes en Geographiando) ha sido el de los mapas sobre minería. Es más que probable que el secretismo y la opacidad que reinan en el sector minero tengan gran parte de la culpa de ello. Por eso, para poder hablar sobre minería, sobre mapas en general y sobre mapas de minería en particular, vamos a abrir una nueva serie cartográfica dedicada a este tema.

El TIPNIS en blanco y negro

El TIPNIS en blanco y negro

¿Sabes dónde está el TIPNIS?

¿No? Pues te invitamos a que le des un vistazo al siguiente mapa:

Mapa de Situación del TIPNIS en Bolivia

El único objetivo de este mapa es dar a conocer la ubicación del TIPNIS en Bolivia y mostrar el controvertido proyecto viario que lo pretende atravesar.

¿Y saben por qué está en blanco y negro? Por la sencilla razón de que este mapa está destinado a una publicación  en la que no se va a utilizar el color. En realidad debería hablar de escala de grises y no de blanco y negro, pero quería realzar el monocromatismo del mapa.

¿Se han dado cuenta de la cantidad de informes y publicaciones que incluyen mapas que no se pueden leer? Sí, me refiero a todos esos documentos en los que parece importante el rol del mapa, y por eso hay uno o varios mapas incluidos, pero están tan borrosos que no se distingue nada. Obviamente pierden todo su sentido y utilidad. Es algo así como poner en el texto que «según se observa en la fotografía», y luego cuando observas la fotografía no ves gran cosa porque sencillamente está borrosa. Con los mapas pasa exactamente lo mismo.

Las causas son bien diversas y tienen que ver con la incomprensión del papel del mapa dentro del texto, la baja resolución de exportación del propio mapa, que el mapa fue concebido en color y luego publicado a una tinta o simplemente que la persona que diseñó y montó la publicación no llegó a entender que un mapa borroso no sirve para nada, más bien al contrario, afea la publicación y ocupa un espacio que automáticamente se convierte en espacio no útil.

En una ocasión anterior, también pensando en cómo quedaría el mapa dentro de la publicación (y pensando también en que casi nunca se controla todo el proceso de edición) hice un mapa en color y con el propio SIG lo pasé a escala de grises. El resultado puede ser mejor o peor dependiendo de la complejidad del mapa, pero el original siempre está elaborado en color y eso se nota. Es habitual que la rica gama cromática utilizada en muchos mapas quede convertida en un amorfo conjunto de grises que no se distinguen entre sí. En el caso del mapa del TIPNIS la concepción se ha hecho ya de manera monocroma.

Y estamos tan acostumbradas a trabajar con SIG, y con toda la gama cromática, que organizar un mapa sólo utilizando blanco, negro y gris se convierte en una tarea mucho más complicada de lo que pueda parecer a priori. Al final, se trata de simplificar al máximo, dejar sólo lo relevante y volver a los fundamentos del lenguaje cartográfico (¡Buen ejercicio!). En este caso el problema era de confusión entre las líneas que marcan los límites del TIPNIS, los límites departamentales y la red viaria. Quería resaltar el TIPNIS e integrar la red viaria principal, para facilitar la comprensión de la importancia de las conexiones con el Brasil. Los limites departamentales no son importantes pero sí necesarios para ubicar bien el TIPNIS y entender la trama vial.

Tras unas cuantas pruebas y los comentarios del editor de la publicación (siempre importante contar con miradas externas!) puedo decir que me gustó el resultado final. Se consiguió un mapa limpio y sencillo, que sirve para ubicar el TIPNIS en Bolivia y además, ya avanza algunos elementos que permiten empezar a analizar el megaproyecto viario.

@Geographiando

La Conexión

La Conexión

«Todo lo de aquí es para afuera. Como el banano que diariamente cargan en lanchas para llenar los barcos fondeados en medio del golfo: directo a nuestras mesas del Norte. Nelson está entusiasmado con sus mapas, que se van tejiendo unos a otros y poniendo cara a las malas intenciones. Así los desplazados abren los ojos y entienden como nadie. Los mapas son su vida.» (C. Beristain)

El Resguardo Indígena más viajero: ¡245 km!

El Resguardo Indígena más viajero: ¡245 km!

Tal vez el Resguardo Jericó-Consaya, del Pueblo Coreguaje, sea el territorio indígena más viajero que hay en Colombia.  Como es sabido y conocido, en Colombia los Resguardos se mueven por el mapa y el mencionado Resguardo tiene el récord absoluto con ¡245 km!

En las capas de 2006, 2008  y 2010, el IGAC se empeñaba en situar este territorio, titulado desde 1995, en el río Yarí.  Pero atención, tras recorrer 245 km por el municipio de Solano, ha llegado a su ubicación real (o por lo menos más aproximada) en la capa de 2011. Eso sí, ha llegado algo más delgado… ¡Pero es que son muchos los kilómetros recorridos!.  Ahora, encontramos este Resguardo a orillas del río Caquetá y su área, más pequeña,  se aproxima más al área que figura en su título de 1995.

Para entendernos, la distancia en línea recta entre Medellín y Bogotá es de 246 km (áprox). Si el IGAC, colocase en su mapa de Colombia a  Bogotá en la ubicación de Medellín, y ésta última en las playas de Turbo o en el Océano Pacífico, sería un auténtico escándalo. Bueno, pensándolo bien…la avenida Oriental (La Playa) sería una playa de verdad y desde lo alto del edificio Coltejer se podrían ver las ballenas que visitan las aguas chocoanas, y además en Bogotá sería primavera eternamente!

Pero este tipo de errores de varios cientos de kilómetros pueden ser cometidos impunemente por el Instituto Geográfico Nacional de Colombia porque al fin y al cabo se trata de «indios». Queremos creer que el irrespeto y el racismo secular del Estado hacia los indígenas está cambiando, por lo menos en lo que a cartografía se refiere. Lo positivo de toda esta historia es que parece que la capa de Resguardos Indígenas de 2011 va arreglando algunos de los errores que tenían las versiones anteriores y es la más ajustada de las que han publicado. Así, el resguardo Nukak aparece entero, los resguardos Awá parecen más organizaditos  y algunos Resguardos parece que van encontrando su sitio en la geografía colombiana, aunque otros siguen en medio de las bananeras….

Respecto al mapa que ilustra esta entrada, conviene insistir en que no es más que un borrador, cuyo único fin es bocetar panoramas cartográficos más complejos. El mapa, lleno de colorines y con esa enorme escala gráfica, sólo quiere llamar la atención sobre el viaje de uno de los Territorios Coreguaje a través de la cartografía oficial de Colombia. Cada una de las capas de Resguardos del IGAC está pintada en un color intenso y no se utilizan transparencias. Si un Resguardo se ve de un sólo color es que las capas de años anteriores están justo debajo (son coincidentes) o no están (por ser un Resguardo de nueva titulación o recién cartografiado). Ver en el mismo mapa los colores de tonalidad verde, azul, roja y amarilla es señal de que hay demasiadas incoherencias y errores en las capas de Resguardos.

Esperemos que pronto nos sorprenda el IGAC con un mapa donde se pueda saber dónde están los Pueblos Indígenas. Bueno, esa parece ser la razón de ser del mapa de Resguardos, ¿no?

@Fidel

Mercaderes de muerte

Mercaderes de muerte

No se puede entender la violencia que azota las grandes urbes americanas sin pensar en el lucrativo comercio de las armas pequeñas. Unos ganan millones de dólares y otros miles de muertos. La proliferación de armas pequeñas de guerra y hombres armados se ha convertido en paisaje habitual de las grandes ciudades del continente.

El mapa es un artefacto político

El mapa es un artefacto político
El mapa es un artefacto político #0

¿Penn-Ar-Bed (bretón) o Finistère (francés)? ¿Principio del mundo o fin del mundo? La toponimia (como la historia) siempre la escriben los conquistadores.

Será porque en estos días me encuentro ni más ni menos que en el fin del mundo, que a este primer geographiando en Otramérica le ha salido un titular tan filosófico.  Y de los varios ‘Fines del Mundo’ que podemos encontrar en el Planeta, les escribo concretamente desde el Finistère, topónimo francés derivado del latín Finis Terrae.

Para los romanos éste (o el Fisterra gallego) era el final de la tierra y de ahí su nombre actual. Para la mentalidad imperial romana era el final de las tierras controladas o conocidas y por eso era indiscutiblemente el fin del mundo, más allá sólo podían habitar monstruos y bárbaros. Curiosamente, lo que para los invasores y conquistadores romanos era el final, o la cola de su imperio, para los invadidos bretones era (y continua siendo actualmente) todo lo contrario, el lugar donde comienza el mundo, el Penn-Ar-Bed o cabeza del mundo.

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                                                                          Penn-Ar-Bed

Y es que el nombre de los lugares no es un asunto cualquiera. La denominación de un lugar puede llegar a adquirir una connotación cultural, ideológica, religiosa o política muy profunda. La toponimia puede convertirse en campo de batalla en las guerras lingüísticas o lucha cotidiana en la relación forzosa entre colonizadores y colonizados.

Con los mapas sucede lo mismo. Se pueden desatar auténticas guerras cartográficas en las que los topónimos son el primer arma arrojadiza que antecede a los verdaderos protagonistas, los límites que marcan las soberanías. El arte cartográfico ha estado siempre íntimamente ligado con el aparato ideológico del Estado, sin duda debido a su gran poder simbólico.

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                                                                    Simbólico ¿cierto?

Un ejemplo paradigmático y muy actual de esto lo podemos encontrar en el mapa oficial de la República Argentina. Si hay algo que cristaliza la expresión de soberanía nacional argentina es el mapa bicontental. Es más, el Estado argentino tiene leyes relativas a cómo se debe representar el territorio argentino (ver por ejemplo Atlas No Avalado (IGN)). Esto significa que un mapa que controvierta al oficial se convierte en ilegal en Argentina ya que puede ser «lesivo a la Soberanía Nacional y en clara violación a la Ley de la Carta (Ley Nº 22.963)»(IGN).

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                                              Mapa oficial de la República Argentina

Pero en el mapa oficial se incluyen territorios sobre los que el Estado argentino no tiene actualmente ningún control soberano, unos por estar actualmente regulados bajo el Tratado Antártico y otros por estar ocupados militarmente por el Reino Unido. No obstante esto, en el mapa argentino no se recurre a ninguna de esas fórmulas de compromiso, tipo ‘territorio reclamado o en disputaque se suelen utilizar en situaciones de conflicto territorial,sencillamente, se declara que las islas Malvinas, y otras islas meridionales, junto a una porción antártica son argentinas. Por supuesto, aquí no estoy debatiendo ni cuestionando la soberanía territorial de la Argentina. Tan sólo me pregunto sobre el significado de su mapa oficial en particular y sobre los mapas en general.

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  Mapa oficial de la República Argentina

Y es que llegados a este punto, ¿cómo podemos no hacernos preguntas?

¿Por qué poner en el mapa que este sector de la Antártida es de soberanía argentina si hay un tratado internacional que tiene «congeladas» las soberanías sobre tierras antárticas? ¿Será que esta imagen convencional, o sea el mapa, servirá de algo en el momento en que algunos Estados decidan repartirse el helado continente y sus golosos yacimientos mineros?

Tal vez podamos avanzar algunas respuestas, pero por el momento, lo que queremos es poner las preguntas. ¿Qué representan los mapas? ¿Qué tan reales son? ¿Mienten los mapas? ¿Al servicio de quién o qué están?  En las próximas entradas seguiremos tratando estas cuestiones y, aunque no sea estrictamente necesario leer a Brian Harley para poderlo hacer, ¡es altamente recomendable!

Guerras cartográficas

En el mundo, existen casi tantas guerras cartográficas como áreas en disputa o conflictos territoriales no solucionados (o arreglados de manera insatisfactoria para alguna de las partes contendientes).  Por ejemplo, basta con contemplar la cartografía de Cachemira, desde los diferentes puntos de vista indio, paquistaní o chino, para apreciar la variedad de formas con la que se puede visibilizar oficialmente la postura política de un Estado frente a un conflicto territorial (sea éste armado y activo, latente o larvado).

Un sencillo mapa, aparecido en un artículo periodístico o en un noticiero televisado, que comete el ‘pecado’ de no respetar la ortodoxia cartográfica oficial de algún Estado, suele acabar provocando numerosos exabruptos y desaforados gritos patrióticos; algunas veces va más allá, provocando contundentes quejas diplomáticas; y en el peor de los casos puede finalizar con el perverso ruido de sables.

Las Américas no son ajenas a estas guerras de mapas. Por poner algunos de los ejemplos más conocidos, se pueden mencionar los casos de Ecuador-Perú, Bolivia-Chile-Perú, Argentina-Reino Unido o Venezuela-Guyana.

Fidel                                                                                                                                                                                El mapa es una artefacto político 1→

Resguardos Indígenas…¡en las bananeras! (sobre minería y resguardos)

Resguardos Indígenas…¡en las bananeras! (sobre minería y resguardos)

El maquinista de la locomotora minera, el presidente Santos, publicitaba recientemente en Cartagena los trabajos, avances y planes que está llevando a cabo su gabinete para poner ‘orden’ en el caos que caracteriza operativa y legislativamente al sector minero colombiano. Por ejemplo, destaca que «Lo que hicimos fue destrabar los dos cuellos de botella que estaban entorpeciendo esos procesos [licencias ambientales]: la expedición de las certificaciones sobre presencia étnica y las propias consultas. Antes, certificar la presencia de comunidades étnicas tardaba unos 6 meses; hoy el promedio es de 15 días – cuando no se requiere verificación en terreno- y de 45 días- si se necesita-«.

Este punto es bien interesante. En 15 días, la autoridad correspondiente, puede saber desde Bogotá si hay o no ‘presencia étnica’ en una zona determinada de Colombia. ¿Cómo lo pueden hacer? Fácil, basta con cruzar las bases de datos georreferenciadas de las áreas que se quieren concesionar o titular para minería con la de Territorios Indígenas titulados, o sea, Resguardos. Actualmente, sería algo así como buscar el área minera o petrolera requerida sobre un mapa en el que se superponga la capa de Resguardos Indígenas o Títulos de Comunidades Negras del IGAC (institución que desarrolla todos esos mapas como misión constitucional). Así, pongamos el caso que el funcionario de turno busca la ‘presencia étnica’ al Oriente del municipio de Apartadó para saber si una solicitud de título minero o de exploración de hidrocarburos tiene algún tipo de requerimiento ‘étnico’. Tras consultar con los datos que maneja el Ministerio del Interior -que es quien decide si uno es indígena o no-, se consultan los títulos de los Resguardos -que titula el INCODER- en los mapas del IGAC.

Si hiciéramos ese ejercicio cartográfico, podríamos comprobar fácilmente que no hay Resguardos Indígenas al Este del municipio de Apartadó, los Resguardos están en el Oeste según el mapa….

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Pero como da la casualidad que conozco la zona, enseguida me tengo que dar cuenta que algo no está bien. Veamos, si estoy llegando a Apartadó y vengo por carretera desde Medellín o desde el aeropuerto de Apartadó (que está en Carepa) veo que a mi izquierda sólo hay banano, ¡un mar de banano!, y a la derecha (al Este) también hay algo de banano (aunque mucho menos) y puedo ver además que comienza el monte, la Serranía de Abibe. ¿Será que hay Resguardos en medio del banano como indica el mapa? Además, si llego hasta Apartadó y tomo a la derecha (al Este) la carretera que sube a San José de Apartadó, en un momento del camino me toparé con un cartel enorme que señala que estamos atravesando el Resguardo Indígena Las Playas. O por lo menos eso era así hace unos años…ri_bananeras11

Si ponemos las tres versiones del mapa de Resguardos publicadas por el IGAC en el SIGOT ya vemos que éstos son de ese tipo de Resguardos que ‘se mueven’. Por ejemplo, el Resguardo Las Playas lo podemos ver en el mapa coloreado en verde (año 2006), azul (2008) y rojo (2010) lo que significa que cada 2 años cambia de lugar (los Resguardos que se ven sólo de un color son aquellos en los que las tres capas coinciden…todos los Resguardos deberían verse en color rojo!). Bueno, por lo menos este Resguardo no se ha movido 90 km….

Por si me falla la memoria, ya que hace años que no voy por allá (y no puedo asegurar la existencia actual del letrero a pie de carretera que señaliza el Resguardo), voy a ver que me muestra el ‘Gran hermano’ que todo-lo-ve (o sea, Google):

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¡Vaya! Parece que no hay Resguardos en el Oeste como dice el mapa del IGAC, sólo hay… banano.

En las mayoría de los casos relativos a Resguardos Indígenas no tenemos otra fuente cartográfica con la qué comparar, pero en este caso podemos mirar el mapa de Comunidades y Resguardos Indígenas de la Gobernación de Antioquia (2000). Lamentablemente este mapa no es muy claro en lo que se refiere a los Resguardos Las Playas y La Palma, aunque eso sí, los coloca al Este de la carretera (la vía al mar) y no al Oeste.

Nuestro último recurso es la consulta de los Títulos otorgados por el Incora (ahora Incoder), para ver si obtenemos información de la ubicación de los Resguardos. Podemos acudir al Incoder o consultar en el SIGANH:

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Veamos lo que nos cuenta el Título del Resguardo Las Playas:

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Efectivamente, el Resguardo Las Playas se encuentra en la zona oriental del municipio de Apartadó, en el Corregimiento de San José de Apartadó. Mi memoria es buena y el Resguardo se encuentra subiendo hacia San José y no en medio del banano al Occidente de Apartadó.

La ubicación de este Resguardo en el mapa del IGAC está errada (y no es el único caso…qué cartografía más deficiente!). Podemos pensar que se equivocaron en el año 2006 cuando hicieron el mapa de Resguardos pero ¿nadie les ha dicho en todos estos años que el resguardo no está en medio de las bananeras? ¿No se han dado cuenta al hacer las distintas aplicaciones relativas al ordenamiento territorial de que la zona está llena de banano industrial (sí, de ese de plantación) ¿Será que piensan que los señores bananeros de Augura van a ‘permitir’ la presencia de indígenas en sus dominios?

En fin, volvamos a la minería. En el Congreso anual de minería a gran escala de Cartagena, al que nos referíamos al principio, el presidente Santos comentó: » Pero eso no es lo único que hemos estado haciendo. Hoy les traigo una noticia para ustedes y para el país. El Ministerio de Minas acaba de expedir una resolución en la que se delimitan las Áreas Estratégicas Mineras, con un potencial de recursos de gran relevancia. Estamos hablando de 313 zonas de mínimo 150 hectáreas, que suman 2,9 millones de hectáreas, en 15 departamentos. (…) Vamos a entregar el desarrollo minero de estas áreas a través de procesos de selección objetiva, permitiendo la sana competencia, para que se desarrollen proyectos de diversos tamaños con los mejores estándares de responsabilidad social y ambiental. Esas áreas de reserva se han definido en donde no hay conflictos con títulos vigentes, ni con solicitudes mineras en trámite, ni están ubicadas en zonas vetadas por razones ambientales. Todo este trabajo que hemos venido haciendo nos permite enviar un mensaje contundente para la confianza inversionista: Aquí hay todavía espacio –de sobra– para recibir a las grandes casas mineras –y a las junior, por supuesto– que estén dispuestas a trabajar en armonía con el desarrollo de Colombia.»

Si nos fijamos en cómo están delimitando esas Áreas Estratégicas Mineras, por ejemplo las denominadas como de Tipo I, podemos ver que tras seleccionarlas y recortarles las zonas de Parques Nacionales Naturales, las áreas ya tituladas, etc., llega un momento en que también recortan áreas de Resguardos Indígenas.

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Y llegados a este punto nos preguntamos, si el mapa de Resguardos del IGAC tiene errores, las áreas mineras que se van a comenzar a licitar en abril…¿están bien delimitadas?

¿No será hora de que el Estado colombiano haga un mapa de calidad y de contrastada exactitud de los 821 Resguardos Indígenas que hay en Colombia? (821 Resguardos según la actualización DANE a 31 de diciembre de 2011. El DANE incluye los Resguardos Coloniales en su listado).

Por respeto a los Pueblos Indígenas y por misión constitucional, ¿no será hora de que el IGAC haga y publique un mapa de Resguardos Indígenas en el que incluya todos los Resguardos (en el de 2010 sólo hay 641 Resguardos) y éstos estén corregidos de esos errores tan groseros que caracterizan los mapas de Resguardos de 2006, 2008 y 2010?

Supuestamente a mitad de 2012 el IGAC publicará el nuevo mapa de Resguardos….¡es la oportunidad!

Fidel

El Resguardo que se movió 90 kilómetros

El Resguardo que se movió 90 kilómetros

En Colombia los Resguardos se mueven. Por lo menos eso es lo que se constata si miramos los sucesivos mapas de Resguardos que elabora el IGAC. Desde el año 2006 este instituto geográfico nacional viene publicando el mapa de resguardos indígenas cada 2 años (2006, 2008, 2010). Si comparamos las tres capas publicadas en el SIGOT, encontraremos algunas cosas sorprendentes como que los resguardos se mueven y cambian de lugar y forma de un año a otro.

¿Será que los encargados de la cartografía oficial han comprendido por fin que el Territorio para los indígenas está vivo, y por eso han puesto a los Resguardos a andar? ¿O será que si los Resguardos se mueven libremente por el mapa no nos molestarán cuando encontremos petróleo o yacimientos mineros en un determinado lugar?

Antes de intentar dar respuesta al enigma conviene que echemos un primer vistazo a la situación:

1. Hay una «migración» hacia el Este de muchos Resguardos. Del 2006 al 2010 algunos se han desplazado más de 70 km, como es caso del Resguardo Charco Caimán (unos 74 km. áprox.).

migración al este de los resguardos indígenas en Colombia

2. Muchos Resguardos cambian de ubicación pero también de forma y tamaño. Del 2006 al 2010 algunos menguan y otros en cambio se hacen más grandes. Algunos no están completos, como es el caso del Resguardo Nukak Makú y otros aparecen sólo en la capa del año 2010, como es el caso del Resguardo Morichal Viejo, Santa Rosa, Cerro Cocuy, Santa Cruz, Caño Danta… pese a estar titulado en 1998.

cambios de forma y de ubicación en los resguardos indígenas en Colombia

3. El Resguardo que más se ha desplazado se movió casi 90 km. desde la capa  de 2006 a la de 2008…para luego desaparecer en la capa de 2010!. Se trata del Resguardo Campoalegre y Ripialito, que tiene el record de desubicación cartográfica del IGAC. Hay otros Resguardos que cambian de forma y tamaño cada 2 años, como es el caso del Resguardo La llanura, que no coincide en ninguna de las 3 capas.

resguardo indígena que se movió 90 km

Bueno, para que se hagan una idea de la maravilla aquí les muestro donde podrían quedar ubicadas algunas ciudades de Colombia si las desplazamos 90 km:

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¿Se imaginan al IGAC desplazando algunas ciudades a 90 km de dónde se ubican realmente? ¿Se imaginan Bogotá en tierra caliente, Medellín en el Chocó, Cali en el mar o Pasto en Ecuador? Si se lo pueden imaginar se darán cuenta de lo grosera que resulta la ubicación del Resguardo Campoalegre y Ripialito

@Fidel

Cultivos ilícitos en Resguardos Indígenas #2

Cultivos ilícitos en Resguardos Indígenas #2
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Resguardos y cultivos de coca, 2009 (datos UNODC)

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Resguardos y cultivos de coca, 2008 (datos UNODC)

Tras interpretar algunos de los conceptos relacionados con el título del mapa, como el del origen de los datos, ya podemos tener una idea más precisa de qué se ha querido mapear, ahora conviene que nos fijemos en cómo se ha hecho.

Un detalle significativo es la escala escogida, que en nuestro caso permite representar toda Colombia. Y si queremos representar entero un país de este tamaño vamos a perder mucho detalle, especialmente cuando tratemos elementos geográficos pequeños o muy pequeños, como es el caso de muchos Resguardos (en el mapa hay cartografiados 102 Resguardos con un área menor a las 200 ha).

En los mapas dedicados a Resguardos y cultivos de coca esta pérdida de detalle no nos importa demasiado ya que lo que pretendemos es ofrecer una imagen de conjunto, que nos permitirá de un sólo vistazo tener una idea global de la dimensión del megaproyecto o problemática y su afectación sobre los territorios indígenas….y poco más.

Si bien pueda parecer limitado, un mapa a esta escala ya nos puede ofrecer algunas informaciones interesantes. Veamos algunas.

Para potenciar esta visión general de la extensión del cultivo, dentro de las titulaciones indígenas, hemos tratado de diferenciar los Resguardos donde hay coca de aquellos donde no la hay, según el monitoreo de la UNODC. Así, a la categoría Sin cultivos monitoreados le hemos asignado un color totalmente diferente a la gradación cromática del resto de las categorías, para así romper completamente con la escala de color utilizada para cuantificar el área donde hay cultivos. Los Resguardos que no tienen coca plantada se diferencian claramente de los que tienen más de 1 hectárea cultivada (o de los que no llegan a esa cifra, en los informes de UNODC no aparecen Resguardos con menos de 1 ha).leyendacoca09

Hemos representado con la gama de verdes todos los Resguardos que tienen cultivos de hoja de coca mayores de 1 hectárea (según UNODC) y las hemos categorizado cuantitativamente siguiendo los parámetros que se utilizan usualmente en Colombia para medir la concentración de la tierra en las explotaciones agrarias. Si bien un Resguardo y una finca agraria no permiten demasiadas comparaciones,  por ser de naturaleza muy diferente, hemos empleado esta categorización para poder dimensionar de alguna manera el tamaño del cultivo en cada Resguardo.

Aunque sea un tanto artificial comparar un Resguardo con una finca agrícola y aunque el tamaño medio de un lote cocalero en 2009 es de 1,2 ha por núcleo de explotación (UNODC, 2010), hemos querido sobre todo diferenciar lo que pueden ser considerados como grandes cultivos (más de 200 ha) de los pequeños y muy pequeños (entre 5-20 ha y menos de 5 ha), en unas unidades tan heterogéneas territorialmente como son los Resguardos.

De los  Resguardos en los que UNODC ha localizado cultivos de coca, son sólo una minoría aquellos que podríamos incluir en la categoría de cultivos de coca de tamaño grande, pero en cambio en el mapa son los que destacan especialmente porque son Resguardos muy grandes y están coloreados con la escala de color más intensa. Este efecto de visibilidad puede distorsionar la imagen global de la extensión del cultivo que trasmite el mapa ya que puede parecer que el área de Resguardo indígena afectada por la coca es mucho mayor de lo que es en realidad.

Una pequeña recopilación de las cifras generales nos ayudará a matizar y completar la información incluida en la leyenda.

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Si bien cada año son más los Resguardos afectados por este cultivo destinado a la industria de los estupefacientes, podemos observar que éstos tienen una menor área de coca cultivada y,  sobretodo, un porcentaje menor del área cultivada respecto al área del Resguardo afectado. Hay que considerar que no suponen la misma afectación las 701 ha monitoreadas por UNODC en el Resguardo Predio Putumayo (la mayor titulación indígena en Colombia con 5.819.505 ha) en 2008, que equivalen al 0,01% del Resguardo, que las 14 ha que afectaban ese mismo año el 7,45% del Resguardo El Triunfo (un Resguardo de 188 ha). No sólo es importante conocer la cifra absoluta del área cultivada sino también el porcentaje del área de cada Resguardo afectado.

En el mapa, por razón de espacio y legibilidad sólo se han incluido algunos de los máximos de la tabla anterior. Con esto podemos localizar dónde se dan el máximo de área cultivada con coca en un Resguardo y el máximo relativo del área cultivada respecto al área total del Resguardo.

datos parciales 2008

Con todo lo visto, creemos que el conjunto del mapa permite hacerse a una idea global de la afectación cuantitativa del cultivo de coca en los Resguardos. Para profundizar en el análisis de la afectación se podrían incluir los polígonos que ubican las áreas cultivadas (indicador de la concentración de los cultivos en cada Resguardo)  y otros aspectos cualitativos de esa afectación (presencia de grupos armados, invasión de colonos, uso de químicos, fumigaciones y erradicaciones,…). Intentaremos cubrir estos, o algunos de estos elementos, en posteriores versiones o nuevos mapas del Atlas.

Fidel

Pueblos indígenas en riesgo y minería (oro+uranio+coltan=…)

Pueblos indígenas en riesgo y minería (oro+uranio+coltan=…)

La minería es otra de esas actividades extractivas que tiene una gran incidencia en los procesos de extinción física y cultural a los que se han visto, y se ven sometidos hoy, los pueblos indígenas. De hecho, podemos considerar la minería como el primer megaproyecto que afectó a sus pueblos y sus territorios, haciéndolo además de una manera brutal y con un impacto dramático sobre su demografía. Ahora que se habla de bonanza o boom minero en Colombia conviene insistir en la larga y nefasta experiencia de los indígenas con esta industria extractiva, una experiencia de más de 500 años…

Si nos centramos en los 32 pueblos en riesgo sobre los que la ONIC ha puesto el énfasis, por contar con una población menor de 500 habitantes, podemos adelantar que el mayor impacto de la minería está todavía por llegar, ya que en la actualidad estos pueblos habitan fuera de la zona minera tradicional. Corroborar esto es sencillo, basta con superponer la ubicación general de pueblos en riesgo y la ubicación de los títulos mineros vigentes (2009). Es bastante evidente que son muy pocos los títulos activos en el área donde habitan estos 32 pueblos. Se puede hacer una comparación entre los siguientes mapas:

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Territorios indígenas y títulos mineros (2009)

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Áreas mineras tituladas en Resguardos (2009)

Pero si ponemos atención a las noticias que circulan en el sector minero colombiano y sobre todo a las que proporciona el nuevo Gobierno, la llegada de esta industria a la zona es inminente y su grado de intensidad parece que puede ser grande.

¿Cómo entender esto? Si apenas hay titulos mineros vigentes y la infraestructura de transporte es casi nula…

La prospectiva en la zona (los afloramientos, manifestaciones o prospectos+los estudios geológicos y de las anomalías geoquímicas+ la minería de hecho o no legalizada y los decomisos de contrabando) indica que en el subsuelo hay minerales de gran interés económico y estratégico:

ORO + URANIO + COLTAN

En el siguiente mapa podemos tener una visión general de la minería en la zona orinoco-amazónica:

minepirex0312_zoom

El mapa recoge el pasado (títulos históricos ya caducados), el presente (títulos vigentes) y el futuro (solicitud de títulos) de la minería en el área donde se ubican los 32 pueblos declarados como en riesgo. Además se incluyen los yacimientos (manifestaciones o prospectos), las zonas potenciales, las anomalías geoquímicas asociadas a grupos de minerales y la ubicación del reciente decomiso de Coltan.

La ecuación ORO+URANIO+COLTAN=X tiene una previsible solución…
(siendo X el resultado de la exploración y extracción de esos minerales sobre las áreas productoras de los mismos)

La actual ‘fiebre del oro’ provocada por el gran alza de su precio, sumada a los elevados precios del uranio y coltan, el interés geoestratégico de estos minerales y la experiencia sufrida en otras áreas de producción en el planeta,  no auguran nada bueno para los pueblos indígenas que allí habitan, habida cuenta que además tienen encima otros megaproyectos (hidrocarburos, cultivos ilícitos, plantaciones…)…

Del resto del mapa destacaríamos:

  • ti_minmetpre10El pueblo DUJO no sólo tiene todo su territorio titulado dentro de un bloque de hidrocarburos sino que está rodeado de minas de materiales de construcción y de solicitudes de exploración de mineral (que incluyen parte del Resguardo).
  • El territorio AMORUA  titulado del Vichada está prácticamente solicitado entero para la exploración de minerales, lo que de darse, sin duda agravaría el problema de desplazamiento hacia Puerto Carreño y de hacinamiento y pobreza urbana que ya sufre este pueblo.
  • Para saber más sobre la manifestación de carbón que afecta territorio YAGUA  y sobre el resto de manifestaciones carboníferas de la llanura amazónica, ver páginas 154-162 del estudio de INGEOMINAS: «Tareas para el desarrollo del carbón en Colombia. Tomo II» (disponible en su web).
  • Para saber más sobre minerales  preciosos y territorios indígenas ver el mapa:

Fidel

Cultivos ilícitos en Resguardos Indígenas

Cultivos ilícitos en Resguardos Indígenas

Pensamos que puede ser útil dedicar una serie de textos a comentar los mapas que son publicados en este espacio. La idea es ayudar u orientar en la medida de lo posible en la lectura e interpretación de los mapas que proponemos. Más que teorizar o hacer análisis profundos vamos a lanzar algunas ideas que pensamos ayudarán a comprender mejor las dinámicas o elementos representados en los mapas.

Acabamos de publicar el mapa dedicado a los Resguardos afectados por el cultivo de hoja de coca en 2009, según el monitoreo de UNODC/ONUDD, que inicia la serie del Atlas TP2 dedicada a los cultivos declarados como ilícitos o de uso ilícto. Este puede ser un buen punto de partida…

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La primera cosa que podemos recomendar es la de prestar una especial atención al título del mapa y sobre todo al subtítulo.

Pensamos que el título es bastante claro, el mapa trata exclusivamente sobre Resguardos (territorios indígenas con títulos legalmente reconocidos) y sobre los cultivos de hoja de coca del año 2009.

En el subtítulo se añade una información fundamental: los datos provienen de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

En el mapa no se pretende representar el área cultivada con hoja de coca que hay en los Resguardos (cifra que no conocemos) si no el área de hoja de coca que hay en los resguardos según estima la UNODC.

Esta agencia de las Naciones Unidas viene monitoreando los cultivos de coca en Colombia desde el año 2001 y es la única fuente que publica el área de los Resguados cultivada con hoja de coca.

¿Por qué es importante esta puntualización sobre el origen de los datos?

Porque sólo hay 2 fuentes que ofrecen datos sobre el área ocupada por el cultivo de la hoja de coca en Colombia – la UNODC y el Departamento de Estado de Estados Unidos y sus estimados sobre el área cultivada no sólo nunca coinciden si no que en ocasiones el área estimada por el Departamento de Estado ha llegado a doblar el área estimada por la agencia de Naciones Unidas.

Veamos las cifras:

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Las cifras de cultivo de coca del año 2009 que facilita el Departamento de Estado (EEUU) todavía no han sido publicadas (suelen aparecer a finales de año) pero no parece probable que coincidan demasiado con las de UNODC. Para profundizar un poco en el tema del monitoreo de los cultivos de coca  les recomendamos algunos enlaces:

1. 2008: less fumigation, less coca; 2. El Bazar de las cifras; 3. Las cuentas de la coca de Mancuso

Obviamente esta disparidad de cifras sobre el área plantada de coca en Colombia nos debe llevar a preguntarnos por la fiabilidad de los datos de coca en los Resguardos que ofrece UNODC. Las cuentas que hace Mancuso, ex comandante de las AUC, coinciden bastante con las que hace el Gobierno estadounidense. No creemos que este  individuo tenga ni la más remota idea de teledetección satelital pero de narcotráfico y de las cuentas financieras de los bloques paramilitares que comandaba seguro que sabe un montón.

Además, las cifras de UNODC se ven confrontadas a otro problema: la calidad de la cartografía de los Resguardos que facilita el IGAC (este tema será tratado próximamente pero ya les podemos avanzar que algunos Resguardos ‘se mueven’ (!)…, por ejemplo, encontramos un caso en el que un Resguardo se movió 81 km entre 2006 y 2010!!!!). Para entender el problema hay que considerar que la UNODC hace un análisis espacial de solapamiento entre sus polígonos del área cultivada con coca y los polígonos de Resguardos que facilita el IGAC, ya que de la intersección o inclusión de ambos se puede calcular el área de coca en cada Resguardo (típico análisis SIG). Si los límites, área y ubicación de los Resguardos no son correctos tampoco lo será el área de coca determinado como dentro del Resguardo. Tal vez sea mas sencillo mostrar unas cifras:

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Como pueden ver en el gráfico, las cifras de 2004 y 2008 están duplicadas ya que se UNODC cambió sus análisis porque incorporó nueva cartografía del IGAC.  Y cada vez que incorpora nueva cartografía ajusta (recalcula) el área cultivada con coca en los Resguardos del último informe anual (del año anterior), y por eso la cifras de 2004 y 2008 están dobladas:

2004: 4.359 ha de coca en Resguardos/2004 con cambio de cartografia:  5096 ha de coca en Resguardos (737 ha más).

2008: 6.049 ha de coca en Resguardos/2008 con cambio de cartografia:  5.840 ha de coca en Resguardos (209 ha menos).

Esto hace que la serie 2000-2009 no sea homogénea y dificulte el análisis de la evolución de los cultivos de coca en los Resguardos durante la última década.

Teniendo en cuenta todo lo planteado hasta el momento sobre las cifras de coca en los Resguardos, decidimos incorporar los datos de UNODC al Atlas TP2 porque:

1. Son la única fuente que publica el área de coca en Resguardos.

2. Pese al baile de cifras, la UNODC sostiene sus cifras publicando la metodología utilizada y un reporte anual completo de las mismas, cosa que no hace el Gobierno estadounidense.

3. Consideramos que la cifra ofrecida se acerca por lo menos al mínimo de la afectación del cultivo de coca sobre los Resguardos, pudiendo ser ésta mucho mayor (e incluso menor), pero al menos contamos con una cifra orientativa….Y esto lo avisamos desde que hicimos el primer mapa de Resguardos y coca en 2006.

Fidel                                                                                                                                                              →Cultivos ilícitos en Resguardos Indígenas #2

Pueblos indígenas en riesgo de extinción y Open Round 2010

Pueblos indígenas en riesgo de extinción y Open Round 2010

En marzo de este año la Autoridad Nacional de Gobierno Indígena-ONIC lanzaba la campaña “Palabra Dulce, Aire de Vida”, en favor de la pervivencia de los pueblos en riesgo de extinción en Colombia.

La ONIC explica la razón de ser de esta campaña:

«En repetidas ocasiones, la Autoridad Nacional de Gobierno Indígena – ONIC, ha denunciado públicamente que “todos los pueblos indígenas en Colombia están en riesgo de desaparecer”. De los 102 pueblos indígenas que viven en el país, la ONIC ha recopilado información sobre 32 pueblos, los cuales generan especial preocupación para la Organización, debido a que cuentan con una población de menos de 500 personas, la gran mayoría concentrados en los departamentos de Amazonía y Orinoquía. De estos 32 pueblos, 18 tienen una población inferior a 200 personas, y 10 están conformados por menos de 100 individuos. Esta fragilidad demográfica, aunada a otros procesos complejos, como el conflicto armado interno, la pobreza, la discriminación y el abandono institucional, los sitúa en un grave riesgo de extinción física y cultural» (ONIC, 2010).

La industria petrolera es uno de los aludidos procesos que tradicionalmente ha actuado como agente activo en el exterminio físico y cultural de los pueblos indígenas en Colombia. Una nueva ronda de exploración de hidrocarburos acaba de ser lanzada en Colombia.

¿Cómo va a afectar la exploración petrolera a estos pueblos?

Esa es la pregunta que conviene responder…

En julio de este año se han adjudicado los bloques correspondientes a la vigente ronda petrolera Open Round 2010, algunos de los cuales afectan a pueblos indígenas que han sido señalados por la ONIC como en inminente riesgo de extinción demográfica y cultural.

En el mapa contiguo se resaltan todos los bloques petroleros que afectan el territorio de uno o varios de los pueblos indígenas en riesgo de extinción demográfica y cultural, y se señalan además los que acaban de ser adjudicados en el Open Round 2010.

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Se ha actualizado el mapa que publicamos en enero de 2010 resaltando los dos bloques adjudicados en la nueva ronda petrolera que afectan a pueblos declarados como en riesgo inminente.

VSM 13 adjudicado a Alange Energy (adquirida por Pacific Rubiales en 2012, actualmente Frontera Energy):

  • Este bloque afecta al pueblo DUJO, de nombre alterno TAMA (Arango & Sánchez, 2004).
  • El pueblo DUJO está en un proceso de recuperación de sus tradiciones (Arango & Sánchez, 2004).
  • Este pueblo cuenta con menos de 100 habitantes (98 según Arango & Sánchez, 2004 y 56 según el Censo 2005 del DANE ).
  • Su único territorio legalmente  titulado es el resguardo TAMA DEL CAGUAN.
  • El bloque VSM 13 engloba íntegramente al resguardo DUJO.

Elementos de preocupación: pueblo en recuperación de sus tradiciones y cuyo único territorio titulado queda dentro de un bloque petrolero.

Perfil de la empresa: empresa colombo canadiense de reciente constitución (2008). Entre sus cuadros directivos cuenta con varios ex directivos de la venezolana PDVSA y un ex gobernador del Departamento Norte de Santander.

LLA 39 adjudicado a Hocol, empresa del grupo empresarial Ecopetrol:

  • Este bloque termina por convertir todo el territorio CHIRICOA en zona petrolera. Toda la región del río ELE es zona de exploración o extracción de hidrocarburos.
  • Sin estudios ni diagnósticos recientes sobre este pueblo diezmado por las campañas de exterminio de los frentes colonizadores (Arango & Sánchez, 2004).
  • Este pueblo no tiene territorio titulado.
  • Este pueblo cuenta con entre 100 y 200 habitantes (173 según Arango & Sánchez, 2004 y 46 según el Censo 2005 del DANE).

Elementos de preocupación: pueblo diezmado y disperso del que no se tiene información actualizada. No poseen ningún territorio titulado lo que fragiliza enormemente su pervivencia. Llevan muchos años conviviendo con la explotación petrolera de la empresa Occidental de Colombia -OXY.

Perfil de la empresa: empresa que forma parte del grupo empresarial Ecopetrol desde 2009. Esta empresa fue comprada por la estatal Ecopetrol a la petrolera francesa Maurel et Prom.

Creemos que hay serios indicios y elementos para preocuparse por cómo la exploración petrolera va a afectar a estos 2 pueblos…

Ultima versión del mapa, julio de 2013

Fidel